Una vez que ‘Los Pocholos’ han abandonado la Comunidad de Madrid, y aunque no haya mucho tiempo para lamerse las heridas, no está de más recordar la herencia que dejan este grupo capitaneados por Antonio Castillo Algarra en la región liderada por Isabel Díaz Ayuso.
Además del conocido como ‘gurú’ de 'Los Pocholos' y el exconsejero de Educación, Emilio Viciana, que levantó a la universidad en pie de guerra contra la gestión de los ‘populares’, el legado que deja el grupúsculo bautizado así por su apariencia de niños de barrio pudiente alcanza también otro tipo de recortes, por ejemplo, en materia LGTBIQ+.
Aquí aparece el nombra de Mónica Lavín, diputada que entró en la Asamblea como portavoz de Familias y Asuntos Sociales y una de las principales defensoras -sino la mayor defensora- de los recortes sobre el colectivo que impuso la actual presidenta de Madrid.
“La ley trans de Madrid atiende a los que han padecido excesos ideológicos”
En la retina de los diputados quedan sus desencuentros con varios miembros de las bancadas de izquierdas, destacando los acalorados debates que mantuvo con Carla Antonelli a tenor de la transfobia de la ‘popular’. “La ley trans de Madrid atiende a los que han padecido excesos ideológicos”, señaló respecto de la norma que persigue la igualdad real de la ley trans. Lo que están impulsando no es solo odio, es el germen de un genocidio y de un exterminio por género. No vamos a volver a los márgenes”, dejó claro en una de sus intervenciones la parlamentaria de Más Madrid.
Voces consultadas por este periódico emiten que en un principio no sabían muy bien de dónde procedía Lavín, y explican que lo único relevante de lo que se ha ocupado estos años han sido las políticas LGTBI, sobre todo, lo relacionado con las personas trans, sobre todo menores.
“Tenía un odio hacia ellos difícil de explicar”, señala en declaraciones a ElPlural.com Santiago Rivero, diputado del PSOE de Madrid (PSOE-M), quien recuerda que llegó a decir que los chicos trans eran “mujeres autopercibidas como hombres”. “A veces era más ultra que Vox”, ejemplifica.
“Cuando vemos que pertenece a Los Pocholos, liderado por un señor en contra de las asociaciones y el propio colectivo, empezamos a entender el por qué”, encaja. “Ha dejado una mochila muy grande en materia de retroceso de derechos, estaban sacando a las asociaciones LGTBI que históricamente han ido a dar charlas a los institutos…”, enumera. Más grave que esto, lamenta el diputado socialista, es que el actual equipo de Gobierno “no tiene intención de revertir esa huella”.
“Recomienda su lectura 100%”
No es ningún disparate decir que el Ejecutivo de Ayuso encuentra una de sus máximas expresiones en Castillo Algarra. A pesar de ser gay, no ha escondido su lgtbifobia. En este sentido, llegó a decir durante una celebración de Orgullo que se sentía “compelido a identificarse y a confundirse en el colectivo para renunciar a todo lo que cree”.
Defendió que estas siglas se corresponden con una condición “minoritaria, rara o monstruosa” en contraposición a lo que considera “normal” y arremetió también contra los símbolos, concretamente contra la bandera arcoíris, un emblema “chillón” que pretende fundar una especie de “internacional homosexual”.
Las opiniones del dramaturgo se caracterizaban por una visión romantizada de la historia de España, de nostalgia por un pasado reaccionario y a la vez el uso de la libertad al estilo de Ayuso. En un texto señaló: “El homosexual es un ser monstruoso: como en esta época de manipulación del lenguaje se vive en el miedo a las palabras, aclaro que lo contrario de lo monstruoso no es lo hermoso -cuyo contrario es lo “feo”-, sino lo normal”. La presidenta de la Comunidad de Madrid recomendó “leer 100%” estas palabras “para reflexionar”.
La reforma
Las reformas que planteaba el PP madrileño a la normativa obligaban a los menores trans a disponer de un informe médico favorable para iniciar la terapia de confirmación de género; eliminaba la inversión de la carga de la prueba, que obliga a la persona acusada de discriminar a otra trans a demostrar su inocencia. Asimismo, se descartaban parte de las atenciones a las personas trans en colegios, institutos o universidades y parte del articulado que tiene que ver con los delitos de odio.
Hay que reseñar que en 2016 el gobierno madrileño, entonces bajo el mando de Cristina Cifuentes, aprobó las leyes LGTBIQ+, dos normas que iban en la dirección de terminar con la discriminación del colectivo en general, y otra más específica dirigida a las personas trans y las personas intersex.
Por aquel entonces Ayuso ya era diputada en la Cámara y permitió que ambos documentos salieran adelante. Sin embargo, ella misma presentó en 2023 los recortes a esta legislación.