Más de 32.000 hectáreas arrasadas, 33 localidades evacuadas y alrededor de 1.200 personas desalojadas. Ese es el balance que deja el incendio forestal de La Mierla, ya convertido en el mayor registrado en Castilla-La Mancha y uno de los más devastadores de España en los últimos años. Aunque la evolución del fuego empieza a dar un respiro y algunas localidades han comenzado a recuperar la normalidad, cientos de vecinos continúan lejos de sus hogares, pendientes de la autorización para regresar.

Entre ellos están los habitantes de Villares de Jadraque, un pequeño municipio de la Sierra Norte de Guadalajara donde la espera sigue marcando el día a día. Su alcalde, Fidel Paredes, confía en recibir de un momento a otro la autorización para volver. "Ahora parece que hay un poco más de optimismo porque ya están reubicando otra vez a cada pueblo. Creemos que el nuestro, entre esta noche y mañana, recibirá la noticia. Eso espero", explica a ElPlural.com.

El regidor asegura que la evacuación está siendo especialmente dura para una población muy envejecida. "Estar fuera de tu casa tantos días... Somos gente muy mayor. Lo llevamos bastante mal. La gente está muy tocada", resume. Aun así, no duda en agradecer el trato recibido durante estos días. "Quiero dar las gracias a Cruz Roja, al Ayuntamiento de Humanes y a toda la gente que nos está cuidando. No nos ha faltado de nada. Nos han dado ropa, comida y todo lo que hemos necesitado. De verdad se están desviviendo con nosotros", afirma, aunque reconoce que las instalaciones habilitadas para la evacuación no son condiciones para personas de 80 años.

Los Servicios de Emergencias despliegan camas para las personas desalojadas en un pabellón deportivo en Humanes. EP.
Los Servicios de Emergencias despliegan camas para las personas desalojadas en un pabellón deportivo en Humanes. EP.

Paredes ha sido uno de los pocos vecinos autorizados a entrar en Villares desde que comenzó el incendio. Durante apenas una hora y media pudo comprobar el estado del municipio acompañado por otros vecinos y por el pastor que decidió permanecer allí para cuidar de sus 1.500 ovejas. La imagen que encontró resume la dimensión de la tragedia

El paisaje es carbón

El casco urbano ha conseguido salvarse gracias al intenso trabajo del operativo de extinción, pero el paisaje que rodea el pueblo ha desaparecido bajo las llamas. "El fuego no ha entrado dentro del casco urbano, pero todo lo demás está calcinado. Todo está quemado. Ha sido una verdadera catástrofe", lamenta el alcalde. "No sé cómo va a ser el regreso cuando los vecinos vean todo aquello. Habrá que ayudarles como se pueda porque va a ser muy duro. El paisaje es carbón, todos los pinares están arrasados", añade.

Según explica, el trabajo de los equipos de extinción permitió proteger las viviendas situadas en torno al municipio, aunque en uno de los flancos las llamas llegaron a apenas una treintena de metros de las casas. "Los bomberos no pudieron acceder bien por la dificultad del terreno y por ahí se escapó el fuego", relata.

Un helicóptero trabaja en las labores de extinción del incendio forestal de La Mierla (Guadalajara). EP.
Un helicóptero trabaja en las labores de extinción del incendio forestal de La Mierla (Guadalajara). EP.
Mientras tanto, la espera sigue haciendo mella entre los evacuados. Buena parte de ellos son personas mayores que preguntan constantemente por el estado de su pueblo. "Muchos ni siquiera tienen teléfono móvil o acceso continuo a la información", señala.

A esa preocupación se suma, a su juicio, el efecto de algunas informaciones que circulan sobre el incendio. "Las noticias a veces son muy tremendistas. Llevamos muchos días así y las condiciones para dormir tampoco ayudan. Muchos tenemos problemas de espalda, tortícolis... Es un drama en todos los sentidos", asegura. Incluso reconoce que, cuando intenta tranquilizar a los vecinos explicándoles que el casco urbano se ha salvado, muchos no terminan de creerle. "Yo les digo que el pueblo está bien y no se lo creen, porque en las redes sociales se exageran mucho algunas cosas y eso genera todavía más miedo".

El turismo rural, otra víctima del incendio

A las consecuencias medioambientales y sociales se suman también las económicas. Buena parte de la actividad de la Sierra Norte de Guadalajara gira en torno al turismo rural, un sector que, según el alcalde de Villares de Jadraque, tardará tiempo en recuperarse tras la devastación provocada por las llamas.

Como ejemplo, Paredes cita el caso de una vecina propietaria de una casa rural que había realizado una importante inversión y que hasta ahora mantenía una elevada ocupación. "Siempre tenía la casa llena porque esta era una zona muy bonita y ahora todo se ha quedado calcinado", lamenta.

Pese al duro golpe, el alcalde confía en la capacidad de recuperación de quienes han apostado por mantener vivo el territorio. "La veo muy preocupada, como está todo el mundo, pero es una mujer muy luchadora y saldrá adelante seguro", afirma sobre esta empresaria.

Los incendios se apagan en invierno

Más allá de la emergencia, Paredes considera que esta tragedia debe servir para replantear la gestión forestal. Recuerda que Guadalajara ya sufrió en 2005 otro gran incendio que dejó once víctimas mortales y arrasó más de 13.000 hectáreas, pero cree que todavía no se han extraído todas las lecciones necesarias. "Hay que aprender de una vez", reclama.

El alcalde pone como ejemplo la situación actual de Villares de Jadraque. Hoy apenas queda un pastor en el municipio, precisamente el mismo que decidió permanecer junto a sus 1.500 ovejas mientras avanzaban las llamas.

A su juicio, la mejor herramienta para evitar incendios de esta magnitud pasa por reforzar la prevención durante todo el año. "Antes había mucho ganado en estos pueblos. Ahora están abandonados. Si hubiera más ganado habría mucho menos combustible para que prendieran fuegos como este", sostiene.

Defiende mantener cuadrillas forestales, limpiar el monte y conservar los cortafuegos como una inversión mucho más eficaz y económica que el enorme despliegue de medios necesario para combatir un incendio una vez declarado. "Lo que ha costado este incendio es muchísimo más de lo que costaría mantener equipos trabajando durante todo el año limpiando el monte. Los incendios se apagan en invierno", resume.

Respaldo al operativo y petición de responsabilidades

Sobre el debate acerca de la conveniencia de elevar o no el incendio al Nivel 3, Paredes respalda sin matices el trabajo desarrollado por el operativo de extinción. Asegura que en ningún momento tuvo la sensación de que faltaran medios y pone en valor el esfuerzo realizado por centenares de profesionales en una zona especialmente complicada por su orografía. "Ha habido muchos medios: aéreos, terrestres, bomberos de muchas provincias... La gente se ha pegado una paliza increíble", afirma.

El alcalde considera, además, que elevar el nivel de emergencia no habría supuesto un refuerzo de los recursos desplegados. "Del nivel 2 al nivel 3 los medios son los mismos. Lo único que cambia es quién dirige el operativo. Después de varios días de incendio, cambiar el mando puede ser incluso peor", sostiene.

Si no se cumplieron las normas, alguien tendrá que pagar

Respecto al origen del incendio, actualmente bajo investigación de la Guardia Civil, Paredes prefiere esperar a las conclusiones oficiales, aunque cree que, si se confirma un incumplimiento de las medidas de prevención, deberán depurarse responsabilidades. "Si finalmente se demuestra que no se cumplieron las normas, quien sea responsable tendrá que pagar por el daño que ha hecho", afirma.

También critica las versiones contradictorias que, a su juicio, se han difundido en torno al origen del fuego y recuerda que las restricciones durante los días de riesgo extremo existen precisamente para evitar tragedias como la vivida en la Sierra Norte. "Nadie les prohíbe trabajar; lo único que tienen que hacer es cumplir las normas", concluye.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora