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El 44,8% de los mayores encuentra dificultades para acceder a ayuda en salud mental

El estudio, impulsado por la Fundación ”la Caixa”, evidencia el desconocimiento de los recursos disponibles en el bienestar psicológico

Ana Díaz, redactora de ElPlural.com
Un hombre mayor observa la calle desde su ventana. © Fundación ”la Caixa”

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El estudio ¿Buscan ayuda las personas mayores más jóvenes? Claves de un estudio nacional sobre salud mental, impulsado por el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa” en colaboración con la Universitat de València y la Universitat Politècnica de València, revela que las mujeres experimentan menores niveles de soledad social, muestran una mayor apertura psicológica y tienen una mayor predisposición a solicitar ayuda en materia de salud mental.

La salud mental se ha consolidado como uno de los grandes desafíos sanitarios y sociales de nuestro tiempo. Sin embargo, pese a los avances registrados en los últimos años —especialmente en el ámbito de la sensibilización—, el estigma, ciertas creencias generacionales y el desconocimiento de los recursos disponibles siguen constituyendo barreras importantes para acceder a la atención psicológica. Estos obstáculos cobran especial relevancia entre las personas de 60 a 75 años, una etapa vital caracterizada por cambios significativos en la salud, los hábitos cotidianos y las relaciones sociales.

En este contexto, el estudio ¿Buscan ayuda las personas mayores más jóvenes? Claves de un estudio nacional sobre salud mental, impulsado por el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa” en colaboración con la Universitat de València y la Universitat Politècnica de València, examina cómo las personas mayores perciben la atención psicológica y las posibilidades de acceder a ella. Una de sus principales conclusiones es que el 44,8 % de las personas mayores considera difícil o muy difícil acceder a los recursos de salud mental.

Para alcanzar esta conclusión, los investigadores Miriam Marco, del Departamento de Psicología Social de la Universitat de València, y Francisco Sánchez-Sáez, del Departamento de Estadística e Investigación Operativa Aplicadas y Calidad de la Universitat Politècnica de València, analizaron la percepción de 1.411 personas, una muestra representativa de la población española. El trabajo estudió su visión sobre el acceso a diferentes recursos de salud mental, entre ellos la atención psicológica y psiquiátrica, las líneas telefónicas de ayuda y las asociaciones de apoyo.

La investigación señala que hombres y mujeres perciben de manera similar las dificultades para acceder a estos servicios. No obstante, al desglosar los datos por edades aparecen diferencias significativas: el 52 % de las personas de entre 60 y 64 años considera difícil acceder a los recursos de salud mental, frente al 42 % de quienes tienen entre 65 y 69 años y al 38,7 % del grupo de 70 a 75 años. En conjunto, el 44,8 % de los participantes cree que el acceso es difícil o muy difícil, tal y como refleja el siguiente gráfico.

"Estos resultados muestran que una parte importante de las personas mayores percibe dificultades para acceder a los recursos de salud mental. Es especialmente relevante que esa percepción sea más elevada entre quienes tienen de 60 a 64 años y disminuya progresivamente en los grupos de mayor edad. Una posible explicación sería que las personas más jóvenes dentro de este grupo tienen una mayor expectativa de acceso a estos recursos o son más conscientes de las barreras existentes, mientras que las generaciones de mayor edad pueden tener una percepción diferente de sus necesidades de atención o estar menos familiarizadas con este tipo de recursos", ha destacado Miriam Marco, investigadora de la Universitat de València.

Y añade: "En cualquier caso, se trata de una diferencia que merece ser estudiada con mayor profundidad para comprender qué factores pueden estar detrás de esta percepción".

Línea 024, el auxilio menos conocido

El estudio también evidencia el desconocimiento de los recursos disponibles en materia de salud mental entre las personas de 60 a 75 años. En concreto, el 76,1 % de los encuestados afirma no conocer ningún número de teléfono de ayuda. Entre quienes sí identifican alguno, el más mencionado es el 112 (el 8,7 % del total de participantes), seguido de los teléfonos de hospitales o centros de salud (el 5,2 %) y el 061 (el 2,3 %).

Especialmente significativo resulta el "escaso conocimiento" de la línea nacional de atención a la conducta suicida, el 024, tal y como destaca la investigadora. Apenas el 0,4 % de los 1.411 participantes identificó este número de manera espontánea.

"Este resultado pone de manifiesto la necesidad de mejorar la difusión de los recursos entre la población mayor y de acercar esta información a los espacios y canales que utilizan habitualmente. Por ejemplo, conocer que el 024 existe y saber cómo acceder a él es un primer paso para que pueda ser utilizado cuando una persona lo necesite", destaca.

Las mujeres, más predispuestas a pedir ayuda

La investigación impulsada por el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa” concluye que las mujeres muestran, en conjunto, una mayor predisposición a buscar ayuda y una menor preocupación por el estigma relacionado con acudir a los servicios de salud mental. Al mismo tiempo, son ellas quienes manifiestan una peor percepción de su calidad de vida y de su estado de salud en comparación con los hombres.

Los resultados apuntan además a que ser mujer, contar con un mayor nivel educativo, percibir una menor soledad social y haber recibido tratamiento psicológico previamente son factores vinculados a actitudes más favorables hacia la búsqueda de ayuda en materia de salud mental, tal y como se observa en el siguiente gráfico.

El trabajo también señala que la pandemia tuvo un impacto moderado en el bienestar emocional, especialmente entre las mujeres. Sin embargo, la percepción del deterioro aumenta considerablemente cuando los participantes valoran la salud mental de las personas de su misma edad: el 42,2 % de los hombres y el 59,4 % de las mujeres consideran que la salud mental de este colectivo empeoró a raíz de la pandemia.

"Los resultados plantean que, si bien una proporción relevante de los participantes reconocen cambios en su propio bienestar, la percepción del impacto de la pandemia es todavía más intensa cuando valoran la situación de su grupo de edad. Esta diferencia pone de manifiesto una mayor conciencia del deterioro de la salud mental colectiva que a escala individual", puntualiza la investigadora. El siguiente gráfico constata este resultado.

Como barreras relevantes que pueden dificultar la búsqueda de ayuda en salud mental entre las personas de 60 a 75 años", sostiene Marco. Y concluye: "Reforzar la educación y mejorar la comunicación sobre los recursos disponibles es esencial para promover un acceso equitativo y fomentar conductas de búsqueda de ayuda".