Las zonas más castigadas por la despoblación de Castilla-La Mancha empiezan a revertir una tendencia histórica. Por primera vez en décadas, estos territorios no solo frenan la sangría demográfica, sino que vuelven a crecer. La Ley contra la Despoblación y para el Desarrollo del Medio Rural comienza a dar resultados visibles en la región. Desde su aprobación en el año 2021, Castilla-La Mancha ha sumado 4.732 nuevos habitantes en sus áreas más afectadas, rompiendo años de caída continuada.
El comisionado del Reto Demográfico, Jesús Alique, ha destacado este avance durante su intervención en el V Congreso Nacional de Desarrollo Rural celebrado en Boltaña (Huesca). Según ha subrayado, el crecimiento es especialmente significativo en las zonas de extrema despoblación, donde se han incorporado 3.611 nuevos habitantes, lo que supone que “están creciendo al mismo ritmo que las zonas urbanas”, algo que no ocurría desde hace décadas en la región.
Alique ha atribuido estos resultados a la aplicación de la ley autonómica contra la despoblación. Una normativa pionera que combina el acceso garantizado a servicios públicos como educación, sanidad y servicios sociales, con incentivos fiscales y medidas para dinamizar la economía local de los municipios afectados. “Estos buenos resultados son fruto de la aplicación de las medidas de la ley”, ha señalado.
La estrategia del Gobierno regional se apoya en una batería de iniciativas que buscan hacer atractiva la vida en los pueblos. Entre ellas, destacan las ayudas al emprendimiento, de las que ya se han beneficiado 5.600 personas, o la incorporación de 4.000 jóvenes agricultores al sector primario. A esto se suma la mejora de las infraestructuras digitales, con la llegada de la fibra óptica a 868 localidades y cobertura 5G en más de 500 municipios, lo que sitúa al 71% de las zonas despobladas con acceso a estas tecnologías.
Otro de los pilares ha sido el impulso de servicios como el Transporte Sensible a la Demanda, junto a nuevas políticas de vivienda y medidas para dinamizar el medio rural, como el fomento de comunidades energéticas o tarifas específicas para autónomos.
Más de la mitad de las medidas ya en marcha
Durante su intervención, Alique también hizo referencia a la evaluación intermedia de la Estrategia frente a la Despoblación, principal herramienta de la ley. A cierre de 2024, ya se ha ejecutado el 52% de las 210 medidas previstas, mientras que más del 80% se encuentran en desarrollo.
“En apenas un tercio del periodo de vigencia ya hemos puesto en marcha más de la mitad de las medidas”, ha destacado el comisionado, que ha puesto en valor el ritmo de ejecución de la estrategia.
Este despliegue ha supuesto un importante esfuerzo económico. Entre 2022 y 2024, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha destinado casi 5.144 millones de euros a políticas vinculadas a la lucha contra la despoblación.
Un modelo que busca consolidarse
Tras la revisión de la estrategia, el Ejecutivo regional ha incorporado nuevas medidas para adaptarse a los retos actuales del medio rural. Entre ellas, se incluyen incentivos al empleo autónomo, abonos de transporte, planes de vivienda adaptados a pequeños municipios y una apuesta reforzada por el ocio y la cultura como elementos de fijación de población.
El debate sobre estas políticas se enmarca en el V Congreso Nacional de Desarrollo Rural, organizado por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), donde administraciones locales y autonómicas analizan soluciones frente al reto demográfico y trabajan en una posición común de cara a la Estrategia Nacional para la Equidad Territorial 2030.
Con estos datos, Castilla-La Mancha se posiciona como una de las comunidades que está logrando revertir la despoblación, transformando el medio rural en un espacio de oportunidades donde nadie tenga que marcharse y quienes quieran, puedan establecerse y quedarse.