Hay momentos en los que los partidos políticos tienen que mirarse a sí mismos con honestidad. Momentos en los que lo importante no es quién gana dentro, sino qué proyecto es capaz de volver a conectar con la sociedad a la que dice representar.

Creo que ese momento ha llegado para el socialismo extremeño.

El PSOE ha sido durante décadas una de las grandes herramientas de transformación de esta tierra. Gracias al esfuerzo de muchas generaciones de militantes, cargos públicos y de la ciudadanía comprometida, Extremadura ha avanzado en derechos, servicios públicos, oportunidades y dignidad colectiva. Eso ya lo sabemos.

Ese legado nos enorgullece. Pero también nos obliga a estar a la altura para construir un futuro incluyente, justo, autónomo y ambicioso.

Sabemos que ningún proyecto político puede vivir solo de su historia. Los partidos que dejan de escuchar a la sociedad terminan perdiendo su razón de ser.

Durante algún tiempo hemos aceptado inercias que nos han ido alejando poco a poco de aquello que siempre nos hizo fuertes: la calle, la militancia y la gente. Y cuando un partido se aleja de la calle, de la militancia y de la gente, corre el riesgo de volverse irrelevante.

Por eso el reto que tenemos por delante no es solo organizativo ni interno. Es también político. Se trata de volver a construir un PSOE abierto, cercano y conectado con la sociedad extremeña. Un PSOE que escuche más. Un PSOE que camine los pueblos, que le hable a los y las vecinas, un PSOE que entienda los problemas reales de quienes viven y trabajan en esta tierra.

Porque Extremadura no es resignación. Extremadura es dignidad, trabajo y orgullo de pueblo; y es también la voluntad de seguir avanzando.

Tenemos talento, tenemos recursos y tenemos una sociedad que quiere futuro, pero ese futuro solo será posible si la política vuelve a ponerse al servicio de la gente y no al revés. Estoy convencido de que el PSOE de Extremadura puede volver a liderar ese camino.

Para hacerlo necesitamos abrir una nueva etapa basada en tres principios muy sencillos: humildad para escuchar, valentía para cambiar lo que no funciona y ambición para volver a pensar en grande.

Y esos tres principios se resumen en municipalismo y territorio.

Municipalismo con la fuerza de nuestras alcaldesas y concejales, con la experiencia que tenemos gobernando pueblos y haciéndolos progresar, con la empatía de saber escuchar a quien nos quiere y a quien no nos quiere tanto.

Y territorio porque somos una región autónoma, que creció como nunca gracias al Estado de las autonomías, sin tutelajes, soñando en grande su destino y labrándolo con valentía y decisión. Aquí no manda Madrid. Aquí manda Extremadura.

El socialismo extremeño siempre ha sido más fuerte cuando ha sabido ser un espacio amplio, plural y profundamente conectado con su tierra. Esa es la tarea que tenemos por delante. Porque cuando el PSOE vuelve a estar a pie de calle, vuelve a ser el PSOE que ilusiona, el PSOE que transforma y el PSOE que gana. Vuelve a ser Extremadura.

Y cuando eso ocurre, no solo gana un partido. Gana nuestra tierra y, por encima de todo, ganan los extremeños y las extremeñas.

Álvaro S. Cotrina
Precandidato a la Secretaría General del PSOE de Extremadura. Es Seretario General del PSOE de la provincia de Cáceres