El portavoz del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García Martín, ha anunciado tras la reunión del Consejo de Gobierno que la Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia (Lesuc) no saldrá adelante “tal y como está redactada” en la actualidad y, aunque “trabajar en una nueva ley no está descartado”, su “prioridad” se ciñe al diseño de un nuevo modelo de financiación para las universidades públicas. Esta decisión respecto a la polémica ley llega tras el cese del consejero de Educación, Emilio Viciana, y la posterior dimisión de varios cargos de la consejería.
“Esperamos que ese modelo, no en mucho tiempo, pueda estar conformado y aprobado con la conformidad de todas y cada una de las seis universidades públicas”, ha subrayado García Martín tras insistir, en alusión a la Lesuc, en que “ese texto no va a salir”.
Esta paralización no es menor, ya que la Lesuc fue el gran encargo que Ayuso hizo en 2023 a Viciana y estaba llamada a redefinir el modelo universitario madrileño, pese a las numerosas quejas y protestas del sector educativo, incluidos los decanos y rectores.
El texto paralizado incluía aspectos especialmente controvertidos, como el régimen sancionador, la ordenación del mapa de titulaciones o los requisitos para poner en marcha másteres, atacando directamente a las titulaciones propias.
Cascada de dimisiones
El cese de Emilio Viciana como consejero de Educación ha provocado una cascada de dimisiones, ya no solo de diputados muy cercanos a Viciana si no también de directores generales de Universidades. Los diputados Pablo Posse, Mónica Lavín y Carlota Pasarón anunciaron su renuncia al acta por “coherencia”, a los que se han sumado los directores generales de Universidades, Nicolás Javier Casas, y de Educación Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial, María Luz Rodríguez de Llera.
El último en sumarse a estas dimisiones ha sido Antonio Castillo Algarra, que abandona su puesto como director artístico del Ballet Español de la Comunidad de Madrid argumentando “razones de coherencia política” y “por completo ajenas al Ballet”.
Destaca la figura de Castillo Algarra, con amplia cercanía a Isabel Díaz Ayuso durante más de una década, es dramaturgo y el gurú que asesoraba a la baronesa conservadora sobre colegios y escalafones de la educación superior. También pertenece a este grupo de ‘Los pocholos’, que han ido cesando tras la caída de Viciana, su líder.
Los integrantes de este grupo comparten un perfil muy similar: un acceso rápido a altos puestos de la Consejería de Educación pese a contar con experiencia política limitada. Son diputados y diputadas populares jóvenes conocidos dentro del Gobierno de Ayuso por su estética pija y por formar parte de un grupo de teatro que dirigía Antonio Castillo Algarra.