La educación en Madrid hace aguas en todos los eslabones, tal y como ha quedado patente a nivel político y social, con una comunidad educativa, sindicatos y oposición que llevan tiempo alertando de la situación, de la que se hacen eco los medios de comunicación.

Sin embargo, este martes la atención se centra principalmente en las escuelas infantiles de 0 a 3 años, donde sus profesionales inician una huelga indefinida con motivo de las pésimas condiciones a las que se enfrentan: sueldos irrisorios, ratios altísimas a pesar de las demandas o el calendario laboral son algunas de los ejes que centran las protestas.

Qué piden los profesores

El parón, convocado por sindicatos como CGT, pretende conseguir una mejora en las condiciones de los educadores de estos centros, muchos de los cuales tienen un salario apenas superior a los 1.000 euros mensuales. En lo que respecta al cupo de algunos niños, exigen que éste se sitúe en hasta tres bebés de menos de un año por trabajador, cinco en caso de los niños de 1 y 2 años, y seis para los de 3 años.

A estas peticiones, hay que añadir la de las cinco horas semanales no lectivas para el trabajo pedagógico y burocrático, al que ahora tienen que atender en horario de atención a los pequeños o fuera de horario; que el calendario laboral no abarque el mes de julio o que se mejore la categoría profesional.

Las reivindicaciones van dirigidas a la comunidad autónoma y al Ayuntamiento, aunque también en parte al Ministerio de Educación. A los equipos de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida les piden pliegos de condiciones “que prioricen y pongan en valor el proyecto pedagógico sobre lo económico” cuando se hagan adjudicaciones, que el mantenimiento de las infraestructuras sea “adecuado”, o la jubilación parcial a partir de los 62 años de contratación de relevistas fijos.

En un manifiesto conjunto, el sector expresa que con “un salario de 1.080 euros netos al mes” no pueden llegar a fin de mes, y subrayan que “en otros trabajos existen pluses por responsabilidad por estar al cargo de personas”. “Acompañamos lo más valioso”, emite refiriéndose al alumnado , pero “no se reconoce esa responsabilidad”, lamentan.

Asimismo, piden disponer de una hora a la semana para programar y preparar las actividades que desarrollarán durante los cinco días, pero también que el aula esté lista y cuidada, algo que en muchos casos no ocurre.

En lo que se refiere a las ratios, los números, directamente, no dan para atender como les gustaría, y es que en ocasiones tienen que hacerse cargo de 8 bebés, o 14 o 20 niños respectivamente en las edades más avanzadas. Ello supone mucha sobrecarga, incluso cuando se les asigna a dos educadores, como sucede en las escuelas del Ayuntamiento.

Las escuelas que van a secundar la huelga y se encuentran desde este lunes en servicios mínimos han pedido a los progenitores de los niños que no los lleven a clase si no es estrictamente necesario, es decir, si no tienen una alternativa. Al menos, durante las primeras semanas, cuando explican que el parón será más fuerte, ya que después no pueden permitirse estar un mes sin cobrar.

La huelga afecta tanto a los espacios públicos como a los privados, aunque la consejera de Educación de la administración Sol, Mercedes Zarzalejo, insiste en que solo afecta al segundo ámbito y lo califica como “conflicto laboral” a partir de unas “reivindicaciones que están haciendo las trabajadoras en sus escuelas infantiles frente a sus empresas contratantes”.

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