Miembros de Amanecer Dorado, el partido de la ultraderecha en Grecia



La crisis económica y social europea que atravesamos desde hace unos años ha traído consigo un cambio en el panorama político y representativo de numerosos países democráticos de nuestro entorno. El discurso radical y populista ha ganado terreno frente a un moderantismo que ya no es percibido en su totalidad por el ciudadano como alternativa ni sinónimo de eficacia en la gestión pública.

Una vez más la historia parece repetirse. La actual crisis  europea está siendo un caldo de cultivo para la proliferación de adeptos a la ultraderecha como así denotan los resultados electorales de las últimas elecciones en numerosos países europeos desde 2007-2008. De nuevo, los tiempos de incertidumbre y desespero, de empobrecimiento y crisis generales, son el colchón sobre el que se alzan quienes se vanaglorian como “salvapatrias” o adalides de la esperanza de la humanidad.  Aquello que la historia nos ha dejado plasmado en testimonios y libros lo contemplamos ahora con este inquietante resurgir. Los extremos, enaltecidos con un populismo interesado, vuelven a coger fuerza con la profunda situación de crisis política, económica y social actual.

Estamos observando en los últimos años la radicalización de grupos de extrema derecha, que aprovechando el sufrimiento y desesperación ajena,  actúan sin temor y obviando las vías democráticas y de diálogo, esas que nunca creyeron, y que ahora lo manifiestan abiertamente. Estos grupos, que buscan su hueco en las cámaras de representación de países democráticos, tienen entre sus premisas agitar y persuadir a una sociedad angustiada y pesimista. Lo grave es, que bajo un enmascarado mensaje populachero y engatusador, se esconde un profundo repudio al sistema democrático y de derecho que desgraciadamente empieza a calar en la población.

De este mismo modo llegaron al poder algunos líderes como Hitler, quien bajo una situación de crisis como la actual, sumado a conflictos bélicos y otras causas, y ante un desmesurado ego personal y una colosal carga de razones, se aupó en el poder. No obstante, el que fuera Canciller Alemán no va a ser objeto de análisis ahora aunque sí nos sirve, junto a otros caudillos, como experiencia, ejemplo y resultado de lo que la extrema derecha sumado a tiempos de crisis  es capaz de producir.

En la Europa actual, el ascenso de la extrema derecha es una realidad manifiesta y visible. Atendiendo a resultados electorales podemos observar el momento de apogeo que viven estos grupos. Destacando algunos de ellos, encontramos el primer y más claro ejemplo en Grecia, paradójicamente el país que vio nacer la Democracia. El grupo de ultraderecha Amanecer Dorado obtuvo en las pasadas elecciones generales de junio de 2012 un 6’92% de los votos y 18 escaños -de 300-. Lo alarmante, más allá de su resultado, son las actuaciones que han marcado a este xenófobo grupo radical. Los nuevos neonazis, cuyo grito identificativo es “sangre y honor” han atacado inmigrantes, han intentado agredir a demócratas, y han asesinado bajo su nombre. Motivos más que suficientes para que la cúpula del Partido haya sido detenida y  estén a un paso de ser ilegalizados. El problema se centra ahora en el fuerte apoyo ciudadano que parecen mantener.

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