Ana Isabel Mate, quien habría sido presionada por el Partido Popular para no acudir a la Justicia, tomaba la decisión de denunciar al alcalde de Mostolés hace cinco meses. En su querella, la que fuera concejala del PP en esta localidad madrileña le atribuía delitos de acoso sexual, acoso laboral, lesiones, coacciones, revelación de secretos y atentado contra la integridad moral. Mate terminaba por tomar esta decisión tras no haber recibido, según ella misma comunicaba, apoyo en la formación política en la cual militaba y ver cómo se buscaba proteger a Manuel Bautista, a pesar de los hechos que relataba a la dirección regional. 

Tras casi medio año, al juzgado de violencia contra la mujer de Móstoles inicia la investigación contra el alcalde. A esta institución judicial acude hoy Ana Isabel Mate para prestar declaración ante el juez y confirmar su querella. Una vez se complete este acto que está previsto para este lunes, se fijará, presumiblemente, fecha para proceder al interrogatorio de Manuel Bautista. La defensa del alcalde ha presentado un recurso de reforma para impedir la admisión a trámite de esta querella, pero el acto de declaración no ha sido suspendido.

El PSOE de Madrid ha sido una de las primeras formaciones políticas en pronunciarse ante esta cita que tiene lugar hoy. Además de definir a los miembros del Partido Popular de esta región española como "machistas y negacionistas", los socialistas recriminan a los populares que "Manuel Bautista sigue en su puesto mientras Ayuso y Feijóo siguen dándole la espalda a la víctima y amparando al presunto acosador".

La dirección del PP de Madrid rechazó ayudar a Ana Isabel Mate

Antes de acudir a los tribunales, la entonces concejala del Partido Popular en Móstoles trasladó la situación que, según denunciaba, estaba sufriendo a la dirección regional del partido. En marzo de 2024 puso en conocimiento del gabinete de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, llevaba meses sometiéndola a un presunto acoso sexual y laboral. La formación designó a la vicesecretaria de Organización del PP de Madrid, Ana Millán, para gestionar el caso.

El relato de la exconcejala se remontaba a 2022, cuando Bautista la incorporó a la lista del PP para las elecciones municipales. Poco después de este momento, empezaron las insinuaciones sexuales, los comentarios sobre su físico y otras proposiciones.

No solo era lo que el alcalde de Móstoles le decía a ella directamente, sino que también este le aseguraba a compañeros del partido, tal y como recogían los escritos de la concejala, que "la he fichado para que me haga un gran trabajo a mí". Al negarse a aceptar las proposiciones de Bautista, comenzó el acoso a nivel profesional, dando lugar a un trato degradante en el que dejó de tener peso en la agrupación municipal de la formación y en el Ayuntamiento.

En una primera reunión, celebrada el 11 de marzo y en la que también participó el secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, Millán llegó a calificar la situación como "un acoso de manual" y aseguró a la concejala que el partido actuaría para poner fin a lo ocurrido. Sin embargo, según el relato de la denunciante, el respaldo prometido nunca llegó.

En lugar de activar un protocolo interno o abrir una investigación, la dirección regional comenzó, tal y como contaba, a pedirle discreción y a desaconsejarle acudir a la vía judicial. En conversaciones posteriores, Ana Millán le insistió en que valorara las consecuencias personales y políticas de denunciar y llegó a preguntarle: "¿De verdad te merece la pena? ¿Por tus hijos, por ti, por tu padre?". En otro encuentro, celebrado el 22 de abril, la dirigente popular le trasladó que el partido no podía activar un protocolo de acoso al no ser considerada trabajadora de la formación y restó gravedad a la situación al afirmar que "todas hemos aguantado muchas cosas en política". También le sugirió que diera "un paso atrás" porque, a su juicio, no podría seguir trabajando en el Ayuntamiento si el conflicto trascendía.

Por su parte, Alfonso Serrano, que participó en la primera reunión, preguntó a la concejala qué solución proponía ella misma para resolver el conflicto, una respuesta que la denunciante interpretó como una falta de apoyo por parte de la dirección regional.

Ante la ausencia de medidas, la relación con el partido se deterioró progresivamente. La concejala asegura que fue apartada e ignorada por la organización hasta que, en octubre de 2024, presentó su dimisión como edil y abandonó la militancia del PP. Posteriormente remitió un escrito al Comité Nacional de Derechos y Garantías de la formación en el que denunciaba no solo el presunto acoso sufrido por parte del alcalde, sino también la actuación de los responsables del partido encargados de gestionar su caso, a quienes acusaba de haber respaldado o permitido la situación en lugar de ofrecerle la protección que había solicitado.

Por su parte, Manuel Bautista​​​​​​​ ha rechazado de forma tajante todas las acusaciones y ha solicitado el archivo de la causa al considerar que la denuncia carece de fundamento. El alcalde sostiene que los hechos relatados no constituyen delito y en distintas comparecencias públicas ha asegurado ser víctima de una "cacería", una "persecución" y una campaña de desprestigio impulsada por motivos políticos. Asimismo, ha reiterado que no dimitirá y que permanecerá al frente de la Alcaldía mientras la investigación judicial siga su curso.

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