El centro social okupado EKO, en el barrio madrileño de Carabanchel, viene denunciando en los últimos días una serie de graves amenazas por parte de un fondo de inversión para forzar el desalojo del edificio. Según han publicado en redes sociales, los integrantes del CSO han sido amenazados con la llegada de una empresa "especializada en expulsiones y vaciado de propiedades" que utiliza métodos "ilegales".
Se trata de un inmueble abandonado y que ahora sirve de centro cultural de actividades políticas y de ocio para la zona del distrito sur como Espacio Sociocultural Liberado Autogestionado. El edificio estuvo en concurso de acreedores durante casi diez años, hasta 2024, cuando la sociedad inmobiliaria Midtown Capital Parners lo compró y que ahora, como denuncian desde el CSO, trata de echarles.
El 'modus operandi' del fondo de inversión
Asimismo, desde EKO Carabanchel también han denunciado que se trata de una manera de operar muy común dentro de esta empresa. Tal y como publicaban en un comunicado oficial difundido a través de las redes, miembros del centro social explicaban que este tipo de fondos de inversión "compran barato para maximizar beneficios y, antes de empezar procesos judiciales largos, inician una escalada de intimidación, presión, amenazas, coacción y violencia contra las personas que habitan el espacio para intentar recuperar el edificio de manera rápida y efectiva, aunque ilegal", han detallado.
Y es que este fondo de inversión ya puso en marcha la misma estrategia en 2022 con el bloque La Dignidad, en Móstoles (Madrid), un edificio habitado por 18 familias en situación de vulnerabilidad extrema y que poseían alquileres sociales. Fue en este contexto en el que Midtown Capital Parners desechó la vía legal y contrató a Homeback Mediation, una empresa dedicada a la "recuperación de inmuebles" y de la que las familias sospechaban que fue la encargada de intentar desalojar ilegalmente el edificio el 26 de febrero del año 2023. Finalmente, los vecinos fueron desalojados de su inmueble.
Una "campaña de acoso y presión ilegal"
Por su parte, los miembros del EKO temen que estos mismos métodos sean lo que están llevando a cabo en Carabanchel actualmente. "Sospechamos que este es el comienzo de un proceso de presión y acoso para intentar desalojar por la fuerza un espacio que lleva más de 14 años dando vida a multitud de proyectos y colectivos, redes de apoyo mutuo, cultura, resistencia y siendo punto de encuentro para tantas personas que habitamos y cuidamos el barrio de Carabanchel", explicaban en su comunicado.
Las bases del EKO fundamenta sus sospechas en los últimos acontecimientos ocurridos a parir de la madrugada del 25 de agosto, cuando "cinco hombres corpulentos y vestidos de negro fueron vistos merodeando de forma intimidatoria en torno al edificio. [...] Horas después, la Policía Nacional identificó sin alegar motivo a once personas en la entrada del EKO, algo muy poco habitual en todos estos años de vida del centro social", han narrado.
En su comunicado, también han añadido que el 26 de agosto se produjeron "nuevas identificaciones" de miembros del CSO, una maniobra que, según los agentes de paisano que llevaron a cabo el ejercicio, respondía a "órdenes del jefe", como destacan desde el EKO. "Todo apunta a que esta campaña de presión quiere hacerse al margen de la legalidad ya que a día de hoy no se nos ha comunicado el inicio de ningún tipo de procedimiento de desalojo del espacio", han concluido desde las bases del EKO.