Economía

Garamendi, sin rivales en las elecciones, presidirá la CEOE cuatro años más tras haber eliminado el límite de mandatos

El actual líder de la patronal será reeligido automáticamente este jueves, continuando un mandato marcado por afirmar que en España falta "cultura del esfuerzo" y chocar continuamente con el Gobierno

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, durante la inauguración del 40º encuentro de Economía Digital y telecomunicaciones de la UIMP, a 31 de agosto de 2026, en Santander
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, durante la inauguración del 40º encuentro de Economía Digital y telecomunicaciones de la UIMP, a 31 de agosto de 2026, en Santander

Antonio Garamendi afrontará desde este jueves su tercer mandato al frente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), después de haber concurrido a las elecciones de la patronal como único candidato. La Asamblea Electoral, que se celebrará este 1 de octubre en Madrid, proclamará de nuevo al empresario vasco para los próximos cuatro años, sin necesidad de someter su candidatura a votación al no haberse presentado ningún rival.

El proceso electoral fue acordado el pasado mes de julio por el comité ejecutivo de la CEOE, que fijó la fecha del 1 de octubre para elegir a la nueva dirección de la organización empresarial. Garamendi ya había confirmado entonces su intención de optar a un tercer mandato, después de asegurar que contaba con el respaldo de las organizaciones que integran la patronal. “Me voy a presentar a las elecciones de CEOE porque la gente lo que me ha planteado es que es momento de seguir”, señaló el presidente.

El adelanto de los comicios respecto al límite previsto, noviembre, respondió a la coincidencia de esas fechas con la Cumbre Iberoamericana, en cuya organización participa la CEOE. La convocatoria también pretendía facilitar que quienes quisieran competir por la Presidencia dispusieran del verano para preparar y promover sus candidaturas.

Sin embargo, finalmente ningún otro aspirante ha dado el paso. Garamendi llega a la Asamblea Electoral con el respaldo de numerosas organizaciones de la CEOE, entre ellas CEIM, Foment del Treball y Confebask, además de Confemetal, ATA y Asedas. Según la patronal, el presidente cuenta con una “amplísima mayoría” de apoyos entre las organizaciones territoriales y sectoriales.

Un tercer mandato que llega tras haber eliminado el límite

Garamendi fue elegido por primera vez presidente de la CEOE en noviembre de 2018. Cuatro años después logró renovar el cargo para un segundo mandato tras imponerse a Virginia Guinda, vicepresidenta de Foment del Treball, con 534 votos frente a los 87 obtenidos por su rival.

Su continuidad más allá de los dos mandatos no habría sido posible con las reglas anteriores. Durante su actual etapa al frente de la organización, iniciada en noviembre de 2022, la CEOE aprobó eliminar la limitación de dos mandatos que había introducido su antecesor Juan Rosell. Esta modificación permitió que Garamendi pudiera volver a presentar su candidatura y optar ahora a un tercer periodo de cuatro años.

El empresario, nacido en Getxo (Vizcaya), se convertirá así en el primer presidente de la CEOE que afronta un tercer mandato desde que la organización fue fundada en 1977. Es el quinto dirigente de la patronal, después de Carlos Ferrer Salat, José María Cuevas, Gerardo Díaz Ferrán y Juan Rosell.

Los choques de Garamendi con los trabajadores y el Gobierno

Los años de Antonio Garamendi al frente de la CEOE han estado acompañados de numerosos enfrentamientos en torno a las condiciones laborales y a la negociación con el Gobierno y los sindicatos. Uno de los primeros episodios especialmente polémicos se produjo en 2019, tras la entrada en vigor del registro obligatorio de jornada. El presidente de la patronal aseguró entonces que algunas empresas estaban descubriendo que sus trabajadores “les deben las horas”, una afirmación que situaba el foco en los empleados y no en las horas extraordinarias no registradas. Garamendi reclamaba además mayor flexibilidad frente a una regulación que, a su juicio, introducía rigideces en las empresas.

En 2023, su salario al frente de la patronal provocó otra polémica. Tras conocerse una retribución cercana a los 400.000 euros anuales, Garamendi defendió que se trataba de una decisión privada aprobada por la organización. En respuesta a las críticas, utilizó una comparación con una violación y una mujer vestida con minifalda, expresión por la que posteriormente pidió disculpas.

El choque se intensificó con la negociación de la reducción de la jornada laboral. En 2024, mientras Trabajo negociaba con patronal y sindicatos el paso de las 40 a las 37,5 horas semanales, Garamendi acusó al Gobierno de querer “imponer” la medida y calificó el proceso de “monólogo social”. El presidente de la CEOE defendía que no podía hablarse de diálogo social si el Ejecutivo estaba dispuesto a aprobar la reducción incluso sin el respaldo empresarial.

En julio de ese mismo año elevó el tono al asegurar que reducir la jornada supondría “regalar” por decreto casi 12 días de vacaciones pagadas al año a los trabajadores. La afirmación fue contestada por el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, que señaló que la reducción equivaldría realmente a 16 días menos de trabajo anual para quienes trabajasen 40 horas semanales y reclamó a la CEOE una mayor disposición a negociar.

Las discrepancias también alcanzaron al salario mínimo. En enero de 2024, después de que Trabajo advirtiera de que elevaría más el SMI si la patronal no aceptaba una subida del 4%, Garamendi calificó el planteamiento de “amenaza” y “chantaje”. La CEOE terminó descolgándose del acuerdo que elevó el SMI un 5%, al defender una subida del 3,5%.

Ya en 2025, Garamendi volvió a cuestionar la negociación de la jornada, asegurando que el resultado estaba predeterminado y que las reuniones constituían un “monólogo social”. Y en septiembre, después de que el Congreso rechazara la reducción a 37,5 horas, volvió a generar polémica al poner como ejemplo a Carlos Alcaraz: “¿Tú crees que Carlitos trabaja 37,5 horas a la semana?”. Garamendi reivindicó así la “cultura del esfuerzo” y afirmó que “mucha gente no quiere trabajar”, declaraciones que provocaron una nueva respuesta de Yolanda Díaz y reavivaron el debate sobre la posición de la patronal ante la reducción de jornada.

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