María Guardiola, candidata a la presidencia de la Junta de Extremadura, ha caído en la segunda votación para su investidura, con 29 votos a favor, 36 en contra y 0 abstenciones. La extrema derecha confirmaba a última hora de este jueves que también votaría en contra en esta segunda jornada, por lo que ahora se abre un plazo de dos meses, hasta el 4 de mayo, donde podrían celebrarse todos los plenos que se considere para investir a Guardiola. De no ser así, una vez finalizado el plazo, Extremadura volverá a las urnas 54 días después del 4 de mayo, es decir, el próximo mes de julio.

Después de conocerse la negativa de Vox, desde Génova señalaban a "factores externos" como la razón que ha llevado a los de Santiago Abascal a rechazar la investidura de la candidata del Partido Popular (PP), a la vez que defendían que esta negativa "lleva días decidida y probablemente no guarde relación con las conversaciones mantenidas en Extremadura".

Durante el debate, que ha concluido con la votación sin ninguna abstención, Guardiola lanzaba un mensaje a los grupos parlamentarios de la oposición para que se abstuvieran y facilitar así su investidura, que caía en primera ronda este martes y que en la segunda ha contado con el bloqueo completo de la extrema derecha en la Cámara autonómica. "No necesito que ningún grupo suscriba todo lo que se ha expresado aquí. Basta con no ejercer el voto en contra. Basta con que no se bloqueen las ganas de seguir trabajando", ha apuntado Guardiola, a la vez que ha insistido en que no le pide "a nadie" que renuncie a sus programas ni que "aplaudan aquello que no comparten en su totalidad". Con ello, la candidata a la presidencia de la Junta extremeña ha pedido que "dejen gobernar a quien ha ganado las elecciones con un apoyo electoral del 43 por ciento".

En línea con todo ello, instantes antes de conocerse los resultados de la votación, Guardiola ha lanzado un último mensaje a la ciudadanía señalando que "lo que no merecen" es que, desde el parlamento autonómico, "sigamos hablando de nosotros, de nuestros partidos, de los problemas internos que cada uno tenga y de los resultados mejores y peores que hayan sacado unos y otros", subrayando que están "para dar respuesta a la sociedad extremeña".

Entre otras cosas, ante el nuevo escenario que se abre ahora, Guardiola ha llamado a la "plena capacidad de acción y con la lealtad y, desde luego, la confianza" del parlamento extremeño, donde ya ha expuesto su programa de gobierno, del que ha dicho que no es un "catálogo de buenas intenciones", sino que es la "continuación ampliada y mucho más ambiciosa de un modelo que está dando sus frutos y que necesita estabilidad para consolidarse".

Abascal respalda el ‘no’ de su formación: "Vox no negocia bajo presión"

Desde el lado más rígido de la oposición, el líder de la extrema derecha, Santiago Abascal, ha afeado a Génova estar "más empeñados en construir un relato político que culpabilice a Vox que en esforzarse en dialogar de manera leal para construir un gobierno de coalición". "No habrá un nuevo Gobierno en Extremadura porque parece que el Partido Popular todavía no ha comprendido que Vox no negocia ni bajo presión, ni bajo coacciones, ni bajo chantaje, ni con guerras sucias, ni con prisas. Porque llevamos muchos meses desde que se celebraron las elecciones en Extremadura exigiendo una negociación detallada, una negociación de medidas concretas y de plazos y garantías de cumplimiento de esas medidas", ha esgrimido Abascal.

Pese a ello, el líder de la extrema derecha ha deslizado que Vox se puede poner “de acuerdo” para atender a propuestas “concretas”. "Pero parece, por desgracia, que Génova 13 está más empeñada en estos momentos en construir un relato político que culpabilice a Vox de la falta de acuerdo que en esforzarse, en dialogar de manera leal para construir un gobierno de coalición", ha incidido.

De esta forma, Abascal ha valorado el "esfuerzo" de la candidata por "acercarse a los planteamientos" de Vox y considera que todavía hay "mucho tiempo" para conseguirlo. "La puerta está abierta", ha sostenido para condicionar esta postura a cerrar un acuerdo sobre medidas "concretas", entre las que ha citado la defensa de la central nuclear de Almaraz o la extensión del regadío en Extremadura. "Es decir, sobre los problemas concretos de la gente, que son los que nos cuentan cuando venimos a estas plazas y cuando hablamos con los españoles", ha zanjado.

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