La cuesta de enero, aunque marque el inicio del mes y del año, suele definirse desde el punto de vista económico como un periodo especialmente complicado. No solo por lo ocurrido en diciembre, con los gastos navideños que dejan más de una cartera vacía, sino también porque enero llega acompañado de nuevas facturas, propósitos de Año Nuevo que implican gastos hasta entonces inexistentes y, por supuesto, de las esperadas rebajas, que se prolongan hasta finales de febrero. Sin embargo, todos estos suelen ser gastos grandes, visibles y fáciles de identificar, y sobre todo, previsibles en este inicio de año, lo que permite cierta planificación.

No obstante, cada vez más expertos en consumo advierten de que el verdadero problema no siempre reside en lo que percibimos con claridad, sino en los microgastos cotidianos que, acumulados, pueden suponer una cantidad considerable de dinero al año y condicionar seriamente el presupuesto familiar.

Uno de los ámbitos donde estos pequeños gastos pasan más desapercibidos es el coche, concretamente en acciones del día a día al conducir de las que rara vez somos conscientes, pese a su impacto económico. No hablamos de 50 euros anuales que terminan destinándose, por ejemplo, a una comida o cena en pareja, sino de cantidades que pueden alcanzar hasta los 300 euros al año.

Utilizar el coche para trayectos que podrían hacerse andando o en transporte público, dar vueltas buscando aparcamiento y acabar estacionando a más de un kilómetro de distancia, improvisar dónde dejar el vehículo con el consiguiente riesgo de sanción, o pagar de más al calcular mal el tiempo de estacionamiento, se han normalizado hasta convertirse en gestos automáticos. No provocan una alarma inmediata en la cuenta bancaria, pero sí un goteo constante de gasto que acaba pasando factura. Parclick, la plataforma líder en aparcamientos online, ha analizado cómo estos hábitos afectan tanto al bolsillo como al bienestar diario de los conductores, especialmente en plena cuesta de enero.

Los costes invisibles de conducir a diario

Los gastos asociados a la conducción rara vez aparecen reflejados en la planificación mensual. No se presentan como cargos bancarios únicos ni llaman la atención en un momento concreto del mes. Sin embargo, el coste existe, se repite a diario y acaba sumando cifras sorprendentes.

Dar vueltas innecesarias buscando aparcamiento es uno de los hábitos más extendidos. Un coche de gasolina estándar consume de media entre 6 y 7 litros cada 100 kilómetros en conducción urbana. Buscar aparcamiento durante 10 o 20 minutos puede implicar recorrer entre 3 y 6 kilómetros adicionales, lo que supone un consumo extra aproximado de entre 0,25 y 0,45 litros de combustible.

Con un precio medio de la gasolina en torno a 1,60 euros por litro, este hábito se traduce en un gasto de entre 0,40 y 0,75 euros por trayecto. Puede parecer una cantidad mínima, pero si se repite a diario, el sobrecoste anual puede situarse entre 144 y 270 euros solo en combustible, sin tener en cuenta el desgaste del vehículo ni el estrés acumulado.

A ello se suma que la improvisación suele llevar a parkings céntricos o de última hora, que aplican tarifas más elevadas. En los últimos años, esta diferencia se ha acentuado notablemente: en Madrid, los parkings del centro incrementaron sus precios un 18,75 % entre 2024 y 2025; en Barcelona, la subida fue del 15,79 % en el mismo periodo. En ciudades como Pamplona, los aparcamientos subterráneos ya han aplicado aumentos cercanos al 2,7 % de cara a 2026.

Por último, está el hábito de pagar por tiempo de aparcamiento que no se utiliza. Reuniones que se acortan, gestiones más rápidas de lo previsto o cambios de planes provocan que muchos conductores abonen minutos que finalmente no consumen. Se trata de un sobrecoste silencioso que se repite semana tras semana.

A todo ello se añaden los despistes que terminan en multa. Más allá del exceso de velocidad, estacionar en zonas reguladas sin ticket, exceder el tiempo permitido, aparcar en doble fila o en plazas reservadas son errores frecuentes. Confiar en el “luego vuelvo” o en el “me da tiempo” es habitual, pero el coste del fallo es elevado: en Madrid, estacionar sin ticket o superar el tiempo permitido conlleva una multa de 90 euros, reducible a 60 euros por pronto pago. En Barcelona, las sanciones pueden oscilar entre 60 y 100 euros, según la infracción.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover