Marcelo Marko nos atiende al otro lado del teléfono. Su voz denota cansancio. “Ahí vamos”, responde cuando le preguntamos cómo se encuentra después de que la Comunidad de Madrid le haya notificado su traslado a otro centro de mayores.

Este residente de la residencia de Colmenar Viejo llegó a los medios de comunicación al protagonizar una huelga de hambre de 25 días para denunciar la “pésima” calidad de la comida que sirven en estos espacios. Ahora, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha tomado “represalias” con aquella decisión y ha anunciado su traslado.

Dispuesto a salir del sistema de residencias

Marcelo deberá abandonar la residencia de Colmenar Viejo e irse a una de Villaviciosa, pero tiene claro que no lo va a poner fácil. “Estoy dispuesto hasta a salir del sistema”, dice a este periódico. “No creo que consiga quedarme aquí porque la decisión es firme, pero yo allí no voy a ir (…) Me va a tener que sacar de aquí la Policía”, deja claro. “Y cuando me saquen espero que haya prensa y compañeros apoyándome”.

El afectado califica como “una de las peores” la residencia a la que le destinan, pero, además, considera que acudir allí sería “reconocer un castigo que no creo que merezca”. “Para mí supone volver hacia atrás”, dicta, situando que la alimentación “es igual de mala en todas” -él ha estado en tres-, pero en esta dispone de una habitación individual.

La región alude a un episodio con otro residente: “No le pegué en ningún momento”

La Comunidad de Madrid defiende la decisión por un altercado que el residente tuvo con otra persona, algo que también es insuficiente a ojos de Macelo, que explica los hechos a ElPlural.com, para la represalia. “Es un provocador, ya le había advertido otras veces y esa noche ya había habido discusión con la gobernanta, porque el primer plato, que era lombarda, nos lo sirvieron frío y el pescado que habían anunciado tampoco era”, relata, indicando que todo pasó en Nochebuena.

“Este señor estaba hablando con otro compañero muy cerca de su mesa, me mandó callar, le dije que no era quién para callarme, él me hizo una peineta y me fui hacia él (…) Escondió la mano echándose hacia un lado, le cogí de la nuca, la silla se escurrió, me tenía agarrado del cuello y en vez de tirarle o darle un golpe, lo único que hice fue depositarle en el suelo”, defiende.

“Yo me enfadé muchísimo y me subí a mi habitación”, concluye, considerando que ese fue su “error”. “Me empezaron a acusar de haberle pegado y demás, menos mal que hay testigos que vieron que no le pegué en ningún momento”.

“Todo sigue igual o peor”

Marcelo asegura que la comida que sirve la administración Sol, como vienen años denunciando la oposición y movimientos sociales, es “infame”, pero que “no ha cambiado” después de su protesta: “Sigue igual o peor”. “Hay días que nos dan patata podrida”, ejemplifica.

Sobre si ha podido hablar con la Comunidad de Madrid, dice que no; que lo más cerca que ha estado de los responsables ha sido el gerente de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS): “Fue de casualidad, porque pasó por aquí y cruzamos unas palabras. Yo estaba fumando en la zona de fumadores y la directora se refirió a mí, nos presentó, ni siquiera formalmente, y empezamos a hablar”.

“Me dijo que había comido estupendamente, y eso me molestó”, recuerda. “Puede decir que ha comido bien bajo su opinión, pero estupendamente no lo admitía. Me sentí como si se estuviera riendo en mi cara”, continúa. “

“Mi huelga no ha servido de nada”

En declaraciones con este periódico, Marcelo cree que su huelga “no ha servido de nada”, si bien ha sido ejemplo para otros compañeros, mucha gente que lucha por mejorar las condiciones, independientemente el ámbito del que se trate, y disfruta del apoyo de partidos de izquierdas y asociaciones. Todo ello, eso sí, lo aplaude.

“Ha sido como una mosca luchando contra un elefante. Pensaba que iba a servir de algo y llevarla hasta las más altas consecuencias”, incluso requerir atención sanitaria, refrenda; pero la gente le trasladó que “le necesitaban”. “Supongo que hubiera sido todavía más escandaloso en los medios”.

Protesta a las puertas de la residencia

Con todo, celebra que hay “mucha gente detrás suya” que lo respalda. El siguiente paso será una protesta en la puerta de la residencia, para la cual no hay fecha ni hora determinadas.

ElPlural.com ha tenido acceso al recurso que envió el residente cuando le hicieron la primera notificación, el comunicado de la misma por parte de la Comunidad de Madrid y la carta que envió al Defensor del Pueblo para que investigara lo ocurrido y le garantizara “plenamente” sus “derechos de defensa”, así como una valoración de la “posible nulidad o anulabilidad de las actuaciones por la situación de indefensión generada”.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio