La situación de la sanidad pública en Galicia es complicada. Así lo denuncian distintas organizaciones sindicales de trabajadores del sector y muchos pacientes que ponen de relieve las condiciones a las que se enfrenta ahora mismo una persona que acude a urgencias, que solicita una cita para el médico de cabecera o que está a la espera de una prueba con un especialista.
El ejemplo más evidente de lo que sucede se da estos días en el Hospital Montecelo de Pontevedra, ahora mismo inmerso en las obras de su ampliación para convertirlo en un macrocentro. Según denuncian medios locales, sus urgencias están colapsadas, con usuarios que se pasan horas esperando a ser atendidos.
En el otro hospital de la capital de las Rías Baixas, el Provincial, hace unos días tuvo lugar una concentración de los defensores de la sanidad pública de las localidades próximas de Marín y Seixo, que luchan desde hace años por sus propios centros de salud. En esa protesta se pusieron de manifiesto datos escalofriantes: esperas de hasta tres años para una consulta en urología, uno para ser atendido por el especialista en digestivo y dos años para neurología. A estas esperas se suman los servicios de salud mental y fisioterapia.
Como es habitual desde hace años, es decir, desde que las protestas por la situación de la sanidad gallega se iniciaron bajo la acusación de recortes y privatizaciones, desde el Sergas se niega esta situación tanto en Pontevedra como en el resto de las provincias.
Esto no lo comparte, además de colectivos de usuarios y profesionales, los partidos de la oposición en el Parlamento regional. Es el caso del Bloque Nacionalista Galego cuya portavoz en la materia, Montse Prado, ha denunciado la “situación de colapso en la que se encuentra el sistema público de salud en estas fechas”. A estas alturas los centros de atención están desbordados, los PAC sin medios suficientes y las urgencias hospitalarias también colapsadas como consecuencia “de las políticas de un PP que favorece la sanidad privada y que hace que cada día más gallegos se vean obligados a sacar la chequera para recibir la atención médica que necesitan”, ha añadido.
Los muchos casos de gripe no ayudan porque aumentan la demanda que se incrementa por otras enfermedades respiratorias lo que provoca que “volvamos a ver los centros de salud bajo mínimos, sin citas para el médico de cabecera durante prácticamente todo diciembre y ahora también en enero”.
Estrategia programada
En su repaso a las condiciones actuales, la parlamentaria ha señalado que la falta de asistencia en los centros de salud “algunos incluso sin médico”, conlleva el traslado de la presión a los Puntos de Atención Continuada (PAC), en los que “se repite la situación”. “Hay PAC sin ningún médico, como pasó en A Guarda o en Cangas, y otros muchos están saturados con menos profesionales de lo habitual”, como ocurre en el Punto de Vigo “con esperas de hasta cinco horas o setenta personas esperando para recibir atención médica”.
Como en el caso del Hospital Montecelo de Pontevedra, Montse Prado ha mencionado algo similar en el Álvaro Cunqueiro de Vigo donde “recibieron en un solo día hasta 800 pacientes en Urgencias”.
Para la diputada nacionalista todo esto responde a una estrategia ideológica del PP con la sanidad pública. Esta situación de desbordamiento es para “convertir la salud de los gallegos en un negocio para favorecer a la privada”. No tiene dudas de que se trata de algo “planificado” que busca el deterioro de “lo público para facilitar el negocio de la sanidad privada de los amigos del PP”.
De este modo, ha recordado que n los últimos seis años “el porcentaje de personas que solicitaron consulta en Atención Primaria privada aumentó del 9 al 26%”, a lo que también se sumó “de forma significativa” el incremento del porcentaje de “pacientes que recurrieron a la privada para consultas hospitalarias especializadas, del 20 al 36%”, una cifra que, en las urgencias, pasó del 11 al 21%.
A lo anteiror se suma la subida del 166% del número de seguros privados contratados en los últimos seis años, un dato que curiosamente coincide con el hecho de que la “Xunta en manos del PP destina más y más dinero a la privada, con 261 millones de euros que van directamente a pagar conciertos”.