Castilla-La Mancha

Urda, kilómetro cero de la solidaridad tras la tragedia ferroviaria: "Es lo único que podemos ofrecer"

Farmacéuticos, panaderos, comerciantes y hosteleros se han movilizado desde los primeros momentos, mientras la ONG del chef José Andrés alimenta a cientos de efectivos

Voluntarios de la ONG World Central Kitchen (WCK), del chef José Andrés, prestando ayuda a los equipos de emergencia y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado desplazados hasta la zona cero del accidente ferroviario en Urda. EP.
Voluntarios de la ONG World Central Kitchen (WCK), del chef José Andrés, prestando ayuda a los equipos de emergencia y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado desplazados hasta la zona cero del accidente ferroviario en Urda. EP.

Bocadillos, café, chocolate caliente, pan recién hecho y todo lo que pudiera resultar útil. Cuando la tragedia ferroviaria golpeó este miércoles el pequeño municipio de Urda (Toledo), sus vecinos no esperaron a que nadie les pidiera ayuda. Farmacéuticos, panaderos, tenderos y hosteleros comenzaron a movilizarse por iniciativa propia para atender a las víctimas y a los equipos de emergencia. En cuestión de horas, este pequeño municipio toledano, el núcleo urbano más cercano al accidente, se convirtió en el kilómetro cero de la solidaridad.

"Hemos sido una piña porque en cuanto lo supimos empezó a venir muchísima gente", ha relatado Soraya Rodríguez, propietaria de un establecimiento comercial de la localidad y testigo de una movilización que todavía emociona a sus protagonistas.

En las primeras horas reinaba el desconcierto. Soraya ha explicado que inicialmente no eran conscientes de la magnitud de lo ocurrido, pero que, cuando abrió su establecimiento, comenzaron a llegar numerosos vecinos dispuestos a colaborar y llevar productos a las personas afectadas.

Entre quienes acudieron a prestar ayuda se encontraba también Juan Ballesteros, cuya familia política regenta una farmacia en Urda. Cuando recibió la noticia del accidente se encontraba a unos 50 minutos del municipio, pero no dudó en desplazarse hasta allí.

Recopiló todo lo que pudo de la farmacia y se dirigió hacia el lugar del siniestro para ponerlo a disposición de los equipos de emergencia. "Conseguí llegar a la 'zona cero' y traté de ayudar en lo que me pedían. Ves imágenes que no te olvidarás en tu vida", ha relatado.

Ballesteros ha destacado especialmente el trabajo desarrollado por los bomberos y el resto del dispositivo de emergencias, pero también ha querido reivindicar la respuesta de sus vecinos. "El pueblo se ha comportado como realmente se tiene que comportar", ha proclamado, orgulloso de la reacción colectiva ante una tragedia que ha sacudido a toda la localidad.

Panaderías, tiendas y bares volcados con la ayuda

La solidaridad también ha salido de los hornos de las panaderías. Azucena Muñoz, panadera de Urda, ha explicado que, una vez terminadas sus labores de bollería, decidió llevar pan para las personas afectadas.

Nadie tuvo que organizar una campaña ni pedir formalmente la colaboración de los negocios. Según ha relatado, las aportaciones de los comerciantes y vecinos surgieron de manera espontánea.

Una respuesta que también se ha extendido a los establecimientos hosteleros. Sergio, responsable de uno de los bares del municipio, llevó durante el miércoles bocadillos, agua y cafés al pabellón habilitado para atender a los afectados.

Y este jueves ha vuelto a hacerlo, esta vez con unos 400 churros y 15 botellas de chocolate, destinados a quienes permanecían en las instalaciones.

Mientras tanto, Soraya ha reconocido que la jornada de este jueves está siendo "rara". Por su establecimiento han seguido pasando personas en busca de café y alimentos calientes, en un municipio que intenta asimilar lo sucedido mientras continúa colaborando con las necesidades del operativo.

La solidaridad también se cocina

A esta movilización vecinal se ha sumado World Central Kitchen (WCK), la organización humanitaria fundada por el chef José Andrés, que ha desplegado un equipo de seis personas para proporcionar comida caliente a los cientos de profesionales que trabajan en la zona del accidente.

Llegaron el miércoles por la noche y comenzaron a preparar alimentos en cuanto recibieron autorización para instalar su base de operaciones. "Ya empezamos anoche a ofrecer bocadillos, fruta y bollería", ha explicado Javier Sánchez, integrante del equipo de cocina de la organización.

Durante esa primera noche repartieron cerca de 400 bocadillos, además de preparar un potaje de garbanzos con espinacas para quienes continuaban trabajando durante la madrugada.

Con las primeras horas de este jueves llegaron los desayunos de chocolate caliente y churros, mientras los cocineros preparaban un arroz para el almuerzo. También tenían previsto elaborar otros 450 bocadillos, una cantidad que podría incrementarse según las necesidades.

"Hay entre 700 y 1.000 personas de operativo aquí ahora mismo", ha señalado Sánchez, en referencia al amplio despliegue integrado por efectivos de la Guardia Civil, la Unidad Militar de Emergencias (UME), Protección Civil y otros profesionales.

En medio de las largas jornadas de trabajo y las bajas temperaturas nocturnas, una comida caliente se convierte también en una oportunidad para descansar unos minutos y recuperar fuerzas antes de regresar a las tareas de emergencia.

"Estaremos hasta el final"

World Central Kitchen está acostumbrada a trabajar en escenarios de emergencia. La organización mantiene operaciones humanitarias en lugares como Ucrania y Gaza y esta misma semana ha intervenido también en Gandía (Valencia), afectada por la dana de los últimos días.

Ahora, sus fogones están en Urda, donde sus integrantes no se han marcado una fecha para marcharse. "Estaremos hasta el final, como siempre", ha asegurado Sánchez, dejando claro que continuarán proporcionando alimentos mientras los profesionales desplegados en la zona los necesiten.

Su trabajo se ha sumado así al de los vecinos que, desde los primeros momentos de la tragedia, han abierto sus negocios, compartido sus productos y ofrecido aquello que tenían a mano para intentar aliviar las consecuencias del accidente.

Desde la farmacia de Juan hasta la panadería de Azucena, pasando por el establecimiento de Soraya, los churros de Sergio o los guisos de los cocineros de World Central Kitchen, Urda ha respondido a la tragedia con lo que mejor sabe hacer un pueblo unido: ayudar.

Porque hay situaciones en las que resulta imposible encontrar palabras de consuelo, pero siempre queda algo que ofrecer a quienes más lo necesitan. Javier Sánchez lo ha resumido con una frase que refleja el espíritu de esta movilización colectiva: "Dentro de la tristeza que hay ahora mismo, es lo único que podemos ofrecer".

Y eso es precisamente lo que está haciendo Urda. Convertir la solidaridad en ayuda concreta, un bocadillo, un café o un plato caliente cada vez, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando sobre el terreno.

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