Hace veinticinco años un vecino de la localidad de Reus (Tarragona) de más de ochenta años escribió un artículo en el que revelaba la existencia de una posible fosa común en las proximidades de lo que un día fue un campo de concentración del régimen franquista en la localidad catalana. Antoni Batlle i Mas, como se llamaba el hombre, explicó en 2001 que cincuenta años antes, en 1951, un familiar suyo bajó a un pozo situado cerca de la fábrica textil Pich i Aguilera para realizar trabajos de comprobación del nivel del agua y se encontró con decenas de cadáveres de víctimas del franquismo. Sin embargo, al enterarse del hallazgo, el propietario de la planta ordenó sellar el hoyo y, por ende, impidió recuperar los restos de quienes fueron asesinados por la dictadura en el lugar.
Ahora, más de dos décadas después, se da un paso crucial para reparar la historia de las víctimas del campo de concentración franquista ubicado en la antigua Escola de Treball de Reus con el inicio de los trabajos de prospección para localizar la posible fosa sacada a la luz por Batlle. Será este mismo martes 31 de marzo cuando la Dirección General de Memoria Democrática de la Generalitat de Cataluña dé comienzo a la exploración geofísica con el fin de confirmar la existencia de restos de personas muertas por la represión franquista.
La dirección general dependiente de la Conselleria de Justicia y Calidad Democrática llevará a cabo los trabajos de prospección mediante el uso de georadar para inspeccionar el subsuelo de la zona en la que supuestamente se encuentran los restos mortales de las víctimas del campo de concentración localizado en la calle Jacint Barrau. El Ejecutivo catalán ha apuntado en un comunicado que la exploración no perjudicará en ningún momento ni al suelo ni a los restos óseos del hoyo documentado en el Mapa de Fosses de la Guerra Civil y la dictadura franquista de la Generalitat.
Si se determina que hay una fosa se valorará realizar una excavación
De los resultados de la prospección dependerán las actuaciones que se realizarán en la zona una vez que se hayan terminado las tareas de procesamiento y análisis de los datos obtenidos. En caso de que se compruebe que hay una fosa enterrada en el lugar, se podrá valorar llevar a cabo una excavación arqueológica para confirmar que en el pozo hay restos humanos y poder exhumarlos siguiendo los protocolos vigentes aplicados a este tipo de intervención.
Con el fin de “garantizar el desarrollo correcto de los trabajos, preservar el rigor científico y evitar cualquier atención que pueda comprometer los resultados de la intervención”, la Dirección General de Memoria Democrática no permitirá que haya ninguna interferencia en el desarrollo de las labores técnicas. Por esta razón, los medios de comunicación no podrán acceder a la zona mientras se estén llevando a cabo los trabajos de exploración.
Investigaciones confirman la existencia de la fosa
La Generalitat ha tomado la decisión de poner en marcha los trabajos de prospección después de que los resultados de una investigación documental presentada el pasado mes de diciembre por el Ayuntamiento de Reus determinasen que, como aseguró Antoni Batlle, en la zona en la que se localizaba el campo de concentración de la ciudad hubo un pozo. El estudio señala dos posibles ubicaciones en las cuales se realizará la exploración.
Previamente a dicho estudio, los historiadores Joan Olivella y Cristian Muñoz realizaron una investigación independiente junto con Miquel Pich-Aguilera, bisnieto del antiguo propietario de la fábrica de tejidos Pich i Aguilera, en la que identificaron una traza circular que coincidía con la descripción del pozo aportada por Antoni Batlle i Mas a partir de una fotografía aérea de las fuerzas aéreas estadounidenses datada de 1956. A pesar de que en ese momento el foso ya había sido sellado, en la imagen se percibe un círculo de alrededor de 2,5 metros de diámetro, que sería reconocible debido a que para tapar el hoyo se utilizó una bóveda circular, por lo que es probable que la silueta mantuviera la misma forma.
La presidenta de la AVRFT cree que es una muy buena noticia, pero señala que "hace muchos años que se debería haber hecho"
En declaraciones a ElPlural.com, la presidenta de la Asociación de Víctimas de la Represión Franquista en Tarragona (AVRFT), Montserrat Giné, valora el inicio de los trabajos de prospección en la fosa del campo de concentración de Reus como una muy buena noticia y afirma que están satisfechos de que se vayan a llevar a cabo, aunque sostiene que “hace muchos años que se debería haber hecho”. Asimismo, señala que, en caso de que se localice el pozo, seguramente costará llevar a cabo las excavaciones, pero subraya que es importante para los familiares que se realicen. “Para nosotros merece la pena”, indica.
Por otro lado, Giné destaca la labor que realizan asociaciones, historiadores y familiares de víctimas para empujar a las instituciones públicas a actuar en este tipo de casos y defiende que deberían ser estas las que lideren la lucha por desenterrar a las víctimas del franquismo. “Nosotros deberíamos acompañar y somos nosotros los que vamos al frente y forzamos”, manifiesta.
Según la presidenta de la AVRFT, quien también forma parte de los familiares de víctimas del franquismo, “los testimonios cada vez son menos” y esto dificulta la localización de las fosas, pero asegura que ellos siempre tienen algo de esperanza en encontrar a sus familiares. Por esta razón, apunta que abrir las fosas es importante para que puedan cerrar el duelo.
El campo de concentración y las múltiples fosas comunes de Reus, muestras de la represión franquista
Según informa la Conselleria de Justicia y Calidad Democrática, la principal hipótesis sobre los posibles restos humanos que se puedan encontrar en el lugar es que estos correspondan a prisioneros del campo de concentración asesinados por el régimen franquista poco después de finalizar la Guerra Civil. Se cree que entre las víctimas puede haber tanto personas fusiladas como víctimas fallecidas a causa de los maltratos recibidos o por las condiciones deplorables de internamiento.
Tras la ocupación del Ejército de Franco el 15 de enero de 1939 comenzó la represión en la ciudad tarraconense y se instaló el campo de concentración en el cual habrían estado detenidas las personas enterradas en el hoyo que ahora se busca. Un ejemplo de los crímenes del régimen franquista, como también lo son las múltiples fosas localizadas en el cementerio de Reus. Actualmente, en el conjunto de la provincia de Tarragona hay 300 fosas comunes detectadas, de las cuales la gran mayoría permanece sin exhumar.