El Partido Popular de Castilla-La Mancha ha dejado de disimular cualquier ambigüedad respecto a un eventual acuerdo con Vox tras las elecciones autonómicas de 2027. La secretaria general del PP regional, Carolina Agudo, ha reconocido en una entrevista concedida a ENCLM que, si la suma de la derecha lo permite, gobernarán respetando lo que han dictado las urnas y sin establecer "vetos ni cordones sanitarios" a la formación de extrema derecha.

Las declaraciones suponen un paso más en la normalización de un pacto que hasta hace no tanto tiempo generaba incomodidad en sectores del propio PP castellanomanchego. Agudo ha afirmado que tras los resultados autonómicos en comunidades como Extremadura y Aragón, las urnas han otorgado "un mandato a la franja derecha" y que existe "una amplia mayoría de la derecha llamada a gobernar". Un mensaje que encaja con la estrategia de Paco Núñez de asumir que la única alternativa al actual presidente autonómico pasa por un entendimiento con Vox.

En la entrevista, Agudo ha reconocido que el PP y Vox son partidos distintos, pero ha subrayado que trabajarán juntos "en todo lo que nos una". También ha admitido que no ponen vetos y que, si hay que llegar a acuerdos, no tendrán problema en hacerlo. Una afirmación que despeja cualquier duda sobre la disposición del PP regional a integrar en un hipotético gobierno a una formación que niega la violencia de género, ataca las políticas en favor del colectivo LGTBI cuestiona el cambio climático y defiende postulados abiertamente antiinmigración.

Resulta especialmente llamativo que estas declaraciones se produzcan mientras la propia Agudo se declara feminista y defensora de la igualdad entre hombres y mujeres. La dirigente popular ha criticado lo que denomina feminismo radical de la izquierda, pero ha evitado marcar distancias claras con el discurso de Vox, partido que rechaza la legislación específica contra la violencia machista y promueve la derogación de leyes de igualdad. El intento de compatibilizar ambas posiciones evidencia las contradicciones internas de un PP que necesita los votos de Vox pero que trata de no incomodar a su electorado más moderado.

Todo ello ocurre en un contexto en el que Castilla-La Mancha sigue siendo la única comunidad autónoma donde el PSOE mantiene mayoría absoluta. Las encuestas publicadas en la región continúan otorgando a Emiliano García-Page una ventaja significativa de cara a 2027, pese al desgaste nacional del Gobierno central. Esa realidad obliga al PP de Núñez a asumir que solo una movilización total del bloque de derechas podría poner en riesgo la continuidad socialista.

El discurso de Agudo refuerza la idea de que el PP regional se alineará con la estrategia nacional de sumar con Vox allí donde sea necesario. La referencia constante a un supuesto "ciclón de cambio" y a una mayoría social de derechas contrasta con los datos demoscópicos en Castilla-La Mancha, donde el apoyo a García-Page se ha mantenido sólido incluso en momentos de tensión interna dentro del PSOE.

En definitiva, el PP castellanomanchego ha dejado claro que su prioridad es alcanzar el Gobierno autonómico, aunque ello implique asumir como propios o negociar postulados de Vox en materias sensibles como inmigración, igualdad o políticas medioambientales. Una estrategia que busca consolidar el bloque conservador y gobernar a toda costa, pero que también puede tensionar a un electorado moderado que hasta ahora ha preferido mantener la estabilidad institucional en la comunidad autónoma.