El Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón, liderado con mayoría absoluta por el Partido Popular (PP), decidió aprobar la construcción de 1.000 viviendas de lujo en Montegancedo, un paraje natural plagado de especie de flora y fauna y con un elevado nivel ecológico. Unas características que otorgaban protección a la dehesa y que no importaron al Consistorio del municipio más rico de España, pero a la Justicia, que ya paralizó cautelarmente las obras, sí. Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha desestimado los recursos de apelación de las constructoras.
La Sala de lo Contencioso-Administrativo ha vuelto a asestar un varapalo a las promotoras Pryconsa y Aedas Homes, otorgando nuevamente la razón a la Federación de Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid. La bautizada como “La Nueva Finca”, pretendiendo emular a la urbanización de millonarios ubicada en la misma ciudad (La Finca), no verá la luz para evitar que se destruya toda realidad medioambiental del entorno en favor de ricos que busquen un nuevo complejo en el que aislarse del resto de la sociedad.
“No cabe anteponer al riesgo medioambiental que se trata de enervar ni los eventuales perjuicios que a los titulares del suelo pudieran causarse ni las cesiones de suelo para la Universidad Politécnica de Madrid o la cesión de una edificabilidad a la entidad local superior a la prevista por la ley. No en vano en la ponderación que de lo anterior ha de efectuarse lo único que presenta un riesgo de perjuicio irreparable es la preservación de los valores ambientales”, apunta la sentencia, a la que ha tenido acceso ElPlural.com.
El tribunal considera correcta la suspensión de las obras porque, de lo contrario, “toda la zona habrá desaparecido y perdido su valor botánico y ecológico, sin que sea posible de ningún modo revertir la situación a su estado anterior. La sentencia puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, aunque no es previsible que el fallo pueda cambiar. “Si se suspendieron cautelarmente las obras fue en atención a que los valores ambientales son reales y que, de no haberse atendido, hoy los mismos habrían desaparecido, con lo que se ponderó adecuadamente”, expone la Sala.
“A efectos ambientales y ecosistémicos, el Montegancedo se presenta como un todo, una zona natural o naturalizada con escasa presencia humana y pastizal que permite la existencia de numerosas especies presa y sus depredadores”, ahonda el TSJM. Asimismo, aunque lamenta que “buena parte de las talas previstas se han materializado”, antepone “el riesgo de imposibilidad de reversión del medio a su estado anterior” si no se suspendiesen las obras. “El riesgo se vería notoriamente incrementado de ejecutarse, además, la explanación y asfaltado de los viales, el tendido de las redes de abastecimiento, saneamiento y alumbrado”, justifica.
Sin evaluación ambiental
Las promotoras y el Ayuntamiento han intentado defender desde el inicio del proceso la no exigencia de valoración, pero el Tribunal no compra el argumento. “No resulta tal ausencia de evaluación un dato baladí o irrelevante para decidir sobre la procedencia de la suspensión que viene acordada. Es precisamente la ausencia de la evaluación la que obliga a esta Sala a ser más exigente con la protección medioambiental”, traslada la sentencia.
“Es esa inexistente evaluación, independientemente de que la misma pueda resultar conforme a Derecho, la que permite, en la confrontación de intereses en conflicto que se efectúa, potenciar la importancia de los intereses medioambientales. Y es que, con independencia de su eventual exigencia legal, la realización de algún tipo de control de los valores de dicha índole en el ámbito afectado por el proyecto de urbanización hubiera permitido una comprensión de los mismos que fuera más allá de la afirmación o negación de valores ambientales a proteger que los respectivos informes ofrecen”, ahondan el tribunal.
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