Barcelona quiere convertirse en la capital mundial del Orgullo en 2030, pero, de momento, centra sus esfuerzos en la organización del Pride de este año. Hablamos con Ferran Poca, presidente del Comité Organizador de Pride BCN, que responde a las críticas sobre la presencia de marcas en el evento, defiende un modelo de Orgullo centrado en las reivindicaciones y en el papel de las entidades sociales de la ciudad, y carga contra los carteles institucionales del Orgullo de Madrid.
PREGUNTA (P): Entiendo que tenéis muchas ganas del Pride Barcelona. ¿Qué tiene de especial este Pride?
RESPUESTA (R): Tiene dos cosas especiales. La primera es que, por primera vez, las entidades sociales, que son el motor del Pride, se pusieron de acuerdo en que se tenía que hablar de todas las realidades bajo un solo orgullo: la interseccionalidad. Esto no se había hecho hasta ahora. Se habían abordado temas muy concretos, pero no se había hablado de todas las diferencias que tenemos dentro del colectivo LGTBIQ+. Por tanto... ¡éxito! Y la segunda es que Barcelona está en la carrera para acoger el WorldPride del año 2030.
P: ¿Qué sentisteis al ver los carteles del Orgullo de Madrid?
R: Madrid lo tiene muy difícil. Tiene una administración que no está al nivel de la situación actual de una parte del colectivo LGTBIQ+. Esto es una realidad. A mí los carteles me dieron vergüenza. Para la derecha y la ultraderecha solo somos unos bufones y ahora también somos los "majos" porque nos necesitan para ganar elecciones. De todas maneras, me gustaría diferenciar un poco al COGAM y la FELGTB, que son los organizadores del Pride de Madrid, de los carteles institucionales que colgó el Ayuntamiento de Madrid.
P: Unos días más tarde también incrustaron la bandera LGTBIQ+ en las papeleras de la ciudad.
R: Una absoluta vergüenza y una falta de respeto.
P: ¿Qué diferencia el Pride de Barcelona del Orgullo de Madrid?
R: El Pride de Barcelona tiene el mandato de las entidades sociales de acercar a la ciudadanía las reivindicaciones del colectivo. Este es nuestro mandato. Lo que hacemos es explicarlas de una manera amable y comprensible para que toda la ciudadanía nos entienda. ¿Por qué? Porque son ellos los que, con su voto, después podrán cambiar aquellas cosas que nos mejoran la vida. Si hiciéramos un mensaje que solo entendiéramos nosotros mismos, las personas del colectivo, no incidiríamos en la sociedad ni podríamos provocar los cambios legislativos que necesitamos.
P: ¿Crees que la sociedad ha dejado de conectar con el colectivo?
R: Bueno, tenemos que hacer autocrítica. Si no hemos sabido explicarnos, tenemos que explicarnos mejor. Lo más fácil es dar mensajes como los de la ultraderecha, que son simples. Ellos dicen: "Solo hay dos géneros: hombre y mujer". Esto es lo más fácil del mundo porque conecta con el pasado en tiempos complicados y, al final, la gente se queda con aquello de que "cualquier tiempo pasado nos parece mejor".
P: Una de las críticas que reciben tanto el Orgullo de Madrid como el Pride de Barcelona es que se han convertido en un escaparate de marcas.
R: Yo, en Barcelona, discrepo totalmente. En Madrid sí que es verdad que caminé por la calle y vi las carrozas todas patrocinadas. En Barcelona esto no pasa. Somos un Pride reconocido a escala europea y mundial por mantener un equilibrio claro entre la reivindicación, la visibilidad y la celebración.
P: Pero sí que participan empresas privadas activamente.
R: Porque al final somos un reflejo de la sociedad. La realidad es que vivimos en la sociedad en la que vivimos y nuestros compañeros, nuestras madres, nuestros padres y nuestros amigos trabajan en empresas. Lo que tenemos que hacer es que estas empresas también tengan políticas activas de diversidad. El Pride de Barcelona está hecho por la sociedad civil, y en la sociedad civil actual hay entidades sociales, personas, administraciones y empresas. Y con eso tenemos que convivir.
Y recordemos que el Pride de Barcelona tiene el mandato de explicar a la sociedad cuáles son las reivindicaciones. Por tanto, no podemos excluir a nadie. Ahora bien, ¿eso tiene que convertir el Pride en un escaparate de empresas? El de Barcelona te aseguro que no lo es. De las 70 carrozas que hay, seis o siete son de empresas, y van al final del desfile.
P: ¿Rechazaríais el patrocinio de alguna empresa?
R: Ya lo hemos hecho. Nosotros no somos policías, pero sí que nos aseguramos de que cada empresa que quiere participar en el Pride pase un cuestionario e intentamos evaluarla.
P: ¿El cartel del Pride debería estar protagonizado solo por artistas del colectivo?
R: No. Tenemos que dar espacio a la gente del colectivo, pero también tenemos que traer a todos aquellos artistas que sean necesarios para que la ciudadanía entienda nuestras reivindicaciones. Si tengo que traer, entiéndeme, a Madonna para que venga la señora de 50 años que vive en Sant Gervasi y que nunca se ha acercado a nuestras reivindicaciones, lo haremos. Eso sí, el colectivo tiene que ser el protagonista.
P: Habéis presentado la candidatura para acoger el WorldPride 2030 bajo el lema "Pensamos, damos respuestas y provocamos cambios". ¿Cuál es vuestra intención?
R: Barcelona vive un momento extraordinario para acogerlo. En ningún momento nos planteamos presentar la candidatura para potenciar la ciudad o el turismo.
P: Pero la ciudad ya vive una situación grave de saturación turística.
R: Nunca nos ha interesado el WorldPride desde el punto de vista turístico. Te puedo asegurar que hemos hablado con más de 600 organizaciones que luchan por los derechos del colectivo en todo el mundo y hemos recorrido cinco continentes visitando más de 140 orgullos para preguntar qué necesidades creían que debía recoger la candidatura de Barcelona para ganar este WorldPride.
La respuesta fue clara: "Nosotros no necesitamos un evento meramente celebrativo; lo que necesitamos es encontrarnos, compartir y entender cuáles son los retos de los próximos veinte años". Y eso es lo que nosotros hemos planteado: una candidatura totalmente política, no focalizada en el turismo de masas.
¿Que eso después conlleve un espíritu celebrativo y que venga mucha gente con un propósito? Es evidente. Pero no podemos comparar visitantes que vienen aquí por una cuestión de derechos humanos con visitantes que vienen en aviones low cost para comer por 1,90 euros.
P: Si en las próximas elecciones generales se cumplen los resultados que apuntan algunas encuestas privadas, el WorldPride 2030 coincidiría con un gobierno de derechas en el Estado español.
R: Por eso es aún más importante. Tenemos una propuesta política y uno de los puntos clave de esta candidatura tiene que ser el Manifiesto Barcelona 2030. También tenemos que tener claro que las encuestas no las vamos a cambiar. Por tanto, lo que tenemos que preservar son unos derechos mínimos gobierne quien gobierne.
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