La creciente presencia de dirigentes nacionales del Partido Popular en Castilla-La Mancha alimenta una lectura política cada vez más extendida: en Génova ya no se fían de Paco Núñez y han decidido asumir directamente el control estratégico del partido en la comunidad autónoma. La visita este martes del vicesecretario general del PP, Elías Bendodo, a la provincia de Ciudad Real para exigir medidas por los daños del temporal ha sido el último episodio de una dinámica que va más allá de una simple agenda institucional.

Esta interpretación ha sido verbalizada por el secretario de Organización del PSOE de Castilla-La Mancha, Sergio Gutiérrez, quien ha sostenido que la reiterada intervención de dirigentes nacionales evidencia que la dirección que encabeza Alberto Núñez Feijóo ha optado por supervisar directamente la acción política en la región. Según su reflexión, que un líder nacional tenga que venir a pedir al Gobierno regional medidas de carácter local pone de manifiesto la "debilidad política y social de Núñez", hasta el punto de que la oposición a Emiliano García-Page se está delegando en figuras con mayor peso interno en el partido.

El argumento no se limita a la visita de Bendodo. En las últimas semanas, el secretario general del PP, Miguel Tellado, ha marcado públicamente posición sobre la reforma del Estatuto de Autonomía, instando a romper acuerdos previamente respaldados por la dirección regional. También la vicesecretaria, Carmen Fúnez, ha asumido protagonismo en decisiones estratégicas que afectan directamente al partido en Castilla-La Mancha.

Para el PSOE, la secuencia es clara: cada vez que surge un debate relevante, Génova envía a uno de sus dirigentes para fijar postura, corregir o endurecer el discurso. Lejos de reforzar la figura del presidente regional, estos movimientos consolidan la percepción de que el PP castellanomanchego actúa bajo tutela política. Gutiérrez ha llegado a afirmar que no existe un PP con autonomía real en la comunidad autónoma, sino una estructura "subordinada" a Madrid.

La crítica socialista apunta a que la dirección nacional ha decidido marcar el paso ante la falta de consolidación de un liderazgo fuerte en la región. La reiteración de visitas, llamadas y posicionamientos desde la cúpula del partido proyecta la imagen de un PP regional intervenido de facto, donde las grandes decisiones no se toman en Toledo, sino en la sede nacional.

La intervención de Tellado en el Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, otro episodio de la tutela de Génova

El proceso de reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, que había culminado con un consenso entre PSOE y PP en las Cortes regionales, se vio truncado tras una enmienda registrada por el Grupo Popular en el Congreso que impide ampliar el número de diputados autonómicos y que ha paralizado la tramitación de la norma.

Una decisión que no partió ni de Núñez ni del PP regional, sino que responde a instrucciones del secretario general del PP, Miguel Tellado, que habría intervenido directamente para cambiar la posición pactada y alinear al partido con criterios nacionales en lugar de mantener el acuerdo alcanzado en Castilla-La Mancha.

Este ejemplo sirve para evidenciar que la dirección nacional no solo marca agenda, sino que condiciona y corrige decisiones que previamente habían sido respaldadas por la propia ejecutiva autonómica, reforzando la percepción de que Paco Núñez carece de autonomía plena para dirigir el partido en la región frente a los dictados de Génova.