Algunos alimentos básicos han registrado un fuerte encarecimiento en el último año. No se trata de ligeros cambios, sino de subidas que en varios casos superan los dos dígitos y que ya se dejan notar en la cesta de la compra. Aunque ciertos incrementos han pasado desapercibidos, productos cotidianos como los huevos, el café, las hortalizas y las frutas tropicales lideran el ranking de los que más han subido en España entre enero de 2025 y enero de 2026.

Entre todos ellos, los huevos se llevan la medalla de oro, con diferencia, al protagonizar el mayor aumento de precio en los últimos doce meses. En concreto, según los últimos datos del IPC de enero publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y consultados por Europa Press, este prodcuto se ha encarecido un 30,7%. Por su parte, el café y sus sucedáneos han subido un 13,1%; las hortalizas cultivadas por su fruto, frescas o refrigeradas, han repuntado un 12,6%, y las frutas tropicales, dátiles e higos cuestan un 11,8% más que hace un año.

Así lo muestran las diferentes subclases del IPC, que han experimentado algunos ajustes tras los cambios metodológicos aplicados al indicador desde enero.

Además de huevos, café, hortalizas y frutas tropicales, también destacan las subidas interanuales del chocolate, el cacao y los productos elaborados a base de cacao (+9,5%), los frutos secos naturales con o sin cáscara (+8,1%), los despojos comestibles (+7,5%), otras hortalizas frescas o refrigeradas (+6,9%), los cítricos frescos y las frutas de hueso y de pepita (+6,6% en ambos casos), así como la carne fresca, refrigerada o congelada (+6,5%).

En el lado contrario, entre los pocos alimentos que se han abaratado en el último año sobresalen los aceites vegetales (-20,6%), el azúcar de caña y de remolacha (-4,9%), las patatas y otros tubérculos y las legumbres verdes frescas o refrigeradas (-3,2% en ambos casos), otras frutas frescas (-2,8%) y productos como macarrones, tallarines, cuscús y pastas similares (-2,4%).

Dentro de los aceites vegetales se incluye el aceite de oliva, que ha bajado un 24,1% en el último año. No obstante, el conocido como ‘oro líquido’ todavía acumula un encarecimiento del 64% desde enero de 2021.

Por su parte, en términos mensuales, las hortalizas cultivadas por su fruto, frescas o refrigeradas, lideraron las subidas en enero frente al mes anterior, con un incremento del 10,3%.

También registraron aumentos relevantes las legumbres verdes frescas o refrigeradas (+8,7%); las bebidas espirituosas y licores y el vino de uva (+3,4% en ambos casos); el pescado fresco, refrigerado o congelado, la cerveza y los aceites vegetales (+2,7%); las bayas frescas (+2,3%); los zumos de frutas y hortalizas (+1,4%) y los refrescos, hielo, helados y sorbetes (+1,3%).

Los huevos, por su parte, subieron un 0,4% en enero respecto a diciembre, encadenando su quinto incremento mensual consecutivo. El aceite de oliva aumentó un 3% y suma ya cuatro meses seguidos al alza.

Entre los descensos mensuales más destacados figuran otras frutas frescas (-5,1%); las frutas tropicales, dátiles e higos (-3,8%); los cereales de desayuno (-1,2%); los cítricos frescos (-0,6%) y los alimentos preparados (-0,5%).

Nuevos cambios en la cesta de la compra 

El IPC de enero de 2026 es el primero con base 2025. La principal novedad es la implantación de una nueva clasificación de consumo, que amplía de 12 a 13 los grandes grupos. Asimismo, se ha revisado la cesta de la compra, actualizado las ponderaciones e incorporado cambios metodológicos.

Entre las novedades, se incorporan productos como el aguacate y los arándanos en alimentación; los refrescos de té y la cerveza con limón en bebidas; y las radiografías en servicios médicos. En cambio, desaparecen artículos considerados en desuso, como la corbata o el pañuelo.

La base 2025 también introduce mejoras en la recogida y registro de precios. Hasta ahora, cuando se detectaba un cambio relevante en las características de un producto, el ajuste se aplicaba al IPC un mes después. Con el nuevo procedimiento, y gracias al uso generalizado de dispositivos electrónicos, esos cambios se incorporan en el mismo mes.

Por último, el INE continúa avanzando en métodos de recolección automatizada de datos, mediante el uso de bases de datos empresariales (scanner data), técnicas de web scraping y herramientas informáticas en los establecimientos, con el objetivo de reflejar con mayor precisión la evolución real de los precios.

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