El debate sobre la financiación autonómica ha vuelto a dejar al descubierto las contradicciones del Partido Popular en Castilla-La Mancha, con Paco Núñez en el centro de la polémica. Tras el pleno celebrado esta semana en las Cortes regionales, el líder del PP ha acusado al PSOE castellanomanchego de “quitarse la careta” y de reconocer públicamente que apoyará el nuevo modelo planteado por el Gobierno de España. Sin embargo, desde el PSOE le reprochan que ese discurso duro no tenga continuidad cuando el foco se desplaza hacia su propio partido y, especialmente, hacia la dirección nacional.
Núñez ha sostenido que el rechazo del PSOE a una propuesta del PP para comprometer a ambos partidos a votar en contra del nuevo modelo evidencia, a su juicio, que los socialistas respaldan una financiación “injusta” que perjudica a Castilla-La Mancha. En declaraciones realizadas en la localidad toledana de Bargas, el dirigente popular ha llegado a afirmar que si en el futuro faltan recursos para contratar médicos, maestros o ejecutar infraestructuras será porque el dinero “se ha mandado a Cataluña”, responsabilizando directamente al PSOE regional y al presidente Emiliano García-Page.
Este relato, sin embargo, choca frontalmente con la posición mantenida por el Gobierno regional y el Grupo Socialista en las Cortes, que han rechazado formalmente el nuevo modelo de financiación y han fijado la ordinalidad como una línea roja incompatible con la igualdad entre territorios. Una posición que Page ha sostenido con independencia de quién gobierne en España, como ya hizo durante los mandatos de Mariano Rajoy y vuelve a hacer ahora con Pedro Sánchez, algo que desde el PSOE contrastan con la actitud del PP regional.
"Falta de valentía política" de Paco Núñez
Desde la sede del PSOE de Castilla-La Mancha, el secretario de Formación, Sergio García-Navas, ha cargado contra lo que ha definido como la "falta de valentía política" de Núñez. A su juicio, el líder del PP regional mantiene un discurso crítico cuando se trata de señalar al PSOE, pero evita alzar la voz cuando el modelo que se pone sobre la mesa es el de su propio partido. “Si esta propuesta la hiciera Feijóo, nadie duda de que tragaría”, ha señalado, en referencia al presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo.
La crítica socialista se apoya en un hecho concreto: la propuesta de financiación que el PP dará a conocer este fin de semana en Zaragoza asume el principio de ordinalidad, un criterio que perjudica directamente a Castilla-La Mancha al consolidar diferencias estructurales en la financiación por habitante. Pese a ello, Núñez no ha aclarado si se opondrá a ese planteamiento cuando se debata en el seno de su partido, alimentando la idea de que su firmeza se diluye cuando entra en juego la disciplina de Génova.
García-Navas ha lamentado que el PP de Castilla-La Mancha mantenga una actitud que ha calificado de "irresponsable", recordando además que los populares han votado en contra en el Congreso del techo de gasto y de la quita de deuda, medidas que habrían beneficiado directamente a la región. Frente a ello, ha defendido que el PSOE castellanomanchego lleva años reclamando coherencia, igualdad y solidaridad en el reparto de los recursos del Estado, con el objetivo de garantizar los mismos derechos vivan donde vivan los ciudadanos.
Mientras tanto, Núñez ha intentado reforzar su discurso sobre la financiación aprovechando actos municipales como su visita a Bargas, donde ha puesto el acento en la necesidad de una buena financiación para los ayuntamientos y ha elogiado la gestión del alcalde popular. Un contraste que desde el PSOE interpretan como un intento de desviar el foco del debate principal: si el líder del PP regional está dispuesto o no a enfrentarse a su partido cuando las propuestas que se presentan perjudican a Castilla-La Mancha.
Un silencio que ya se repitió con los recortes de Cospedal
Para los socialistas, la cuestión de fondo no es retórica, sino política. Reclamar que los diputados del PSOE rompan la disciplina de voto en el Congreso mientras se guarda silencio ante la propuesta del PP supone, a su juicio, una doble vara de medir. Una actitud que, recuerdan, ya se repitió durante la etapa de los recortes impulsados por María Dolores de Cospedal y Rajoy, cuando Núñez ocupaba responsabilidades institucionales y no alzó la voz para defender la financiación de la región.
Desde el PSOE de Castilla-La Mancha insisten en que la financiación autonómica no admite ambigüedades ni discursos oportunistas. O se defiende la igualdad y el coste real de los servicios públicos en territorios extensos y despoblados como el castellanomanchego, o se acepta un modelo que consolida privilegios. En ese escenario, sostienen, Page ha demostrado coherencia a lo largo del tiempo, mientras Núñez sigue evitando aclarar si está dispuesto a decir no a su propio partido cuando Castilla-La Mancha sale perdiendo.