La reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha y el paso atrás del Partido Popular, ordenado desde Génova, para mantener la horquilla actual de diputados en las Cortes regionales y continuar con el "pucherazo" impuesto por Cospedal en 2014 sigue dando que hablar. El vicepresidente segundo de la Junta, José Manuel Caballero, ha reconocido que este movimiento ha supuesto “un quiebro del PP” que no esperaba, aunque ha subrayado que lo verdaderamente relevante no es el contenido concreto de la enmienda, sino la ruptura de la palabra dada.

En una entrevista concedida a la Agencia EFE y recogida por El Plural, Caballero ha analizado el deterioro de las relaciones entre el Ejecutivo autonómico y el PP de Castilla-La Mancha tras la decisión del grupo popular en el Congreso. Según ha explicado, desde que tuvieron noticia del registro de la enmienda no ha habido más conversaciones con los dirigentes regionales del PP porque la situación es de tal gravedad que, a su juicio, “ya no te puedes fiar de quien te ha engañado de una manera tan lacerante”.

La enmienda presentada por el PP en la Cámara Baja plantea mantener intacta la actual horquilla de diputados en las Cortes regionales, pese a que el Parlamento autonómico aprobó previamente, con los votos de PSOE y PP, elevar el máximo hasta 55 escaños de cara a las elecciones autonómicas de 2031. Para Caballero, este giro resulta “muy grave” porque supone que “han traicionado a los castellanomanchegos” al enmendar de forma “absolutamente radical” el pacto alcanzado en la comunidad autónoma.

El vicepresidente segundo ha diferenciado esta iniciativa de otras enmiendas de carácter técnico que sí han sido registradas por ambos grupos y que, según ha precisado, no afectan al sentido ni a la lógica del acuerdo suscrito en las Cortes de Castilla-La Mancha. En cambio, la relativa al número de diputados responde, a su entender, a una “imposición” de la dirección nacional del PP, lo que deja en evidencia la escasa capacidad de influencia de los dirigentes regionales.

En este contexto, Caballero ha sido especialmente duro al afirmar que si el PP de Castilla-La Mancha no es capaz de convencer a la dirección nacional para retirar la enmienda, sus responsables regionales deberían plantearse dejar sus cargos porque “no son dignos de representarlos”. Un mensaje que apunta directamente al liderazgo territorial del partido y que alimenta la percepción de dependencia respecto a Génova, un extremo que el PP regional ha negado en reiteradas ocasiones.