Madrid

El documento que Ayuso bloquea para protegerse de la Justicia por su viaje a México

La Fiscalía del Supremo ha archivado la denuncia por delito de cohecho pasivo impropio

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en México. EP
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en México. EP

La falta de transparencia del Gobierno de la Comunidad de Madrid sobre el viaje que Isabel Díaz Ayuso hizo a México en mayo es, precisamente, lo que podría salvar a la presidenta del Partido Popular regional de enfrentarse por él a la Justicia. La Fiscalía del Tribunal Supremo ha archivado la denuncia que interpuso en septiembre el abogado Javier Flores, que señalaba a la baronesa por el presunto delito de cohecho pasivo impropio. El motivo es que, según la fiscal, falta un documento que el Ejecutivo autonómico oculta desde hace casi seis meses.

Ayuso viajó a México del 2 al 11 de mayo, regresando antes de tiempo, según ella, por una persecución del gobierno de Claudia Sheinbaum que nunca llegó a demostrar. Pese a asegurar que temió por su seguridad, la presidenta madrileña pasó varios días sin agenda, después de cancelarla, en un resort de la Riviera Maya en el que permaneció hasta que regresó a España.

Meses después y con la polémica ya sembrada, la Comunidad de Madrid hizo públicos dos gastos de 623 euros como el total de dinero público gastado por Ayuso, por el uso de las salas de autoridades del aeropuerto de Barajas. Los tres altos cargos que la acompañaron, sin embargo, superaron los 15.000 euros cada uno, por transporte, alojamiento y manutención durante los nueve días que pasaron en México.

La clave del cohecho, la incógnita del viaje a México

Esa enorme diferencia es la que sostenía la denuncia de Flores por cohecho pasivo. En el caso de Ayuso, no constaba en los gastos “apunte alguno correspondiente a transporte aéreo intercontinental, alojamiento durante nueve o diez noches, desplazamientos internos entre las distintas ciudades mexicanas ni manutención”, según el escrito al que accedió El Plural.

Esto, explicaba el letrado, constituye el principal motivo por el que la presidenta podría haber incurrido en el delito de cohecho. La explicación a esta brecha la dio ella misma, cuando dijo que su Ejecutivo “solo puede publicar los gastos que son imputables a la Administración, a sus instituciones o a sus organismos”.

Es decir, que “aquello que no ha sido gasto de la Comunidad de Madrid, en este caso, no se puede publicar” porque no le corresponde, argumentaba. Para Flores, esto supone el “eje fáctico” de la denuncia, ya que Ayuso reconoció implícitamente que alguien más pagó su viaje a México -a excepción de esos 623 euros-, pero seis meses después se sigue sin conocer “la identidad de quien sufragó las prestaciones”, que es lo que pedía al Supremo que investigara.

La cuestión está en que, al contrario de lo que dijo Ayuso, sí es relevante conocer quién pago ese viaje que, aunque se sufragara con dinero privado, era de carácter institucional, según lo que publicó la Comunidad de Madrid. Según el Código Penal, “la autoridad o funcionario público que, en provecho propio o de un tercero, admitiera, por sí o por persona interpuesta, dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su cargo o función” se enfrenta a penas de uno a tres años de suspensión de empleo público, por un delito de cohecho pasivo impropio.

El Supremo pide a Flores el documento que oculta Ayuso

Flores consideraba que el tipo del artículo contiene tres elementos que “aparecen respaldados por hechos publicados por la propia Administración o reconocidos por la persona a que se refiere la denuncia: la condición de autoridad, la existencia de una ventaja patrimonial de entidad relevante y su admisión”.

Sin embargo, para la Fiscalía del Supremo no se puede inferir de lo que dijo Ayuso “que aceptara una dádiva”, según el contenido del decreto de archivo publicado por Flores en sus redes sociales. El letrado explica la extraña decisión del Ministerio Público, que le pide que la denuncia aporte un documento que es precisamente la Comunidad de Madrid quien lo oculta.

Se trata de “un elemento externo que acredite una entrega, su aceptación y que fue en consideración al cargo”. La Fiscalía pide, en resumidas cuentas, que estos elementos del delito se prueben antes de investigarlo, y no durante la instrucción, como es habitual. En concreto, explica Flores, se podría acreditar estos datos con alguna factura que pagara el supuesto tercero que financió el viaje, reservas a su nombre, comunicaciones con Ayuso o el medio de pago ajeno.

El abogado recuerda que “esos documentos si existen”, pero que es el Gobierno regional quien los tiene en su poder. El portavoz de Ayuso, Miguel Ángel García Martín, lo admitió cuando dijo que parte de los gastos del viaje los abonó “el promotor”, pero este nunca se ha identificado. “La ley obliga a publicar los gastos de viaje de los altos cargos y el Código Ético prohíbe aceptar regalos”, recuerda Flores, algo que aparece en el propio decreto de Fiscalía. Sin embargo, el organismo quiere tener los documentos en su mano antes de pedírselos a quien los puede aportar, una incongruencia que Flores advierte que no le detendrá. “La Fiscalía no exculpa”, solo archiva, recuerda.

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