En el PSC no dejan de asombrar a propios y extraños. Lo último: crean en su seno una corriente ultra izquierdista para competir con Podemos. Casi ná.

Ante la estupefacción de la militancia del PSC, se ha presentado públicamente la plataforma política [email protected]. Está avalada por dirigentes socialistas catalanes como el ex diputado en el Parlament Xavier Sabaté, que renunció a ir en las listas por discrepar del “Derecho a Decidir”, la ex diputada al Congreso Mónica Castillo, la miembro de la ejecutiva del PSC Noemí Trucharte, los Consellers del partido Antonio Monteagudo, Nicolás Cortés y Daniel Cortés, o el dirigente de las Juventudes Socialistas Adrià Ortiz.

Yo que usted no lo haría, forastero

Sin querer pecar de menosprecio, puede decirse con cierta rotundidad que no hay ni un solo peso pesado entre los impulsores de ésta iniciativa que nace, según sus propias palabras, como un muro de contención ante las numerosas deserciones que se están produciendo entre militantes y votantes socialistas catalanes hacia las filas de Podemos, en especial hacia la nueva formación que auspicia Ada Colau, la bestia negra del PSC.

Ahora bien, aunque se declaren no independentistas, federalistas, laicos, antimonárquicos y de auténtica izquierda, frente a lo que denominan giro del PSOE hacia la derecha, y se reclamen partidarios de Pedro Sánchez, al analista no se le escapan algunos detalles curiosos. Porque lo sustancial es su voluntad de constituirse más allá de la comunidad catalana. Ahí está el detalle. Todo indica que la creación de [email protected] forma parte de la estrategia diseñada por Miquel Iceta, que pretende acabar siendo el actor principal en el PSOE del futuro.

El actual primer secretario del PSC tiene muy claro que, de cara al próximo congreso del PSOE, el PSC tendría casi el diez por ciento de delegados, y que la actual gestora sopesa muy en serio revisar el protocolo de relaciones entre ambos partidos. ¿El objetivo? Privar a los socialistas catalanes de representación en la ejecutiva, el comité federal y el congreso. Los partidarios de tales medidas, impulsadas por Susana Díaz, argumentan que una coalición de partidos PSOE-PSC es más que suficiente, y que, si el PSOE no tiene representación en los órganos de dirección de los catalanes, no se entiende como al revés, sí.

Todo viene de la postura pro Sánchez y del voto negativo a Rajoy que en el PSC se ha convertido en dogma oficial. Iceta sabe que está a un tris de convertirse en un partido más que marginal en Cataluña y, por ende, en la política española. Sus cartas para evitarlo son Josep Borrell y crear una formación política que, más allá del ámbito catalán, pueda meter baza en los asuntos del PSOE. Una jugada que no es, ni mucho menos, nueva.

¿Quién se acuerda de Izquierda Socialista?

Crear tu propia oposición no es algo que se acabe de inventar. Cuando el PSOE era un partido sólido, y el PSC también, los aparatos de cada uno fomentaron la por entonces corriente crítica denominada Izquierda Socialista. Justamente por los mismos motivos que ahora explican [email protected], en aquellas épocas – década de los ochenta del siglo pasado – estaba la militancia un tanto mosqueada por el tema de la OTAN y las medidas económicas impulsadas por Boyer, Solchaga y lo que se denominaba por entonces la beautiful people. Los socialistas que se consideraban muy de izquierdas, o se hacían guerristas, o participaban de dicha corriente.

Solían proceder, al menos en Cataluña, de la UGT, que siempre fue vista por los dirigentes del PSC como algo pro español y al servicio de Madrid, cuando no culpable de un cierto radical izquierdismo. Los esfuerzos que dedicaron las ejecutivas del por entonces líder socialista catalán Raimon Obiols o Ernest Maragall, ahora fuera del PSC e impulsor del partido MES, vinculado a Esquerra y al proceso, para crear organizaciones sindicales alternativas darían para un libro. El propio secretario de organización del PSC de aquellos años, Josep María Sala, mimó y cuidó a los dirigentes de Izquierda Socialista en Cataluña porque sabía que así los tenía controlados. Y, cuando tocaba decir algo que no convenía a los dirigentes del partido, ahí estaban los dela corriente crítica para soltarlo.

El caso es exactamente el mismo. [email protected] puede decir cosas que no puede decir Iceta, que está dibujando la tesis que dominará el próximo congreso del PSC y que no es otra que plantear un amplio pacto de las izquierdas que incluya a Colau y los suyos, pasando por Esquerra. Es la vieja tesis de la espada y el escudo, puesta al día para servir a los propósitos del primer secretario del PSC y, de paso, al pedrosanchizmo que despierta las simpatías de buena parte de los votantes socialistas.

No se trata de una discusión ideológica. De hecho, hace años que ya no existen tales debates en el seno de la social democracia europea y mucho menos española. Aquí lo que se ventila es una resituación electoral o personal de los hasta ahora actores en el socialismo patrio.

Si eso funciona o no, se verá.