Banco Santander cerró el primer semestre de 2026 con un beneficio ordinario atribuido de más de 7.000 millones de euros, lo que supone un incremento interanual del 16%, impulsado por el crecimiento de la actividad comercial, el aumento de los ingresos y la incorporación de millones de nuevos clientes. La entidad presidida por Ana Botín destacó que entre enero y junio sumó cerca de 12 millones de clientes, consolidando así su expansión internacional y reforzando su posición en sus principales mercados.
La evolución del negocio permitió al banco mantener una sólida generación de ingresos. Los recursos de clientes continuaron creciendo, impulsados tanto por el incremento de los depósitos como por el avance del ahorro gestionado, mientras que la cartera de crédito también registró un comportamiento positivo gracias al dinamismo de la financiación a particulares y empresas. Esta evolución estuvo acompañada por una mejora de la actividad en los distintos negocios del grupo y por el aumento de las comisiones, factores que contribuyeron al crecimiento del beneficio ordinario.
En términos de rentabilidad, Santander alcanzó un retorno sobre el capital tangible (RoTE) ordinario del 15,6%, uno de los principales indicadores utilizados para medir la capacidad de una entidad para generar beneficios con los recursos de sus accionistas. Asimismo, el beneficio por acción ordinario aumentó un 20% respecto al mismo periodo del año anterior, reflejando tanto la mejora de los resultados como el efecto de las recompras de acciones ejecutadas por el grupo.
La fortaleza del balance permitió al banco mantener elevados niveles de solvencia y liquidez durante el semestre. La entidad destacó que continúa generando capital de manera orgánica, lo que le proporciona margen para seguir financiando el crecimiento del negocio, mantener una política de remuneración al accionista y afrontar futuras inversiones.
Por áreas geográficas, el grupo volvió a registrar una evolución positiva en la mayoría de los mercados en los que opera, con una aportación destacada de Europa y América. La diversificación internacional continúa siendo uno de los pilares de la estrategia de Santander, reduciendo la dependencia de un único mercado y permitiendo compensar la evolución de las distintas economías.
La entidad también subrayó el crecimiento de su negocio digital, apoyado en el aumento de clientes vinculados y en el desarrollo de nuevos servicios financieros. Esta estrategia, unida a las inversiones en tecnología y transformación digital, forma parte del objetivo del banco de mejorar la experiencia del cliente y aumentar la eficiencia operativa.
Con estos resultados, Santander reafirma los objetivos fijados para el conjunto de 2026, confiando en mantener el crecimiento rentable del negocio gracias a la fortaleza de su franquicia global, el incremento de la actividad comercial y la disciplina en la gestión de costes y capital. El banco considera que estos factores le permitirán seguir generando valor para sus accionistas mientras mantiene el foco en la captación de nuevos clientes y el desarrollo de sus principales líneas de negocio.
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