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Después de que su antecesor dejara la semana pasada la puerta abierta a un posible corte temporal de la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Barcelona y Madrid para acelerar las obras que se prevé que se pongan en marcha entre finales de 2026 y principios de 2027, el actual ministro de Transportes, Carlos Cuerpo, ha descartado que el Gobierno tenga pensada esta opción. “No hay ninguna previsión de cerrar la línea Madrid-Barcelona ahora mismo”, ha querido dejar claro este jueves en una entrevista en el estreno del programa La Última Hora de La Séptima, presentado por Javier Ruiz.
Preguntado por la afectación económica que podría tener un hipotético cierre de la línea de AVE con más tráfico de España -cuenta con 14,4 millones de pasajeros al año- para los operadores privados Ouigo e Iryo, Cuerpo ha señalado que actualmente se está “en un momento de recuperación de la confianza del sistema ferroviario”, en el que el punto número uno es la seguridad y no el beneficio económico de las empresas. En este sentido, ha explicado que las actuaciones que se están llevando a cabo en estos momentos en la línea Madrid-Sevilla están “destinadas a reforzar y garantizar que no se vuelvan a producir más accidentes” como el que tuvo lugar en Urda (Toledo) el pasado 28 de octubre.
“Esa es la prioridad número uno. A partir de ahí, habrá que tener en cuenta las consecuencias de las actuaciones que se toman y minimizar esos efectos si es que estamos hablando de efectos económicos”, ha apuntado el también vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, que ha afirmado que una vez se haya recuperado la confianza en la seguridad, ya vendrán los “elementos asociados a la rentabilidad de las líneas”. Asimismo, ha indicado que cuando se haya logrado ese principal objetivo, también se podrá abordar “la presencia de más o menos empresas que compitan para esa rentabilidad” en relación con la liberalización del sistema ferroviario de la alta velocidad.
La descapitalización de la red ferroviaria, un factor que el Gobierno aboga por combatir
Por otro lado, el titular de la carpeta de Transportes ha asegurado que “el primer factor de análisis” sobre el estado de la red ferroviaria es la descapitalización que se produjo después de la crisis financiera entre 2012 y 2018. Según Cuerpo, esto lo que ha supuesto no ha sido que se hayan reducido los recursos que se destinan, sino que “no se ha compensado por el deterioro de ese sistema”. “Por lo tanto, la inversión que viene después no solo tiene que compensar por el uso o por el incremento de esa utilización, sino también por ese deterioro progresivo que se ha producido en los años en los que no se ha invertido suficiente”, ha manifestado.
Cuerpo ha destacado que es a partir de la descapitalización que se inició el proceso de liberalización del sistema ferroviario, que ha supuesto el aumento de las frecuencias y de los viajeros de trenes de alta velocidad. Para hacer frente a dicho incremento, se realiza un seguimiento de la actualización del número de convoyes que circulan, cifra a partir de la cual se hace “una estimación de la inversión necesaria en mantenimiento”, como ha detallado.
Desde el punto de vista del ministro, lo que es importante es observar cuál es la progresión hacia delante de la previsión de inversión. En relación con este ámbito, ha destacado que este miércoles el Consejo de Adif ha aprobado “un programa que bebe de las estimaciones y previsiones de los técnicos” respecto a la cifra de recursos que creen que se van a necesitar para el mantenimiento de la red, teniendo en cuenta las características del sistema actual, incluyendo el incremento de pasajeros.
Además, Cuerpo ha sostenido que desde el Gobierno se ha garantizado la financiación para llevar a cabo toda la inversión necesaria en el mantenimiento del sistema ferroviario de alta velocidad en los próximos cinco años, con un crecimiento de un 50% de los recursos movilizados con respecto al incremento que se ha producido en los últimos años. “Un esfuerzo adicional por encima del que ya hemos hecho”, ha remarcado.
Illa se expresó a favor de que las obras se llevaran a cabo "afectando lo mínimo al servicio"
El posible cierre total de la línea Barcelona-Madrid durante las obras que comenzarán en los próximos meses, ahora descartado por Cuerpo, era una idea que no gustaba a gran parte del ámbito político catalán, incluyendo al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que se expresó a favor de que no se suspenda. El jefe del Ejecutivo catalán defendió que las obras se lleven a cabo “siempre con criterios de máxima seguridad y afectando lo mínimo al servicio”.
“Si es posible hacer la inversión afectando lo mínimo al servicio, es lo deseable por parte de todo el mundo”, reivindicó Illa el lunes en una entrevista concedida a Cadena SER, en la que subrayó que hasta la fecha ha predominado una forma de trabajo en la que ha sido compatible la realización de actuaciones con el funcionamiento de la línea. Según el presidente del Govern, el entonces ministro de Transportes, Óscar Puente, tan solo había abierto “una reflexión diciendo que en otros países lo hacen de otro modo”.
No solo el Govern, también Junts, ERC, los Comuns y el PP mostraron su rechazo a un cierre total de la línea de AVE Madrid-Barcelona. Igualmente, el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Cataluña también se expresó en contra de una suspensión completa del servicio, señalando que, si bien esta opción aceleraría las obras, duda que sea asumible. “Con la trascendencia y la ocupación que ha tenido durante estos años, no sé si podemos permitirnos cerrarla completamente”, declaró el decano de la organización la semana pasada.




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