¿Qué hacen varios alcaldes del Partido Popular de la provincia de Ciudad Real recorriendo la República Popular de China invitados por el Partido Comunista? La escena podría parecer un giro inesperado en la política española si no fuera porque quienes protagonizan el viaje pertenecen precisamente al partido que ha hecho del término "comunista" uno de sus insultos políticos favoritos.
Mientras en España el PP denuncia un supuesto "gobierno socialcomunista" cada vez que se refiere al Ejecutivo de Pedro Sánchez o a sus socios parlamentarios, una delegación de dirigentes 'populares' ciudadrealeños ha aceptado sin demasiados reparos una invitación directa del Partido Comunista Chino (PCCh) para viajar hasta el país asiático y conocer de primera mano la realidad del régimen comunista --de los de verdad-- de Xi Jinping, en un desplazamiento que, además, se ha realizado con los gastos sufragados por el propio aparato del partido comunista, es decir, prácticamente "de gorrilla".
La expedición está encabezada por Miguel Ángel Valverde, presidente de la Diputación de Ciudad Real, líder provincial del PP y alcalde de Bolaños de Calatrava. Junto a él han viajado el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares; la alcaldesa de Argamasilla de Alba, Sonia González; el alcalde de Miguelturra, Luis Ramón Mohíno; la alcaldesa de Agudo, Maribel Mansilla; y el alcalde de Malagón, Adrián Fernández.
El itinerario ha incluido visitas a Pekín y a la provincia de Sichuan en un viaje que durará cerca de una semana y que ha sido organizado a partir de una invitación del propio Partido Comunista chino y de la Fundación Cátedra China, un think tank con sede en Madrid dedicado a promover encuentros políticos y académicos con el aparato del Comité Central del Partido Comunista de China.
Es decir, un viaje de partido a partido, del Partido Comunista Chino al Partido Popular de la provincia de Ciudad Real. Sin reuniones institucionales con el Gobierno chino, sin encuentros con ministros o autoridades estatales y sin contactos con empresas del país. Solo con representantes del partido que gobierna China.
A la delegación se han sumado también el presidente de la Cámara de Comercio de Ciudad Real, José Luis Ruiz, y el presidente de FECIR, Carlos Marín. Su presencia resulta especialmente llamativa si se recuerda que Marín ha dedicado buena parte de sus intervenciones públicas a cargar contra la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a quien se refiere habitualmente como "ministra comunista".
La paradoja es difícil de ignorar: mientras se denuncia el comunismo en España, se acepta una invitación formal del Partido Comunista chino para recorrer el país y mantener encuentros con su aparato político.
Un viaje disfrazado de visita institucional
El viaje, además, ha sido presentado públicamente como si se tratara de una visita institucional de la Diputación de Ciudad Real, cuando la propia agenda del desplazamiento a la que ha tenido acceso El Plural deja claro que se trata de un encuentro orgánico entre partidos políticos. De hecho, el principal interlocutor con el que ha tratado la delegación 'popular' ha sido Ma Hui, viceministro del Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista de China, un cargo del aparato político del PCCh encargado precisamente de mantener relaciones con formaciones políticas extranjeras.
Durante la visita, Valverde ha llegado incluso a plantear la posibilidad de que la provincia de Ciudad Real pueda albergar un centro de datos del gigante tecnológico Alibaba en España. Un ofrecimiento que suena ambicioso si no fuera porque no se ha trasladado a responsables de la empresa ni a miembros del Gobierno chino, sino a un alto funcionario del propio Partido Comunista. En otras palabras, un brindis al sol formulado ante el aparato político del partido que gobierna el país asiático.
La hipocresía del PP para criticar las relaciones de Sánchez con el Gobierno de Xi Jinping
Todo ello mientras el Partido Popular mantiene en España un discurso político centrado en denunciar las supuestas derivas comunistas del Gobierno de coalición. Incluso el PP ha criticado reiteradamente el viaje institucional del presidente del Gobierno a China y ha cuestionado cualquier gesto de acercamiento político o económico hacia el gigante asiático, pese a que esos desplazamientos institucionales sí tienen como objetivo reforzar las relaciones comerciales, atraer inversión china a España y facilitar la implantación de empresas españolas en el país asiático, además de explorar nuevos mercados en un contexto internacional marcado por las amenazas arancelarias de Donald Trump a productos europeos y españoles.
En abril de 2025, la portavoz nacional del PP en el Congreso, Esther Muñoz, llegó a reprochar públicamente el desplazamiento de Pedro Sánchez a Pekín y censuró el acercamiento del Ejecutivo español a China. Ahora, sin embargo, una delegación del propio Partido Popular de Ciudad Real ha viajado hasta el país asiático invitada y financiada por el Partido Comunista chino, en una visita organizada por el mismo aparato político que dirige el régimen de Xi Jinping.
La imagen resulta difícil de encajar con el discurso habitual del partido. Mientras en España el PP acusa al Gobierno de gobernar con comunistas, algunos de sus alcaldes han aceptado recorrer China de la mano del Partido Comunista que controla el país, en un viaje diseñado precisamente para estrechar relaciones entre ambas organizaciones políticas.
No es un hecho aislado
En cualquier caso, la visita de la delegación del PP ciudadrealeño no es un hecho aislado en la relación del Partido Popular con China. Más bien al contrario. El viaje encabezado por Miguel Ángel Valverde se suma a una larga lista de dirigentes del PP que a lo largo de los años han viajado al país asiático sin demasiados problemas ideológicos.
Lo hicieron en su día José María Aznar y Mariano Rajoy como presidentes del Gobierno, ambos reuniéndose con dirigentes del régimen comunista chino y defendiendo públicamente la importancia de fortalecer las relaciones comerciales con el país asiático. También Alberto Núñez Feijóo viajó a China en 2017 cuando era presidente de la Xunta de Galicia para impulsar las exportaciones gallegas y atraer inversión. Incluso en 2013 la entonces secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, firmó un memorándum de colaboración entre el Partido Popular y el Partido Comunista de China, un acuerdo de cooperación política entre ambas formaciones.
Ese historial de visitas y acuerdos contrasta con la reacción que suele mostrar el Partido Popular cuando los viajes los protagoniza el Gobierno de Pedro Sánchez o dirigentes socialistas. En mayo de 2025, por ejemplo, varios alcaldes del PSOE de toda España visitaron China también invitados por el Partido Comunista chino, entre ellos Julián Nieva (Manzanares), Rosa Melchor (Alcázar de San Juan), Sergio Navas (Herencia) o Santiago Lázaro (Campo de Criptana), y el PP cargó con dureza contra aquella visita, denunciando supuestos acercamientos al régimen comunista.
La paradoja es evidente: cuando los viajes los realizan dirigentes socialistas, el PP denuncia supuestas connivencias con el comunismo. Pero cuando quienes viajan son sus propios alcaldes, como ha ocurrido ahora con la delegación ciudadrealeña, el desplazamiento se presenta como una oportunidad para estrechar relaciones y explorar posibles inversiones. Una doble vara de medir que vuelve a aparecer cada vez que China entra en el debate político español.