Valencia vuelve a quedarse sin música en valenciano en los Conciertos de Viveros que se celebran durante los meses de verano en la capital del Túria. La concejalía de Fiestas y Tradiciones del Ayuntamiento de Valencia, que le pertenece a Vox, ya ha dado a conocer los artistas que actuarán en este ciclo de conciertos y, de forma similar a lo que sucedió el verano pasado, este año tampoco habrá grupos de música en valenciano, pero se repite la apuesta por los grupos religiosos.

De esta forma, si el año pasado fue Hakuna quien aceptó el contrato del consistorio de María José Catalá (PP), para este próximo verano será el sacerdote conocido como Padre Guilherme el encargado de poner música a una de las noches del ciclo de conciertos que se celebra de forma anual en Jardín de Viveros. De esta forma, entre el resto de nombres que figuran en el cartel destacan Ana Torroja, Juan Magán, Valeria Castro o el DJ Padre Guilherme, entre otros. Con este nuevo ataque a la música en valenciano que ya fue criticado en anteriores ocasiones por la oposición, la concejala del ramo, Mónica Gil, ha destacado que de las nueve promotoras, ocho son valencianas. “Una decisión orientada a dar cabida al mayor número posible de empresas locales y reforzar la confianza en el tejido empresarial cultural de la ciudad”, sostuvo la concejala en la presentación del cartel.

Al conocerse todo ello, desde Compromís en el Ayuntamiento han alzado la voz para entonar críticas a la estrategia de la extrema derecha. De este modo, el responsable de cultura de la formación, Pere Fuset, ha reprochado que Vox “ha vuelto a demostrar que odia la cultura valenciana en todas sus expresiones, y lo hace una vez más con la complicidad directa de María José Catalá”. “Están utilizando el dinero público como una herramienta al servicio de su sectarismo ideológico, imponiendo una censura intolerable que excluye de nuevo los grupos valencianos de los Conciertos de Viveros. Esta decisión no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia deliberada para arrinconar la lengua, la cultura valenciana y la creación propia de nuestro territorio”, denuncia Fuset.

De la misma manera, el responsable del ramo en Compromís ha lamentado que “la falta de pluralidad, la desaparición de artistas valencianos del cartel y la politización de un espacio que tendría que ser culturalmente abierto” han derivado en un “claro desinterés” por parte de la ciudadanía.

Por su parte, desde el PSPV-PSOE la concejala Nuria Llopis reprocha que "más que líneas de construcción y propositivas", el gobierno de PP y Vox en el Ayuntamiento de Valencia sigue "líneas de retroceso y de generar odio". Así, sobre la ausencia de grupos en valenciano en este ciclo de conciertos, señala que uno de los ejemplos más "claros" de este "retroceso" es "la necesidad constante de terminar con nuestra lengua propia". "Lo vemos cuando subvencionan entidades que van en contra de la Academia Valenciana de la Lengua, cuando intentan quitar la firma valenciana del nombre de nuestra ciudad, o cuando se cargan los grupos valencianos de la Feria de Julio de València. Y todo, además, con la intención de sustituirlos por grupos religiosos, curas o incluso grupos que utilizan sus canciones para denigrar a las mujeres como fue el caso de Los Meconios", reprocha Llopis en declaraciones a ElPlural.com.

Con todo ello, la concejala del PSPV lamenta "lo que quiere este gobierno": "Acabar con grupos en valenciano de nuestra tierra pero sustituirlos por grupos que cruzan líneas rojas, porque dependemos de un gobierno que arranca la Feria de Julio con una banda de cornetas y tambores tocando 'El novio de la muerte'", denuncia la concejala socialista.

Los Meconios, quien quiere “volver al 36”, de telón de fondo

Una situación que, pese a levantar la crítica de la oposición, no es nueva. El años pasado el Ayuntamiento de Catalá incluyó en la programación musical de la Gran Fira de Juliol a la banda satírica Los Meconios, habituales en los mítines de PP y Vox. Una contratación que avivaba la crítica de la oposición de la capital del Turia, con PSOE y Compromís señalando abiertamente el “peaje” que la alcaldesa pagó con el fin último de contentar a la ultraderecha. “Proclamas fascistas financiadas con dinero público”, señalaron entonces fuentes socialistas.

Estas críticas se producían tras conocerse el anuncio del consistorio valenciano de la participación de uno de los grupos afines a Vox y habituales en los mítines de la formación ultraderechista. Un grupo conocido por sus letras reaccionarias que incluyen mensajes como “vamos a volver al 36”, “somos la resistencia”, “somos fachas” o incluso “Pedro Sánchez te mea y te miente”.

En ese momento, los socialistas definieron su inclusión en el cartel como un “peaje” que la alcaldesa de Valencia paga por el sustento de Vox. “Es el precio del pacto: el peaje ideológico del odio, del negacionismo y del retroceso”. Por ello, el PSOE denunció que el PP le “pone la alfombra roja” a la ultraderecha desde Valencia hasta Génova, incluyendo a Alberto Núñez Feijóo en la ecuación.

Por su parte, desde Compromís lamentaron la desaparición de grupos que cantan en valenciano y afearon al PP la contratación de un “grupo de la ‘fachosfera’ musical” para los conciertos gratuitos. La portavoz municipal de los regionalistas, Papi Robles, lamentó que “lejos de buscar la moderación”, Catalá se subió a la locomotora ultra “para competir con Vox”. “En vez de dar continuidad a un modelo de Gran Fira plural y consolidado como el anterior, que estaba pensado para conectar con todos los públicos, ha optado por vetar, la música y cultura en valenciano y sustituirla por sectarismo, censura y caspa”, matizó en aquel momento.

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