La Comunidad Valenciana toma aliento este martes, y hace balance de daños después del paso de la DANA Adam. El episodio de lluvias ha dejado tres personas fallecidas, centenares de barrios y casas arrasados por las inundaciones, y registros pluviométricos que, inevitablemente, recuerdan a lo que ocurrió en 2024. Por suerte, la magnitud humana de la DANA que se llevó las vidas de 233 valencianos no se ha repetido, pero las imágenes de los vecinos que lo han perdido todo en la Safor, la Marina Alta y los litorales sur de Valencia y norte de Alicante, hacen revivir la herida, aún abierta, de las riadas que arrasaron l’Horta Sud, hace justo dos años.
Y, en parte, que sean solo las imágenes de este lunes, y no las cifras, las que recuerden a la DANA del 29 de octubre, es por las enormes diferencias en la gestión de un episodio y otro. Especialmente por parte de la Generalitat, que parece haber aprendido las lecciones de la negligente actuación ese día de Carlos Mazón y su equipo.
El entonces president mantuvo su agenda pese a que la alerta roja llevaba días anunciada, se fue a comer cuando en Utiel ya estaba desplegada la Unidad Militar de Emergencias (UME) porque había calles inundadas y, como se supo después, personas ahogadas; y pasó las horas más críticas incomunicado en El Ventorro, donde su sobremesa con Maribel Vilaplana coincidía con las horas en las que el agua anegaba los pueblos en los que se recuperarían la mayoría de los cadáveres.
Seis ES-Alert desde dos días antes de las inundaciones
La pasividad de Mazón aquel día vino sucedida por meses de mentiras y cambios de versión, avalados por un Partido Popular que le respaldó hasta el día que dimitió, más de un año después, y le sigue protegiendo, permitiendo que mantenga, aún hoy, su escaño en Les Corts.
El expresident dijo, por ejemplo, que no se pudo enviar a los móviles de la provincia valenciana el aviso ES-Alert de Protección Civil hasta las 20:11 horas de ese día, cuando la mayoría de las víctimas ya habían perdido la vida, porque no había ningún protocolo fijado. Esto ya había sido cuestionado en innumerables ocasiones desde entonces, pero estos días ha perdido del todo la credibilidad. El Consell de su sucesor, Juanfran Pérez Llorca, ha enviado hasta seis alertas a los móviles, las dos primeras el sábado, cuando aún no habían comenzado las lluvias más intensas.
Los textos de esos mensajes alertaban, a última hora, del inicio de los avisos rojo y naranja al día siguiente. A estos les siguieron otros cuatro avisos, cada uno de ellos adaptado a la zona y al nivel de precipitaciones esperado para cada una. El último de ellos sonó este lunes, advirtiendo de las “lluvias persistentes e intensas”, que en municipios como Oliva han estado en los niveles de octubre de 2024, y han superado en Alicante la media de precipitaciones que caen en toda España en un año en apenas unas horas.
Del “Salo, de confinar nada” a los Cecopis preventivos
Mazón y su equipo también dijeron que era ilegal pedirle a la gente que se quedaran en sus casas, pero los ES-Alert de estos días han incluido instrucciones preventivas, como evitar desplazamientos, no estar en las plantas bajas o alejarse de barrancos, ríos y playas.
A esto se suma la actuación del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi). El sábado, a primera hora de la tarde, ya hubo una reunión preventiva de la Consejería de Emergencias, y desde entonces se han producido otras cinco reuniones, cuatro del organismo que, en la DANA de 2024, no se constituyó hasta las 17:00 horas, ante el retraso que provocó la ausencia de Mazón.
Ese día, según los mensajes recogidos por la jueza de Catarroja que instruye la causa por la gestión, la consellera de Interior, Salomé Pradas, trató de contactar con el jefe de gabinete de Mazón a las 18:25 horas. José Manuel Cuenca le dijo una hora y media después: “Salo, de confinar nada por favor”. La responsable de emergencias pedía una medida que, este lunes, se publicó en el Diario Oficial de la Generalitat en un decreto que afectó a 145 municipios de Valencia y Alicante, que han estado confinados hasta última hora.
La actuación de Pérez Llorca subraya las mentiras de Mazón
Una pasividad que se hizo todavía más grave en los meses posteriores a la DANA. Mazón instrumentalizó el dolor de las 233 víctimas mortales y los miles de personas que lo perdieron todo, utilizando la reconstrucción como escudo para no asumir su responsabilidad y dimitir. Algo que habría hecho cualquier dirigente político que, al haber estado incomunicado durante la peor tragedia vivida en décadas en el territorio que gobierna, retrasó el envío a los móviles de los valencianos del aviso Es-Alert que habría evitado la mayoría de muertes.
Esta es la tesis de la jueza, Nuria Ruiz, que sostiene que el envío tardío y mal redactado del mensaje de Protección Civil explica buena parte de las 233 muertes en Valencia. De hecho, este mismo lunes declaró ante ella como testigo la alcaldesa de Catarroja, Lorena Silvent, que dijo que el 29 de octubre de 2024 no recibió llamadas ni avisos de la Generalitat, y que la alerta llegó a los móviles cuando su localidad “ya estaba inundada”.
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