Castilla-La Mancha

Page consigue sacar a Sánchez de su campaña: por qué el 29-N complica las cuentas de Núñez y Vox en Castilla-La Mancha

Separar las generales de las autonómicas beneficia a Page, que podrá centrar la campaña en su gestión, y complica a Núñez, cuya única opción de gobierno pasa por Vox

Imagen de archivo de Emiliano García-Page y de Paco Núñez. EP.
Imagen de archivo de Emiliano García-Page y de Paco Núñez. EP.

Pedro Sánchez ha terminado concediendo a Emiliano García-Page una de las cosas que el presidente de Castilla-La Mancha llevaba meses reclamando: tiempo. Entre las elecciones generales del próximo 29 de noviembre y las autonómicas del 23 de mayo habrá casi seis meses, siempre que el resultado nacional permita formar Gobierno y no desemboque en una repetición electoral.

Para Page, cuanto mayor sea la distancia entre ambas citas, mayores son sus posibilidades de conseguir que en Castilla-La Mancha se vote sobre Castilla-La Mancha. Para el líder del PP en la región, Paco Núñez, en cambio, supone perder una de sus principales armas: convertir la campaña autonómica en una extensión de la batalla contra Pedro Sánchez.

Page lleva meses explicándolo. Hace apenas unos días recordaba que en las elecciones de 2023 "se habló más de Bildu que de los hospitales construidos en Castilla-La Mancha" y admitía que la política nacional había perjudicado a los candidatos territoriales socialistas. Su planteamiento es sencillo: que los ciudadanos juzguen su gestión autonómica sin que el ruido procedente de Madrid termine absorbiendo la campaña.

Eso es precisamente lo que facilita el adelanto.

Page tiene una marca propia que Núñez necesita combatir

Las encuestas explican por qué. Page sigue teniendo algo especialmente valioso electoralmente: una marca política considerablemente más fuerte que la del PSOE nacional y capacidad para penetrar incluso entre votantes conservadores.

Un barómetro de Sigma Dos conocido este mismo lunes situaba a Page como el dirigente preferido por los españoles ante un hipotético relevo de Sánchez. El dato debe interpretarse en su contexto, porque no mide intención de voto autonómica, pero resulta significativo: el 47,5% de quienes habían votado al PP y el 32,3% de los votantes de Vox señalaban al presidente castellanomanchego como su opción preferida dentro de ese escenario. Esa transversalidad es uno de los mayores problemas de Núñez.

Las elecciones autonómicas de 2023 ya demostraron que Castilla-La Mancha puede comportarse de manera diferente al conjunto de España. Page consiguió el 45,04% de los votos y los 17 diputados necesarios para gobernar con mayoría absoluta, mientras el PP obtuvo 12 y Vox cuatro. La suma de ambos se quedó a un solo escaño del Gobierno.

Ese margen tan estrecho explica también por qué Page quiere eliminar cualquier elemento externo capaz de mover unos pocos miles de votos. Iván Redondo recordaba recientemente que aquella mayoría absoluta se decidió por apenas 945 votos en Ciudad Real. En un Parlamento de solamente 33 diputados, pequeñas oscilaciones pueden cambiar completamente el Gobierno regional.

Núñez necesita algo más que al PP

Ahí aparece el segundo problema para Paco Núñez. A día de hoy, ninguna de las encuestas contempla que pueda gobernar sin Vox. Y las de 2027 serán, previsiblemente, sus terceras elecciones como candidato a la Presidencia de Castilla-La Mancha después de dos intentos en los que no consiguió convencer a una mayoría de castellanomanchegos.

En 2019, su estreno como candidato terminó con uno de los peores resultados autonómicos del PP: obtuvo el 28,5% de los votos y diez diputados, frente al 44,1% y los 19 escaños con los que Page recuperó la mayoría absoluta. Cuatro años después, Núñez mejoró hasta el 33,6% y 12 diputados, pero volvió a perder con claridad frente a Page, que alcanzó el 45% y conservó la mayoría absoluta con 17 escaños. PP y Vox, con cuatro diputados estos últimos, se quedaron entonces a un solo representante de poder desalojar al PSOE de la Junta.

Ahora, los sondeos vuelven a coincidir en una idea: Page ganaría nuevamente las elecciones autonómicas. Redlines e Idus3 le sitúan incluso en mayoría absoluta, mientras que Sigma Dos abre más el escenario pero mantiene al PSOE como primera fuerza.

Y cuando alguna encuesta concede opciones a Paco Núñez, no lo hace porque el PP pueda gobernar por sí solo, sino porque la única suma posible pasa necesariamente por Vox. Incluso el sondeo encargado por el propio PP dibujaba ese escenario: 15 escaños para el PSOE, 13 para los populares y cinco para Vox. Es decir, la única vía de Núñez hacia la Presidencia de Castilla-La Mancha sería atar su futuro político al partido de Santiago Abascal y depender de Vox para formar Gobierno.

De "Sánchez o Page" a "Page o PP con Vox"

Con unas generales pegadas a mayo, Núñez podría intentar que la pregunta electoral fuera Sánchez sí o Sánchez no. Cataluña, Bildu, Ceuta, los pactos parlamentarios o cualquier polémica nacional servirían para arrastrar a Page hacia el terreno donde el PSOE tiene más dificultades.

Con las generales resueltas meses antes, Page tendrá muchas más posibilidades de cambiar la pregunta: Page o un Gobierno del PP condicionado por Vox. Y ahí también podrá tirar de memoria: recordar los cuatro años de María Dolores de Cospedal, marcados por fuertes recortes en sanidad, educación y servicios sociales. Un pasado especialmente incómodo para Núñez, que creció políticamente dentro de aquel PP y al que Page puede asociar fácilmente con el único 'gobierno popular' que tuvo Castilla-La Mancha.

Núñez ha intentado últimamente escapar de esa dependencia asegurando que podría gobernar "en solitario", pero sus propias declaraciones anteriores y las encuestas contradicen esa posibilidad. En febrero defendía abiertamente el pacto con Vox cuando no existen mayorías absolutas y meses después señalaba los acuerdos entre ambos partidos en otros territorios como "el camino".

Paradójicamente, Núñez celebró este lunes la convocatoria electoral convencido de que una victoria de Feijóo impulsará después al PP castellanomanchego. Puede ocurrir que un cambio de Gobierno nacional genere viento favorable para los populares. Pero seis meses también son tiempo suficiente para que ese efecto se diluya, para que un nuevo Ejecutivo tenga desgaste o, si Feijóo necesitara a Vox para gobernar España, para que Page llegue a mayo con un argumento todavía más sencillo: presentar las autonómicas como el último dique frente a una alianza PP-Vox.

El adelanto no garantiza otra mayoría absoluta a García-Page. Castilla-La Mancha ya demostró en 2023 que unos centenares de votos pueden decidir un escaño y un Gobierno. Pero sí elimina, al menos por ahora, uno de los factores que más preocupaban al presidente regional y que más podía beneficiar a Núñez: que Castilla-La Mancha acudiera a las urnas pensando más en Pedro Sánchez que en quién quiere presidiendo la Junta.

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