Estas semanas están marcada en rojo en el calendario en Galicia por el Plan de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales) PLADIGA, un documento que marca las líneas a seguir para combatir los fuegos que asolan la comunidad gallega cada verano.
El texto llega además en un momento clave, dado que el año pasado pasado fue devastador, ya que las llamas lo dejaron todo calcinado a su paso en varias regiones, siendo la de noroeste una de las que más sufrió las consecuencias.
Como ocurriera en otras Autonomías, la oposición pone el acento en la falta de prevención, y es que nadie puede evitar los efectos naturales, menos en el contexto actual, pero sí pormenorizar los daños, y en esta máxima, la Xunta de Galicia quedó muy señalada.
La izquierda gallega no confía en que este año la situación sea mucho mejor. ElPlural.com ha hablado con Carmen Rodríguez Dacosta, diputada del PSOE en la región (PSdG) y originaria de Ourense, quien pide a este periódico tiempo para poder analizar bien los datos una vez disponga de ellos, pero explica por qué se muestra reticente ante el plan.
Retraso en la aprobación y 123 medidas que quedan en "papel mojado"
Basándose en la experiencia, y con los meses más calurosos del año a la vuelta de la esquina una vez que ha quedado atrás la Semana Santa, insiste en varias cuestiones que, incide, examinará más a fondo, pero que son la tónica habitual. Una de ellas son los tiempos con los que actúa la Xunta en materia de prevención, aprobando el informe en abril, cuando ya no solo es que quede muy poco para el verano, sino que los incendios se dan cada vez antes.
En este sentido, está previsto que el próximo lunes el plan llegue al Concello de la Xunta. “Se presentó en el Consello Forestal, donde se tiene que debatir y haber una participación activa de los agentes que lo componen, pero no creemos que sea así”, apunta Dacosta.
“La orden debería estar aprobada en octubre de 2025”, expone, aludiendo a un retraso de meses en primera instancia indicando, ya en el centro de la cuestión que “no tienen ganas ni intención de cambiar el modelo”. Así, alude a otros puntos importantes más allá del tiempo, como, precisamente, ese “cambio de modelo” que incluso los socialistas apoyaron en un gesto de confianza.
“Después de los incendios de 2017 entendimos que había que cambiar el modelo y respaldamos el dictamen junto al PP. Ese texto ya hablaba de distritos, de prevención… Pero no tienen intención de transformar nada, solo tocaron dos o tres puntos”, lamenta, dejando caer que, a su juicio, es una forma de proceder “totalmente consciente”.
“Si tienes el diagnóstico con 123 medidas claras, solo hay que establecer un calendario y realizarlo. Y a partir de ahí, poner negro sobre blanco un plan forestal (…) Lo incumplen y acaba en papel mojado, con lo que consideramos que es una inacción consciente de montes y prevención”, relata la representante del partido de José Ramón Gómez Besteiro.
La voz de estas líneas acentúa el “desorden de órdenes” y el “desinterés” de los que hace gala la administración pública, porque “tiene una orden concreta” a la que no atiende y se pregunta “de qué sirve que Rueda prometa millones cada 15 días” si repite los mismos, a su parecer, errores.
En cuanto a los detalles que puede arrojar en el momento de redacción de estas líneas, la diputada señala que los ‘populares’ “claudican” a un sistema que, pese a la experiencia más reciente, “no contempla un solo estudio” al margen de las hectáreas: “No se estudian los errores y los aciertos, porque la estructura de los distritos sigue siendo la misma que en 2018; no han hecho una redistribución…”, enumero.
Para Dacosta, la Xunta mantiene un “sistema reactivo” que no se basa en una prevención que “tendría que estar ya realizada”. “La Xunta anunció distintos medios de extinción que se iban a adquirir, como drones”, reafirma.
“Hemos pedido en mociones, interpelaciones y preguntas que nos digan todas las obras de prevención que se han hecho por distrito en los últimos cinco años y no nos informan de lo que se hace y se deja de hacer. La opacidad es total, pero seguiremos insistiendo”, mantiene respecto de otro punto.
Datos irreales o puntos sin atender
Por situar problemas concretos, la parlamentaria indica que algunos distritos “tienen maquinaria caducada”, que “no se refuerzan los parques naturales” o que los efectivos que se destinan para las labores pre incendio “siempre son los mismos”, además de “irreales”, rondando normalmente los 3.000.
Con todo, el fuego ha dejado, a ojos de nuestra fuente, de ser un problema únicamente ambiental, para serlo también de seguridad ciudadana desde hace muchos años, también en las zonas interurbanas. Igualmente, las “carencias económicas” provocan que “no haya una apuesta porque lo rural tenga una actividad integral y transversal”.
En cualquier caso, lo que deja claro es que la Xunta “suspende rotundamente” cada vez que pone sobre la mesa el PLADIGA cuando “un monte bien gestionado podría dar puestos de trabajo, economía y riqueza”, además de esa seguridad. En cambio, es una “bomba de relojería”. La diputada cuestiona “qué podemos esperar con estos mimbres”. “Que llueva”, responde con cierto toque de sorna.
"Condenados a repetir el 2025 o incluso empeorarlo"
La conversación entre este medio y la diputada, aunque contempla el plan como telón de fondo, viene precipitada por las declaraciones del director general de Defensa del Monte, Manuel Francisco Gutiérrez, quien advertía que nos enfrentamos a “escenarios completamente nuevos” marcados por el cambio climático.
Sin embargo, Dacosta subraya que “los expertos ya vienen años advirtiendo de que venían incendios fuera de toda capacidad de extinción: “Ni es terrorismo incendiario, ni es el ADN de los gallegos, lo que hay es un abandono de manual, una falta de ordenación forestal y un déficit crónico de prevención”.
“Van a arder 29.200 hectáreas frente a las 18.500 del plan anterior”, apuntala atendiendo a las cifras que maneja el equipo de Rueda. Con los datos de los últimos años sobre la mesa, los actuales y la gestión reciente de la Xunta, la diputada avisa de que “estamos condenados a repetir el 2025 o incluso empeorarlo”.