Después de tres semanas en las que los montes gallegos han ardido hasta dejar calcinadas más de 162.000 hectáreas, y con ello pérdidas millonarias y vidas frustradas, el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) exige la dimisión del presidente de la Junta de Galicia, Alfonso Rueda (PP), por la que consideran “la peor gestión de una ola de incendios en la historia de Galicia”.

La portavoz nacional del Bloque Nacionalista Galego, Ana Pontón, ha calificado como “una auténtica catástrofe ambiental, social y económica la ola de incendios” que, desde el 8 de agosto se ha llevado consigo, como apuntaba el programa Copérnicus de la Unión Europea, que ofrece una visión de satélite detallada de las zonas solicitadas en una catástrofe, grandes extensiones de la provincia de Ourense —con especial incidencia en A Rúa, Larouco y el macizo de Peña Trevinca—, así como áreas forestales de Chandrexa de Queixa y municipios limítrofes.

Si bien no se trata de una disputa política ni solamente un fuego que, ahora, parece estar controlado, “han sido 20 días de miles de desalojos, 180 casas destruidas por las llamas y cientos de explotaciones agroganaderas y forestales afectadas”. Con ello, el BNG “reclama un cambio de rumbo en las políticas forestales y de medio rural para evitar que se repitan catástrofes de este tipo”.

Pontón comenzó su intervención expresando su solidaridad con las personas que sufrieron la amenaza de las llamas en sus viviendas, así como con las brigadas, bomberos y vecinos que se movilizaron para proteger aldeas enteras. También recordó a los tres brigadistas hospitalizados, a quienes deseó una pronta recuperación.

La líder nacionalista fue muy crítica con la actuación del Gobierno gallego, al que acusa de haber fallado en múltiples frentes:

  1. Prevención forestal. Denunció que la Xunta dejó sin ejecutar alrededor de 11 millones de euros en 2025 destinados a actuaciones clave, entre ellas la creación de franjas de protección en zonas de alto riesgo, una estrategia básica para frenar el avance del fuego.
  2. Política rural. Criticó el abandono del medio rural y la falta de incentivos para evitar la despoblación, especialmente en provincias como Ourense, lo que, según el BNG, ha dejado extensas masas forestales sin gestión ni mantenimiento y más vulnerables a los incendios.
  3. Mala gestión de la crisis. A su juicio, la respuesta fue tardía y deficiente: operativos incompletos, motobombas inactivas o insuficientes, plazas de personal sin cubrir, instrucciones contradictorias durante la emergencia y falta de coordinación efectiva entre administraciones.
  4. Falta de transparencia. Pontón acusó a la Xunta de minimizar la superficie afectada en sus comunicados públicos en contradicción con los datos satelitales disponibles, y de haber tardado en reconocer incendios graves como el de Peña Trevinca, lo que, según ella, ha dificultado una respuesta eficaz y ha generado desconfianza.

Además, criticó que, mientras miles de personas luchaban contra el fuego o huían de él, el presidente Rueda asistiera a actos partidistas, lo que, según la portavoz, supone un desprecio hacia las víctimas y los voluntarios. Subrayó que esta actitud no es nueva, citando precedentes de lo que considera una dinámica del PP gallego de minimizar su responsabilidad en crisis anteriores.

En consecuencia, el BNG ha registrado formalmente en el Parlamento gallego la solicitud de dimisión de Rueda, apoyada por un argumentario documentado con la evidencia satelital de Copérnicus, informes de asociaciones ecologistas y el testimonio de afectados en el terreno. Al mismo tiempo, el BNG ha propuesto medidas que concretan un plan de regeneración rural que refuerce los servicios públicos en las zonas más vulnerables, la profesionalización y coordinación de los equipos de extinción, un mayor presupuesto para prevención forestal y la mejora de la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de incendios.

La portavoz del BNG concluyó que Galicia queda arrasada por los incendios y por el humo, pero también por la indignación social ante un presidente que perdió toda legitimidad: “Sólo hay una respuesta posible: la responsabilidad política. Rueda debe dimitir ya”.

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