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La suspensión de la orden de detención que pesaba hasta este martes sobre el líder de Junts, Carles Puigdemont, deja vía libre al expresidente de la Generalitat para regresar a Cataluña tras nueve años fugado en Waterloo (Bélgica) y lo hace con las elecciones generales recién convocadas por Pedro Sánchez para el próximo 29 de noviembre. En este contexto, surgen dos grandes incógnitas: cuándo tendría pensado volver Puigdemont y, en caso de producirse antes de que se celebren los comicios, qué efecto podría tener su retorno en los resultados electorales tanto para su formación, a la que las encuestas pronostican una pérdida de diputados, como para el resto de partidos políticos.
El regreso de Carles Puigdemont, al cual el dirigente independentista todavía no ha querido poner fecha (al menos públicamente), podría aupar a un Junts que, según los sondeos, afronta una crisis electoral especialmente aguda respecto a las futuras elecciones autonómicas, pero que también podría afectarle en las generales -aunque en menor medida al no concurrir Aliança Catalana, formación que más votos le robaría en las catalanas-. En este sentido, el último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat (CEO), que vendría a ser el CIS catalán, vaticinaba que los posconvergentes pasarán de tener 7 diputados en el Congreso a contar con entre 4 o 5, mientras que ERC podría ascender de los 7 escaños a los 11. Una previsión compartida con otras encuestas de estos últimos meses.
Sin embargo, Junts se ha estado enfrentando en los últimos años a un escenario en el que su líder se encontraba a 1.300 kilómetros de distancia de Barcelona y, por ende, los posconvergentes no han contado con su figura más visible en el territorio en el que se disputan las elecciones. Por lo tanto, el retorno de Puigdemont y su vuelta a ocupar espacios políticos podría ayudar a los posconvergentes a salir de la crisis electoral que muestran las encuestas y evitar el descenso en escaños.
De hecho, este jueves se ha publicado un sondeo elaborado por NC Report para La Razón el miércoles, tan solo un día después del levantamiento de la orden de detención, que otorga a Junts entre 10 y 11 escaños y un 2,9% de los votos. Unos resultados muy distintos a los que refleja no solo el barómetro del CEO, sino también otros como el de GAD3 para ABC del pasado 6 de septiembre, el cual concede a los posconvergentes 4 diputados y un 1,2% del electorado. Los datos más recientes pueden ser consecuencia de lo ocurrido esta semana o tan solo coincidiencia y, aparte, una sola encuesta no significa necesariamente que el partido haya superado el bache, pero no dejan de ser llamativos.
La vuelta de Puigdemont probablemente suceda después del 29N
Para poder tener un efecto sobre las generales del 29N, el regreso de Puigdemont debería darse en las próximas semanas, antes de las elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado, algo que no está asegurado que suceda. El profesor de comunicación política de la UPF-BSM de Barcelona School of Management, Toni Aira, señala a ElPlural.com que lo que le parece “más lógico” es que el líder de Junts vuelva pasado el mes de noviembre, cuando las generales ya estén resueltas, dado que regresar durante una campaña electoral supondría hacerlo “en clave de partido”, mientras que Puigdemont querría que su retorno fuera en el papel de presidente de la Generalitat en el exilio.
“Él ha estado en el exilio todo este tiempo, sobre todo en clave de presidente legítimo de la Generalitat y, por lo tanto, esa idea de la dignidad institucional y del presidente de Cataluña, no de Junts, que no lo ha sido en todo momento, la quiere dejar especialmente nítida y clara”, explica Aira, que afirma que aguardar a que pasen las generales es lo que más encajaría con la lógica que ha planteado Puigdemont hasta el momento de reivindicarse como dirigente de Cataluña. Además, el experto remarca que también podría estar esperando a la resolución definitiva del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena sobre la orden de detención que ha levantado y la aplicación de la ley de amnistía para el líder posconvergente.
El instructor del procés ha dejado sin efecto la orden de búsqueda y captura de forma provisional ante la sentencia aprobada este martes por el Tribunal Constitucional que avala la aplicación de la ley de amnistía en el caso de los siete líderes independentistas que presentaron recursos de amparo ante la negativa del Supremo de aplicarles la amnistía, alegando que en su caso se habían enriquecido personalmente con los fondos públicos malversados. Llarena adelantó que esperaría a recibir el texto, que el tribunal de garantías le ha notificado formalmente este miércoles, y estudiarlo para emitir una resolución definitiva sobre la amnistía, respecto a la cual todavía no se ha pronunciado, y la orden de detención, que suspendió por tratarse de una medida cautelar.
Ante esta situación y debido al tiempo que lleva fuera, el presidente de Junts optaría por actuar con prevención y esperar a que exista una resolución definitiva. “Lleva nueve años sin poder estar con los suyos en Cataluña y eso desde un punto de vista personal implica un trabajo de mentalización y de no generación de expectativas que se pueden ver frustradas”, apunta el politólogo, que recalca que el propio Puigdemont “ha dicho en más de una ocasión que durante este tiempo creía que no iba a poder volver”.
Según Aira, la reticencia de Puigdemont también se debería a que considera que la judicatura española está lejos de la imparcialidad y esto le llevaría “a ser precavido y a no vender la piel del oso antes de cazarlo”. De esta manera, parece complicado que el expresidente de la Generalitat vuelva antes de ser amnistiado.
La previsión de Aira de que el regreso de Puigdemont no se produzca hasta una vez pasadas las generales coincide con lo que desde el entorno del expresidente de la Generalitat expresan a diversos medios. Asimismo, fuentes de Junts detallan que el expresidente catalán tendría pensados varios planes alternativos para su vuelta a Cataluña y que pretende que su retorno tenga un carácter institucional.
La influencia electoral del posible retorno y la amnistía
En el probable supuesto de que Puigdemont no haya pisado Cataluña cuando los ciudadanos acudan a las urnas, dependerá de la expectativa de la vuelta que los últimos movimientos judiciales respecto a la amnistía al líder de Junts influyan positivamente en el resultado electoral de Junts, como indica Aira. “La expectativa de recuperación de un cierto elemento simbólico que ya no sea solo eso, sino que pase a ser elemento central referencial sobre el terreno, puede ofrecer una posibilidad de mejora”, opina
No obstante, la elección de Puigdemont de no volver tan pronto se lo ha ofrecido la ocasión, abre la puerta a preguntarse si la decisión podría ser vista con malos ojos por cierta parte del electorado posconvergente que no entendiera que, después de tantos años reclamando poder regresar a Cataluña, ahora alargue su estancia en tierras belgas. Aun más, en un momento en el que Junts necesita más que nunca un impulso, especialmente ante la amenaza en la que se ha convertido Aliança Catalana.
Respecto al posible impacto de los últimos pasos judiciales respecto a la amnistía y los que puedan producirse hasta el 29 de noviembre -la aplicación de la norma a Puigdemont, entre ellos-, Aira cree que el hecho de que la ley se vaya a hacer efectiva de forma íntegra puede ser utilizado por PP y Vox si ven que les conviene utilizar la confrontación entre Cataluña y España, así como subrayar que ahora se materializa la ley a cambio de la cual Sánchez fue investido presidente del Gobierno. “Eso puede dar un balón de oxígeno a una cierta estrategia de la oposición, pero tendríamos que ver qué dimensión asume”, declara.




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