Al PP de Castilla-La Mancha parece sentarle mal que la economía de la comunidad autónoma esté, cada vez, más saneada y ha arremetido contra el presidente del Ejecutivo autonómico, Emiliano García-Page, por haber bajado la deuda y por hacerlo, además, sin renunciar al refuerzo de los servicios públicos. El presidente regional del PP, Paco Núñez, ha optado por centrar su ofensiva en la recaudación y en la presión fiscal, dejando en un segundo plano precisamente el indicador que durante años ha sido uno de los principales ejes de su crítica: el endeudamiento.
Desde Toledo, Núñez ha denunciado este jueves que la Junta esté ingresando más que nunca y ha vinculado ese aumento a una supuesta carga excesiva para las familias. Sin embargo, ese incremento de ingresos es el que está permitiendo, entre otros factores, avanzar en la reducción del peso de la deuda, al tiempo que facilita sostener y reforzar los servicios públicos. Un aspecto fundamental en una comunidad autónoma extensa y dispersa como Castilla-La Mancha, donde garantizar la sanidad, la educación o la atención social en cualquier punto del territorio, ya sea en una gran ciudad o en un pequeño municipio rural, requiere de una financiación estable.
El contraste es evidente si se mira atrás. Durante el Gobierno de María Dolores de Cospedal, la deuda de Castilla-La Mancha creció de forma notable, pasando de unos 7.500 millones de euros en 2011 a superar a los 13.400 millones en 2015. Un incremento que se produjo, además, en paralelo a una política de recortes en sanidad, educación y dependencia, que marcó una de las etapas más controvertidas de la comunidad autónoma.
Ahora, con una evolución distinta en las cuentas públicas, el PP ha desplazado el foco de la deuda a la recaudación. Una transición que no es menor, ya que evidencia las dificultades del partido para sostener su discurso habitual en un escenario en el que los datos empiezan a jugar en otra dirección.
Núñez ha insistido en dibujar un panorama negativo, con familias que no llegan a fin de mes, jóvenes sin oportunidades y autónomos con dificultades. Pero sus palabras llegan en un momento en el que la deuda, el mismo argumento que durante años ha centrado la crítica del PP, empieza a dejar de ser un problema estructural para convertirse en uno de los indicadores que reflejan una mayor estabilidad económica en Castilla-La Mancha.
Hace un año, la deuda era el problema… ahora lo es que bajen los números
Hace apenas doce meses, Paco Núñez construía buena parte de su discurso político sobre la supuesta asfixia financiera de Castilla-La Mancha. Hablaba de una comunidad autónoma "empobrecida", denunciaba el nivel de deuda y reclamaba cambios urgentes en la financiación. La deuda era entonces el eje central de su crítica y el principal argumento para cuestionar la gestión del Gobierno de García-Page.
Un año después, el escenario ha cambiado. La deuda ha comenzado a reducirse y las cuentas públicas reflejan una mayor estabilidad. Sin embargo, lejos de reconocer esa evolución, el líder del PP ha desplazado el foco hacia la recaudación, cuestionando ahora que la Junta ingrese más recursos. Un giro que evidencia la dificultad del Partido Popular para sostener su relato cuando los indicadores económicos no acompañan su discurso.
Lo que antes era un problema estructural, la deuda, pierde protagonismo justo cuando empieza a mejorar. Y en su lugar aparece una nueva crítica, centrada en los ingresos que, precisamente, están permitiendo reducir ese endeudamiento y sostener los servicios públicos.
Cuanto peor iban los datos, más contundente era el discurso del PP; cuando empiezan a mejorar, el argumento cambia. Una evolución que deja en evidencia que, más que los datos en sí, lo que parece marcar la posición de Núñez es el interés político de mantener un relato negativo sobre Castilla-La Mancha.