Durante décadas, la investigación biomédica ha utilizado el cuerpo masculino como referencia principal, lo que ha dejado sin respuesta muchas de las necesidades específicas de salud de las mujeres. Aunque la situación ha mejorado en los últimos años, actualmente solo el 7 % de los recursos destinados a investigación se dedica a problemas que afectan exclusivamente o con mayor frecuencia a las mujeres, como la endometriosis o la migraña. En este contexto, la Fundación "la Caixa”, a través de sus Convocatorias de Investigación e Innovación en Salud, impulsa proyectos centrados en la salud femenina para ayudar a corregir esta desigualdad.

Durante mucho tiempo, la investigación médica tomó como referencia el organismo masculino, lo que provocó que numerosas enfermedades que afectan principalmente a las mujeres —como la endometriosis o la migraña— quedaran infradiagnosticadas o mal comprendidas.

Esta carencia de enfoque también se explica por la escasa presencia de mujeres en la ciencia: en la actualidad, solo el 33 % del personal investigador es femenino y apenas el 5 % de los medicamentos disponibles han sido probados, monitorizados y etiquetados correctamente con información de seguridad para su uso durante el embarazo y la lactancia.

A esta desigualdad estructural se suma una financiación limitada. Según el World Economic Forum, únicamente el 7 % de los recursos globales de investigación se dirige a problemas de salud que afectan exclusivamente a las mujeres.

Y cabe destacar que a pesar de que las mujeres vivan de media cinco años más que los hombres, pasan alrededor de un 25 % más de su vida con mala salud o algún grado de discapacidad. Reducir esta brecha podría aportar a cada mujer hasta siete días adicionales de salud al año y generar hasta un billón de dólares anuales en el PIB mundial para 2040.

Impulsar vocaciones STEM entre niñas y jóvenes, así como apoyar proyectos liderados por investigadoras o centrados en la salud femenina, son algunas de las acciones que pueden ayudar a cambiar esta realidad. En esta línea, la Fundación ”la Caixa” promueve desde hace años iniciativas que colocan la salud de las mujeres en el centro de la investigación biomédica, contribuyendo a avanzar hacia una mayor equidad.

El reto de diagnosticar antes la endometriosis y el cáncer de mama

La endometriosis es una de las enfermedades menos conocidas, pero con mayor impacto en la calidad de vida de quienes la padecen. Se caracteriza por la presencia anómala de glándulas y estroma endometriales fuera del útero, lo que provoca una inflamación crónica en la cavidad pélvica y abdominal.

Actualmente afecta a 190 millones de mujeres en todo el mundo, alrededor del 10 % de la población femenina, aunque la cifra real podría ser mayor. Durante años se consideró simplemente un dolor menstrual normal, lo que ha provocado retrasos diagnósticos de entre 8 y 10 años.

La enfermedad está hoy en el punto de mira de la Fundación ”la Caixa”, ya que todavía se desconocen muchos de los mecanismos biológicos que la originan. Por ello, el próximo 11 de marzo a las 19 horas, los investigadores María Luisa Sánchez-Ferrer (Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia), Francisco Carmona (Hospital Clínic de Barcelona) y Juan García-Velasco (IVI Madrid) analizarán sus claves en el debate online Endometriosis: una enfermedad silenciosa que afecta a una de cada diez mujeres.

Sánchez, que recibió financiación de la convocatoria CaixaImpulse de Innovación en Salud en 2023 y 2025, es una de las ginecólogas implicadas en el proyecto DUFIC. El desarrollo del dispositivo comenzó en la tesis doctoral de Analuce Canha bajo la supervisión de la profesora Pilar Coy y el profesor Rafael Latorre, de la Universidad de Murcia. En la actualidad, el proyecto se está trasladando al ámbito clínico e industrial a través de la empresa Gynetools, de la que Rafael Latorre es CEO y coinventor del dispositivo junto con Analuce Canha.

Hasta ahora, la biopsia ha sido el método estándar para identificar estas patologías, pero presenta limitaciones relevantes. "Muchas veces provoca dolor y el tejido que se recoge no es suficiente para lograr un diagnóstico preciso", explica la investigadora Analuce Canha. "Todo esto retrasa el diagnóstico".

Ante esta necesidad clínica, el equipo planteó una alternativa menos invasiva y potencialmente más informativa. "El útero produce fluido uterino, que nos aporta mucha información sobre su estado. Nuestro equipo desarrolló un catéter para recoger muestras de este fluido uterino de forma mínimamente invasiva", señala Canha.

El apoyo de la convocatoria CaixaImpulse fue fundamental para impulsar el proyecto: "Conseguimos pasar de una idea desarrollada en el laboratorio a un enfoque con proyección clínica", afirma Analuce Canha. Los primeros prototipos del catéter se realizaron mediante impresión 3D en colaboración con la Universidad de Murcia y actualmente se están fabricando de forma industrial con la ayuda de Eurecat e Innovamed.

Aunque hoy existe una mayor financiación, históricamente la investigación biomédica no ha incorporado una perspectiva de género. Para Analuce Canha, es fundamental estudiar las enfermedades exclusivas de las mujeres y evitar que los profesionales sanitarios minimicen su dolor. "Si es un dolor incapacitante, hay que prestarle atención y hacer las pruebas necesarias hasta llegar a un diagnóstico claro".

Este no es el único proyecto de CaixaImpulse centrado en el endometrio. La investigadora Laura Costas, del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), trabaja en una técnica pionera para diagnosticar el cáncer de endometrio mediante una simple muestra de orina. Por su parte, el doctor Francisco Carmona, del Hospital Clínic de Barcelona, lidera ENDO-HEALTH, un proyecto destinado a divulgar la endometriosis y aumentar la concienciación social.

Además del sistema reproductor femenino, la Fundación "la Caixa” también apoya nuevas líneas de investigación sobre enfermedades como el cáncer de mama, que afecta a una de cada ocho mujeres.

Uno de los proyectos más innovadores es el liderado por Ana Vivancos y Cristina Saura, del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), que investiga una técnica para detectar la enfermedad a través de la leche materna. Los resultados iniciales son prometedores y han demostrado por primera vez que la leche materna de pacientes con cáncer de mama contiene ADN tumoral circulante (ADNct).

La migraña y otras enfermedades invisibles 

La brecha de género en salud no se limita al ámbito ginecológico. También afecta a enfermedades que impactan en ambos sexos pero con mayor prevalencia en las mujeres. Un análisis publicado en Nature en 2023 reveló que las patologías que afectan mayoritariamente a mujeres —como la fatiga crónica, los trastornos de ansiedad o el lupus, ocho veces más frecuente en ellas— reciben menos financiación de la que correspondería a su impacto real.

Uno de los casos más evidentes es la migraña, una enfermedad que afecta a las mujeres en una proporción de tres a uno respecto a los hombres. Solo el 7 % de los ensayos clínicos sobre migraña publican resultados diferenciados por sexo, lo que dificulta el diseño de tratamientos más específicos y eficaces.

"Nuestras hormonas ciclan, están en cantidades y proporciones diferentes, y se expresan de manera diferente. Científicamente supone un reto por esa fluctuación constante", explica la doctora Patricia Pozo-Rosich, directora del Migraine Adaptive Brain Center, impulsado por el Hospital Vall d’Hebron y la Fundación "la Caixa”.

Para Pozo-Rosich, que además fue becada por la Fundación "la Caixa”, la ciencia del siglo XXI afronta dos grandes desafíos: "Entender mejor nuestro cerebro y conocer el impacto que tienen las hormonas en nuestro organismo". Ambos aspectos, "altamente complejos", están estrechamente relacionados con las migrañas, que según la Sociedad Española de Neurología afectan a alrededor del 18 % de las mujeres en todo el mundo.

La incidencia de esta enfermedad aumenta con la pubertad y fluctúa notablemente durante el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia. Sin embargo, sigue siendo una afección difícil de visibilizar. 

Su centro investiga actualmente la migraña desde una perspectiva holística y multidisciplinar, mediante tres grandes líneas: modelos preclínicos, investigación traslacional para comprender procesos en diferentes etapas de la enfermedad y estudios moleculares que buscan biomarcadores en saliva, lágrimas o sangre para lograr diagnósticos más objetivos.

Como concluye la doctora Pozo-Rosich, directora del Grupo de Investigación en Cefalea y Dolor Neurológico del VHIR, estos biomarcadores permitirán tratar la enfermedad con nuevas herramientas tecnológicas y epigenéticas. "Será la gran revolución que nadie se espera", asegura.

La influencia hormonal también resulta clave en enfermedades como la esclerosis múltiple y otras patologías autoinmunes. Como explicó la doctora Mar Tintoré Subirana en el último debate de CaixaResearch, "el hecho de ser mujer aumenta claramente el riesgo". Y aunque el factor diferencial no está completamente definido, "seguramente, el rol de las hormonas es crucial. De hecho, esta enfermedad suele debutar en la adolescencia y, durante las épocas en las que la mujer tiene hormonalmente un predominio estrogénico, la enfermedad es más frecuente. Pero no está claro en realidad cuál es ese factor diferencial, si solo son los estrógenos o también hay otros factores".

Ese "actor diferencial" también se investiga para comprender por qué las mujeres que padecen dolor crónico suelen sufrir más que los hombres. Un estudio reciente publicado en Science Immunology sugiere que el sistema inmunitario masculino y femenino responde de forma distinta al dolor. En experimentos con ratones, los investigadores observaron que la falta de testosterona reduce la actividad de los monocitos, células inmunitarias responsables de producir interleucina-10, una molécula vinculada con las neuronas que transmiten el dolor.

Cada año, millones de mujeres deben tomar decisiones médicas sin contar con suficientes opciones basadas en evidencia científica. Corregir el sesgo de género en la investigación clínica requiere no solo más inversión, sino también un cambio de mirada por parte de médicos, investigadores y reguladores para que enfermedades como la endometriosis o la migraña dejen de ser invisibilizadas en ámbitos como la escuela o el trabajo.

Lograr que la medicina tenga dos rostros es el único camino para que el 8 de marzo sea, además de una reivindicación social, un verdadero avance científico y médico.

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