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La transición energética en Europa se enfrenta a nuevos desafíos económicos y geopolíticos

Fundación Naturgy y el Real Instituto Elcano han reunido a expertos internacionales para analizar cómo avanzar en la transición energética en un contexto de incertidumbre

Expertos participan en la jornada 'Sendas geopolíticas de la transición energética: objetivos climáticos', organizada por Fundación Naturgy y el Real Instituto Elcano. FUNDACIÓN NATURGY

Expertos participan en la jornada 'Sendas geopolíticas de la transición energética: objetivos climáticos', organizada por Fundación Naturgy y el Real Instituto Elcano. FUNDACIÓN NATURGY

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Fundación Naturgy y el Real Instituto Elcano han organizado la jornada ‘Sendas geopolíticas de la transición energética: objetivos climáticos’, un encuentro dedicado a analizar los desafíos climáticos desde una perspectiva ambiental, geopolítica y económica. La sesión ha contado con la participación de expertos internacionales que han debatido sobre cómo conciliar la acción climática con la seguridad energética y la competitividad industrial, además de abordar las políticas, inversiones y el respaldo ciudadano necesarios para impulsar la transición.

Laura Díaz Anadón, vicepresidenta de la European Scientific Advisory Board on Climate Change, ha protagonizado la intervención principal de la jornada, centrada en el papel de la transición energética como herramienta para fortalecer la seguridad, la competitividad y la resiliencia de Europa ante un escenario de creciente incertidumbre geopolítica.

Díaz Anadón ha defendido la necesidad de mantener los compromisos climáticos frente a quienes proponen rebajar su ambición para dar respuesta a las preocupaciones económicas y de seguridad. En este sentido, ha señalado que “Muchos de los desafíos que enfrenta Europa hoy en día no son causados por las políticas climáticas ni por la transición energética. Son el resultado de las mismas dependencias que la transición busca superar”.

En relación con la seguridad energética, ha advertido de que la dependencia de las importaciones de petróleo, gas y carbón continúa exponiendo a hogares, empresas y administraciones a las fluctuaciones de precios y a las tensiones geopolíticas. Como respuesta a esta situación, ha señalado que la eficiencia energética, el desarrollo de las energías renovables y la electrificación contribuyen a reducir las emisiones, reforzar la autonomía estratégica y proporcionar una mayor estabilidad de precios.

Competitividad y resiliencia climática en Europa

En el ámbito de la competitividad, Díaz Anadón ha destacado que Europa “debe aprovechar sus capacidades científicas y de ingeniería, sus empresas innovadoras y su base industrial para competir en las tecnologías que sustentarán la economía del futuro”. Entre estas tecnologías se encuentran las energías renovables, la electrificación, las redes eléctricas, el almacenamiento avanzado y los procesos industriales bajos en carbono.

Asimismo, ha insistido en la necesidad de orientar la estrategia industrial europea hacia los nuevos sectores económicos y ha afirmado que “nuestra estrategia competitiva no puede consistir en recrear la economía del pasado. Debe centrarse en competir por el liderazgo en la economía del futuro”.

La resiliencia climática también ha ocupado un lugar destacado en su intervención. En este sentido, ha recordado que “los efectos del cambio climático ya afectan a la economía, las infraestructuras y la sociedad. Retrasar la acción no evitará estos impactos; al contrario, agravará las pérdidas futuras y elevará los costes de adaptación”. Por ello, ha defendido la importancia de combinar la reducción de emisiones con medidas de adaptación frente a los efectos del cambio climático que ya resultan inevitables.

Para conseguir estos objetivos, Díaz Anadón ha planteado la necesidad de mantener una inversión constante en infraestructuras de energía limpia, acelerar la ampliación y modernización de las redes eléctricas y avanzar en la electrificación de aquellos sectores en los que resulte viable desde el punto de vista económico y técnico. A su juicio, “Lo que Europa necesita ahora no es un retroceso en sus ambiciones climáticas, sino una implementación más rápida, coherente y creíble, y este esfuerzo debe acompañarse de apoyo a la innovación y a la transformación industrial, formación para los trabajadores y respaldo a las regiones que dependen de los combustibles fósiles”.

La vicepresidenta de la European Scientific Advisory Board on Climate Change ha cerrado su intervención reivindicando la acción climática como una de las prioridades estratégicas de la Unión Europea. “La disyuntiva para Europa no es elegir entre la acción climática por un lado y la seguridad, la competitividad y la resiliencia por otro. El reto es perseguir estos objetivos de forma conjunta mediante una transición ambiciosa, bien gestionada y socialmente justa, capaz de contribuir a una economía más resiliente, un sistema energético más seguro y asequible y una base industrial renovada”.

Los desafíos de la transición energética y su implementación

Tras la intervención principal, se ha desarrollado una mesa de debate moderada por Gonzalo Escribano, director del Programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano. En ella han participado Alina Averchenkova, investigadora distinguida de políticas públicas y responsable de Gobernanza y Legislación en el Grantham Research Institute de la London School of Economics; Valentina Martínez, directora de OIKOS; e Israel Solorio, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Alina Averchenkova ha puesto el foco en las dificultades para trasladar los compromisos climáticos a medidas concretas, aunque también ha destacado los avances legislativos registrados en numerosos países. Según ha explicado, “vamos muy atrasados con la implementación, pero también hay una historia positiva: más de 70 países cuentan ya con leyes marco de cambio climático a nivel nacional. Estas normas han mejorado la coordinación, especialmente en el sector público, y han fortalecido la rendición de cuentas. La participación pública es fundamental, porque esta transición no tendrá éxito si la ciudadanía no la respalda y no comprende sus objetivos”.

Por su parte, Valentina Martínez ha analizado las oportunidades que ofrece la transición energética para la industria española, así como los retos que todavía deben abordarse para aprovechar el potencial de las renovables. En este sentido, ha apuntado que “la gran oportunidad no consiste únicamente en que España se convierta en exportadora de electrones baratos hacia el norte, sino en atraer la demanda allí donde la energía es actualmente más barata. Esto es política industrial europea y no solamente política energética. En España se ha hecho muy bien el despliegue de renovables, pero nos falta completar el sistema mediante el desarrollo del almacenamiento y de las redes, así como revisar el calendario de cierre nuclear y la estructura de la factura energética. Necesitamos decisiones que permitan inversiones rentables. El clima como política industrial es una gran oportunidad para España, siempre que no se convierta en una carrera de subvenciones de unos países frente a otros ni en una normativa que está cambiando constantemente”.

Israel Solorio ha abordado las posibilidades de colaboración entre España y América Latina en materia climática y energética, además de las dificultades que afrontan los países latinoamericanos para garantizar la continuidad de sus políticas ante los cambios de gobierno. El profesor ha afirmado que “la cercanía cultural que existe entre América Latina y España es un puente que abre muchas oportunidades en el terreno climático y energético. Para América Latina, el cambio climático está siempre de la mano de las perspectivas de desarrollo. En los últimos años nos hemos especializado en tener excelentes leyes, pero el problema que estamos teniendo es la implementación y hemos mostrado que somos sumamente vulnerables a los cambios políticos. Soy más escéptico respecto a la estabilidad que pueden proveer las leyes marco en América Latina. Lo importante de la política climática es que los ciudadanos tienen que estar en el centro y las empresas también tienen que ser un motor de esta transición”.

La transición energética como cuestión de seguridad y competitividad

La jornada había comenzado con las intervenciones de Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Naturgy, y José Juan Ruiz, presidente del Real Instituto Elcano, quienes han reflexionado sobre el contexto internacional en el que se desarrolla la transición energética.

Reynés ha destacado la importancia de incorporar el análisis geopolítico al debate sobre los objetivos climáticos, especialmente ante la velocidad de los cambios que se están produciendo en el escenario internacional. En este sentido, ha comentado que “el cambio climático, la transición energética y la agenda verde siguen allí, pero, como hemos podido ver en los últimos años, los países los interpretan de forma diferente y con más o menos facilidad de implementación por las circunstancias. El mundo está cambiando a una velocidad que habría sido increíble hace unas décadas. El análisis geopolítico es cada vez más relevante y necesario y, por eso, son tan necesarias estas charlas, que se consolidan como un referente de un buen think tank compartido”.

Por su parte, José Juan Ruiz ha incidido en cómo los cambios económicos, políticos y sociales están condicionando el desarrollo de las políticas climáticas, especialmente por el encarecimiento de la financiación y la pérdida de consenso en torno a algunas medidas. El presidente del Real Instituto Elcano ha señalado que “el debate sobre el cambio climático, tal como lo habíamos planteado durante una década, ha llegado a su final de ciclo. Ha desaparecido el consenso, ha desaparecido la energía barata y la paciencia social se ha agotado. El cambio climático no se negocia, pero los votantes sí que comienzan a negociar y a reaccionar a las medidas que toman los políticos. A esto se suma que se ha acabado el dinero barato en el mundo, algo absolutamente importante y decisivo porque la transición energética se diseñó con tipos de interés cero y exige inversiones ingentes que se financian con deuda. Ante esta situación, hay que reestructurar el argumento, ya que la transición no es una cruzada moral. La transición energética hoy, en esta situación geopolítica en la que nos encontramos, es un tema de seguridad nacional y de competitividad”.

El cierre de la jornada ha corrido a cargo de Rafael Villaseca, presidente de Fundación Naturgy, quien ha defendido la necesidad de convertir los objetivos climáticos en políticas viables y mecanismos eficaces para su cumplimiento. Para ello, ha señalado la importancia de tener presentes tanto la dimensión internacional de la transición energética como sus consecuencias económicas y sociales.

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