La imagen vuelve a repetirse en pleno verano. Islas de tierra en mitad del cauce, zonas prácticamente secas y apenas algo más de un metro de profundidad. El Tajo vuelve a enseñar sus heridas a su paso por Toledo justo cuando el debate sobre el futuro del río continúa enfrentando a Castilla-La Mancha con quienes defienden mantener el trasvase hacia el Levante.

Los datos son especialmente llamativos. La estación de aforo de la Casa del Diamantista registró este domingo 9 de agosto un caudal mínimo de apenas 12,8 metros cúbicos por segundo alrededor de las 10.45 horas. Es una cifra inferior a los 13 metros cúbicos por segundo establecidos como caudal mínimo ecológico para este tramo del río. El descenso fue además brusco, ya que minutos antes se habían contabilizado más de 23 metros cúbicos por segundo. Los datos proceden del Sistema Automático de Información Hidrológica y tienen carácter provisional.

La escasez de agua ha llegado al extremo de dejar visible buena parte del fondo del río y permitir que en algunos puntos de la capital castellanomanchega el Tajo pueda atravesarse prácticamente a pie. Una fotografía que contrasta radicalmente con la registrada durante los meses de febrero y marzo, cuando las abundantes precipitaciones hicieron que el caudal superase ampliamente los 200 metros cúbicos por segundo y obligaron incluso a vigilar posibles desbordamientos.

No es la primera vez que ocurre. Durante el verano de 2025 ya se produjeron caídas similares. Entonces, la Delegación del Gobierno apuntó a la actividad de una central hidroeléctrica situada aguas arriba como responsable de algunos descensos repentinos. En esta ocasión, por ahora, no se ha determinado qué ha provocado la brusca caída registrada el domingo, por lo que no puede atribuirse directamente al trasvase.

El episodio, sin embargo, vuelve a poner sobre la mesa el estado de un río cuya gestión permanece en el centro de la batalla política. Y lo hace cuando Paco Núñez mantiene un discurso especialmente peculiar para quien aspira a presidir Castilla-La Mancha: el presidente regional del PP ha convertido reiteradamente a Portugal en el problema mientras evita confrontar con los intereses de su propio partido en Murcia y la Comunidad Valenciana.

El pasado mes de junio, después de aprobarse otro envío de agua al Segura, Núñez llegó a asegurar que el agua del Tajo "la están utilizando los portugueses" mientras, según afirmó, "ni se utiliza en cabecera, ni se utiliza en La Mancha, ni se utiliza en el transcurso del río Tajo". Una afirmación difícil de casar con la propia geografía de una cuenca que atraviesa buena parte del centro peninsular antes de alcanzar Portugal.

Porque el Tajo no sale de Entrepeñas y Buendía para aparecer de repente en territorio portugués. Antes pasa por Castilla-La Mancha, atraviesa ciudades como Toledo y Talavera de la Reina, discurre también por la Comunidad de Madrid y Extremadura y sostiene ecosistemas, abastecimientos, actividades económicas y municipios durante cientos de kilómetros.

Y precisamente Toledo ofrece estos días la imagen más gráfica para desmontar la idea de que el agua que continúa río abajo es agua "perdida".

87 hectómetros cúbicos más hacia el Levante

El contraste resulta todavía mayor después de la decisión adoptada hace apenas unos días por la Comisión Central de Explotación del Acueducto Tajo-Segura. El organismo autorizó 60 hectómetros cúbicos para agosto y otros 27 para septiembre, un total de 87 hectómetros cúbicos que podrán abandonar la cabecera del Tajo a través del trasvase. Entrepeñas y Buendía almacenaban a comienzos de agosto 1.312,5 hectómetros cúbicos y permanecían en nivel 1, aunque la previsión apunta a que en septiembre el sistema descienda a nivel 2.

Mientras el cauce presenta en Toledo zonas donde apenas supera el metro de profundidad, el dirigente del PP castellanomanchego ha evitado poner el mismo énfasis contra los envíos hacia el Segura. De hecho, El Plural ya ha informado de las contradicciones del PP regional cuando su dirección nacional y los populares murcianos y valencianos defienden unas reglas más favorables al trasvase. El PP respaldó en el Congreso una iniciativa procedente de Murcia destinada precisamente a recuperar unas condiciones de explotación más beneficiosas para las derivaciones hacia el Levante.

Núñez ha llegado incluso a ser cuestionado políticamente por haber defendido que el agua del Tajo vaya "para Murcia antes que para Portugal". El planteamiento sitúa como antagonista al país vecino mientras se obvia algo básico: Portugal está aguas abajo, mientras que el agua enviada a Murcia abandona artificialmente la cuenca hidrográfica del Tajo.

Además, que el río continúe hasta territorio portugués no responde a una decisión política del Gobierno de Castilla-La Mancha ni del Ejecutivo central. España y Portugal comparten la demarcación internacional del Tajo y están sujetos al Convenio de Albufeira, vigente desde el año 2000, que establece mecanismos de cooperación para garantizar el buen estado de las masas de agua, su aprovechamiento sostenible y un determinado régimen de caudales entre ambos países.

El discurso contra Portugal permite así desplazar la mirada del verdadero conflicto político que afecta a Castilla-La Mancha: cuánta agua debe permanecer en el Tajo para garantizar un río vivo y cuánta puede desviarse hacia otra cuenca.

Mientras esa batalla continúa en despachos, tribunales y parlamentos, el Tajo vuelve a ofrecer en Toledo una realidad mucho menos abstracta. Este domingo, en plena capital de Castilla-La Mancha, el caudal cayó por debajo del mínimo ecológico y el fondo del río volvió a quedar al descubierto.

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