Un hostal vacío durante el confinamiento de 2020 fue el origen de BACstation, una iniciativa de BarcelonActua que ofrece acogida y acompañamiento a jóvenes migrantes en situación de calle. Con el apoyo de las Convocatorias de Proyectos Sociales Cataluña de la Fundación ”la Caixa”, el proyecto ha atendido ya a casi 400 personas. Su labor va mucho más allá de proporcionar un alojamiento temporal: ofrece aprendizaje del idioma, espacios de socialización, apoyo emocional, acompañamiento en trámites administrativos, formación y orientación laboral. El objetivo es que quienes llegaron sin una red de apoyo puedan construir un proyecto de vida autónomo y plenamente integrado en la sociedad.
Ossama Mamouni nació en Marruecos, tiene 21 años y llegó hace dos a Barcelona tras recorrer a pie el camino desde Turquía. "Me sentía como un niño que acaba de nacer. No conocía el idioma ni la gente, ni la cultura, nada", recuerda. En su país estudiaba primero de Derecho, pero decidió marcharse en busca de un futuro con más oportunidades. "Tengo dos hermanos que han acabado la universidad, pero allí no tienen nada", explica.
Durante los cuatro meses que pasó durmiendo en las calles de Barcelona, Mamouni acudió a distintas entidades en busca de un lugar donde dormir, comida, recursos o clases de idioma. "Intentaba aprovechar al máximo el tiempo porque la calle es muy peligrosa". En 2023, gracias a una asociación que atiende a personas sin hogar, consiguió una plaza en BACstation.
Intenté aprovechar al máximo el tiempo porque la calle es muy peligrosa
La vivienda de Vallcarca es una de las tres casas de acogida del proyecto, financiado con recursos públicos y privados —entre ellos, el Ayuntamiento de Barcelona— y que, además, desde 2024 cuenta con el respaldo de las Convocatorias de Proyectos Sociales Cataluña de la Fundación ”la Caixa”.
"Empezamos en 2020 como un recurso temporal para cubrir la necesidad de las personas que estaban pasando el confinamiento en la calle", explica Laia Serrano, fundadora y directora general de BarcelonActua. "Poco a poco, el proyecto fue tomando forma y vimos que transformaba vidas", añade. Lo que comenzó como una respuesta de emergencia se ha consolidado como un modelo de intervención social que actualmente acoge a 60 personas en las tres BACstation de Vallcarca, Lesseps y La Salle, además de sus tres pisos de transición, dos en Vall d’Hebron y otro de reciente apertura en Sant Antoni.
Mucho más que un alojamiento
En la actualidad, en BACstation Vallcarca conviven 14 jóvenes que llegaron solos a España, carecen de referentes familiares y habían vivido en la calle. Su rutina combina prácticas formativas, estudios y tareas compartidas de convivencia, organizadas mediante tablas que se actualizan semanalmente. "Somos como una familia: comemos juntos, reímos juntos y jugamos juntos", afirma Mamouni.
Las educadoras e integradoras sociales acompañan a los jóvenes en los trámites administrativos, el diseño de itinerarios formativos, la gestión de prácticas en empresas y la búsqueda de empleo. Sin embargo, el proceso de crecimiento personal suele comenzar por el aprendizaje del idioma, una herramienta esencial para relacionarse con los demás y ganar independencia. "Una persona que no habla la lengua es mucho más vulnerable", subraya Serrano.
Con el objetivo de crear una red de apoyo y favorecer la práctica del castellano y el catalán, cada día pasan por la casa personas voluntarias que ayudan a los jóvenes tanto en sus estudios como en actividades cotidianas, como cocinar, mientras practican los idiomas necesarios para formarse y acceder al mercado laboral.
El itinerario formativo se adapta a las capacidades, intereses y punto de partida de cada residente. Puede abarcar desde PFI (programas de formación e inserción) hasta grados superiores o estudios universitarios. "Intentamos impulsar todo su potencial formativo y sus competencias técnicas para formar a personas preparadas que puedan tener una buena inserción", cuenta Serrano.
Mamouni está finalizando el grado medio de Gestión Administrativa en el perfil profesional del Ámbito Sanitario y, por las tardes, estudia catalán con una voluntaria para ampliar vocabulario. Escogió este camino tras valorar cuidadosamente sus oportunidades laborales. "Antes de empezar algo hay que pensar qué salidas tiene". Su meta es completar el grado medio, encontrar trabajo y regularizar su situación. "Quiero seguir viviendo aquí, trabajar y pagar mis impuestos aquí". "Me veo trabajando en una gran empresa o incluso montando la mía como autónomo", añade.
Su historia refleja el propósito de un proyecto que no se limita a ofrecer una cama, sino que acompaña a los jóvenes en un proceso de transformación personal hacia la autonomía. "Es importante que ellos puedan disponer de este tiempo con nosotros y sentirse seguros en un lugar digno mientras se enriquecen como personas", afirma Serrano.
Raíces en el barrio, una pieza clave para la integración
Uno de los rasgos distintivos de BACstation es su apuesta por la integración en el entorno. Las viviendas están ubicadas en barrios céntricos de Barcelona para facilitar que los jóvenes formen parte activa del tejido social de la ciudad. "Para mí, Vallcarca es el mejor barrio de toda Barcelona", afirma Mamouni. "A veces hacemos comidas e invitamos a gente para compartir el día y practicar catalán", explica.
Gracias a la colaboración con personas voluntarias y entidades del barrio, como Can Carol, BACstation busca que sus residentes sean vistos como vecinos y no únicamente como usuarios de un recurso social. "Los chicos conocen a la gente del barrio y se sienten uno más", subraya Serrano.
Con esta conexión con la comunidad, BarcelonActua persigue un doble objetivo. "Por una parte, conseguimos que los jóvenes vayan tejiendo su propia red alrededor que hará que su integración sea sostenible en el tiempo", argumenta. "Por otro lado, acercamos la realidad de las personas migrantes a la ciudadanía para cambiar marcos y romper prejuicios", añade.
Esto ocurre con frecuencia durante las sesiones de voluntariado corporativo. "Cuando la gente los conoce entiende su realidad. Son personas que han tenido la mala suerte de nacer en lugares con guerra, hambre o falta de oportunidades, y por eso huyen", concluye.
La colaboración con las empresas constituye uno de los pilares de la inserción laboral y, en algunos casos, va más allá de facilitar un empleo. El supermercado ecológico Veritas, por ejemplo, ha desempeñado un papel fundamental en procesos de regularización por la vía del arraigo, que requieren un precontrato y una espera de entre seis y siete meses hasta la incorporación al puesto de trabajo. "Veritas ha apostado por el talento de estas personas. Ahora necesitamos a más empresas dispuestas a hacer lo mismo", remarca Serrano.
Desde su creación, cerca de 400 jóvenes han pasado por BACstation y más de 300 han logrado emanciparse con contrato de trabajo y situación regularizada. El nombre del proyecto resume su filosofía: BAC, de BarcelonActua, y Station, como "una parada para llegar más lejos", explica Serrano. Un espacio que protege, acompaña y transforma la vida de estos jóvenes. "Lo que más aprecian es sentirse parte de una comunidad, ser escuchados y tenidos en cuenta", afirma Serrano.
El principal obstáculo para completar el proceso de emancipación ya no es encontrar empleo, sino acceder a una vivienda. "A veces ya tienen trabajo, hablan bien el idioma, cuentan con voluntarios y ciudadanos que les apoyan, pero nadie les alquila una habitación", denuncia. Para responder a este reto, la entidad puso en marcha en 2025 su programa de pisos de transición, donde los jóvenes que ya dominan el idioma y cuentan con contrato de trabajo y situación regularizada pueden residir hasta diez meses pagando un alquiler asequible antes de independizarse definitivamente.
Después de meses viviendo en la calle y de años de incertidumbre, Mamouni mira ahora el futuro con una confianza que no tenía cuando llegó a Barcelona. Desde su experiencia, tiene un consejo claro para quienes atraviesen una situación similar: "Tener paciencia. Vivir solo, sin familia, y tener que aguantar incluso situaciones de racismo es complicado; pero hay que actuar con cabeza, hacer las cosas bien". Para Mamouni, llegar a BACstation fue "como un sueño", aunque tiene claro que "si te dan una oportunidad, es tu responsabilidad cogerla en tus manos y aprovecharla bien".
140.000 niños, adolescentes y jóvenes
En España, uno de cada tres niños crece en contextos marcados por la pobreza y la falta de oportunidades, mientras que uno de cada cuatro jóvenes que desea trabajar no encuentra empleo. Las dificultades económicas, el abandono escolar, el desempleo juvenil y la precariedad continúan condicionando el presente y el futuro de miles de familias en situación de vulnerabilidad.
Con el objetivo de romper este círculo de desigualdad, la Fundación ”la Caixa” impulsa programas de acompañamiento socioeducativo y acceso al empleo dirigidos a la infancia y la juventud vulnerable, como CaixaProinfancia, Incorpora Joven, las Becas de Grado, las Convocatorias de Proyectos Sociales o las iniciativas Más Infancia y Más Empleo Joven.
Cada año, más de 140.000 niños, adolescentes y jóvenes reciben apoyo a través de estos programas, desarrollados junto a una amplia red de entidades sociales. En 2026, la Fundación ”la Caixa” destina más de 700 millones de euros a transformación social para actuar allí donde las necesidades son más urgentes.
"La vulnerabilidad es cada vez más compleja y exige respuestas que vayan más allá de las ayudas económicas. Hace falta un acompañamiento integral y sostenido para que niños, jóvenes y familias puedan acceder a oportunidades y construir un futuro mejor. Solo así es posible romper dinámicas de exclusión que se perpetúan de generación en generación", asegura el subdirector general de la Fundación ”la Caixa”, Marc Simón.
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