El trato persecutorio dado por el Ayuntamiento de Madrid a las personas sin hogar se descubre cada día más cruel. El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Alemida, se ha empeñado esta semana en negar las investigaciones que han desvelado que el Consistorio, en el marco de sus programas de limpieza, ha dado al orden de deshacerse sin aviso previo de los pocos efectos personales que guardan las personas en situación de sinhogarismo

La información fue destapada por El País la pasada semana, cuando en Madrid todavía quedaban restos de la visita del Papa León XIV y, desde entonces, los altos cargos de Consistorio han insistido en negarlo. Este viernes, el mismo periódico ha destapado una prueba más que dejan en evidencia las mentiras del Gobierno de Almeida. “No hay que acudir previamente para dar reporte de los puntos ni hay que acudir a avisar”, reza un acta de la reunión de la coordinadora y la dirección de los Equipos de Calle del Ayuntamiento.

El cambio de proceder, pues hasta hace bien poco los equipos advertían de los trabajos de limpieza a las personas sin hogar para que pudiesen recoger sus pertenencias, ya es cruel de por sí. Las falsedades de Almeida tan solo revelan que este viraje político se ha realizado de tapadillo por su nivel de vergüenza. "En ningún momento se queda con pertenencias personales" de las personas sin hogar, sino que "siempre las pone a disposición de la persona", defendía el alcalde en el momento de estallar el escándalo.

Es más, el representante del Partido Popular (PP) aseguraba que, “en ningún caso, se violenta la dignidad de las personas que se encuentran en situación sin hogar", La vicealcaldesa, Inma Sanz, se aventuraba además a garantizar que “el protocolo sigue siendo el mismo que ha sido durante todos estos años”. “No hay ninguna novedad”, aseveraba la número dos de Almeida, añadiendo que “esta polémica” se ha generado “ahora”, pretendiendo deslizar que existe un interés político tras la denuncia.

Sin embargo, los propios trabajadores de los Equipos de Calle desmienten al Ejecutivo de Almeida, tal y como han confesado a El País, y lamentan que, actualmente, a las personas sin hogar se les retira las pertenencias sin previo y, posteriormente, estos no pueden acudir a ningún recurso municipal porque están colapsados. A inicios de 2026, el procedimiento no era así, han explicado, sino que se trasladaban previamente a las zonas que iban a ser limpiadas, uno o dos días antes, para avisar a las personas sin hogar de que acudirían los equipos.

Los trabajadores municipales afectados por la nueva instrucción de no avisar, entre ellos educadores sociales, psicólogos y trabajadores sociales, interpretaron que la medida implicaba una “vulneración de principios éticos profesionales”. Es más, lo trasladaron en un correo remitido al Colegio Profesional de Educadores Sociales de la Comunidad de Madrid en el que, además, advirtieron de que no informar previamente a las personas sin hogar de la retirada de sus pertenencias “puede generar una grave vulneración de los derechos fundamentales”.

Ante esta situación, los Equipos de Calle optaron inicialmente por no acatar la directriz. Sin embargo, durante una reunión celebrada el 3 de marzo de este año, la coordinadora de la empresa contratada por el Ayuntamiento les recordó que debían cumplirla, tal y como recoge otro acta de reunión: “Departamento detecta en CIVIS -plataforma que usan para coordinar el trabajo- que se están notificando las activaciones de protocolo, cuando sigue la indicación de no acudir ni notificar”.

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