Una cosa es lo que Paco Núñez dice cuando habla en Castilla-La Mancha y otra muy distinta lo que su partido hace cuando el agua del Tajo se discute en Madrid, Murcia o junto a los dirigentes populares del Levante. La hemeroteca de los últimos años deja una sucesión de episodios en los que el presidente regional del PP ha reivindicado el Pacto Regional por el Agua dentro de la comunidad mientras, llegado el momento de elegir, los populares han terminado respaldando posiciones favorables al mantenimiento del trasvase Tajo-Segura.

Uno de los primeros ejemplos claros llegó en mayo de 2024. El PSOE de Castilla-La Mancha ofreció a Núñez firmar un acuerdo conjunto para reclamar un plan "creíble y cumplible" que condujera a la derogación del trasvase para usos distintos del abastecimiento humano, especialmente para el regadío. La propuesta planteaba aumentar los caudales ecológicos, garantizar la prioridad de la cuenca cedente y avanzar hacia la desalación como alternativa para el Levante. La respuesta del PP fue rechazar la iniciativa, que calificó de propuesta "sin pies ni cabeza".

Pero el episodio más difícil de justificar para Núñez llegaría exactamente un año después.

Los diputados del PP de Castilla-La Mancha votaron con Murcia

El 13 de mayo de 2025, el Congreso debatió una proposición impulsada desde la Asamblea Regional de Murcia para mantener el trasvase Tajo-Segura y devolver sus parámetros a la situación existente en 2014, antes de la implantación de los nuevos caudales ecológicos del Tajo.

La iniciativa buscaba revertir unas reglas que suponían reducir progresivamente el volumen de agua enviado al Levante. El PP votó a favor. Y también lo hicieron los diputados populares elegidos por Castilla-La Mancha.

La propuesta solo cayó por un voto: 170 a favor, 171 en contra y cuatro abstenciones. PP, Vox y UPN respaldaron la iniciativa murciana. El acta oficial del Congreso confirma ese resultado, mientras que la votación provocó una evidente contradicción dentro del PP castellanomanchego, que apenas unos días antes había vuelto a proclamar su compromiso con el agua de la región.

No fue una interpretación política posterior. El propio debate dejó expuesta la situación: mientras Núñez prometía que su partido iba a "pelear constantemente por conseguir agua para esta tierra", sus parlamentarios nacionales apoyaban una propuesta destinada a mantener mayores disponibilidades para el Tajo-Segura.

Núñez terminó firmando en Murcia

El siguiente capítulo llegó en septiembre de 2025. Esta vez no hubo que analizar votos de diputados ni interpretar silencios. Paco Núñez estampó personalmente su firma.

El presidente del PP de Castilla-La Mancha participó junto a Alberto Núñez Feijóo y los dirigentes autonómicos populares en la llamada Declaración de la Región de Murcia. El documento político consolidaba la apuesta del PP por una política nacional del agua contraria a poner fecha al final de las transferencias hacia el Levante.

La firma provocó una fuerte respuesta del Gobierno castellanomanchego. Emiliano García-Page reprochó a Núñez haber firmado en Castilla-La Mancha un Pacto Regional por el Agua que prioriza la cuenca cedente y después acudir a Murcia para suscribir otro planteamiento junto a los dirigentes que defienden el Tajo-Segura como una infraestructura "insustituible". "¿Dónde está engañando, aquí o allí?", le preguntó durante el Debate sobre el Estado de la Región.

La contradicción continuó durante 2026. Cuando el PP valenciano reclamó garantías para mantener el trasvase y cargó contra la reducción de los envíos de agua como consecuencia de los nuevos caudales ecológicos, Núñez evitó enfrentarse públicamente a sus compañeros de partido. Ni exigió al PP de Murcia o Valencia que renunciara a parte del agua del Tajo ni cuestionó la estrategia nacional de Génova.

De Murcia a Portugal

La última vuelta de tuerca llegó en junio de este año. Después de autorizarse otros 120 hectómetros cúbicos desde el Tajo hacia el Segura, 60 para junio y otros 60 para julio, Núñez volvió a evitar cargar contra Murcia y el Levante. Su objetivo fue Portugal.

El dirigente popular aseguró que el agua del Tajo "la están utilizando los portugueses" y sostuvo que no se utilizaba suficientemente "en cabecera", "en La Mancha" ni durante el recorrido del río. Una manera de presentar como problema que el Tajo siga su curso hacia Portugal mientras evitaba cuestionar los 120 hectómetros cúbicos que abandonaban la cuenca artificialmente hacia el Segura.

Todo ello mientras el Pacto Regional por el Agua que Núñez reivindica cuando habla en Castilla-La Mancha recoge literalmente que los trasvases "no pueden seguir respondiendo a las demandas ilimitadas de otras regiones" y establece como principio la prioridad de la cuenca cedente. Un documento que el PP exhibe en Toledo, pero que su propia hemeroteca se encarga de enfrentar una y otra vez con sus votos, firmas y silencios cuando los intereses del Levante entran en juego.

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