Castilla-La Mancha

Dos días después de la tragedia, Urda sigue buscando respuestas entre los vagones

La Guardia Civil apura el rastreo de los trenes siniestrados mientras avanzan las identificaciones de las víctimas y la solidaridad mantiene el apoyo a los equipos de emergencia

Varias grúas trabajan en la zona del accidente ferroviario en Urda. EP.
Varias grúas trabajan en la zona del accidente ferroviario en Urda. EP.

Cuatro perros especializados vuelven a recorrer este viernes los vagones destrozados en Urda (Toledo). Han pasado dos días desde que la colisión de dos trenes de alta velocidad convirtió este municipio manchego en el epicentro de una de las mayores tragedias ferroviarias de España, pero el trabajo todavía no ha terminado. Entre los restos de los convoyes, la Guardia Civil busca cualquier indicio que permita confirmar que no queda ninguna víctima por localizar.

La actividad en la zona cero ha comenzado a reducirse después de 48 horas de intenso despliegue. El Puesto de Mando Avanzado (PMA), instalado desde los primeros momentos del accidente para coordinar a los equipos de emergencia, ha sido desmantelado durante el mediodía de este viernes. Sin embargo, la retirada progresiva de efectivos no significa que la búsqueda haya concluido.

La Guardia Civil mantiene este viernes a más de un centenar de agentes sobre el terreno, después de que más de 1.000 efectivos del Instituto Armado hayan participado en las distintas fases del operativo. Entre ellos se encuentran cuatro guías caninos acompañados de otros tantos perros especializados en la localización de restos biológicos, que vuelven a inspeccionar minuciosamente los vagones siniestrados.

Según ha explicado la portavoz de la Guardia Civil en Toledo, Teresa Albacete, el objetivo es comprobar que no queda ninguna persona ni restos humanos sin localizar. Los agentes ya efectuaron una primera inspección durante la jornada del jueves, pero han decidido repetir el rastreo para descartar cualquier posibilidad.

Las previsiones apuntan a que estas labores podrían concluir a lo largo de este viernes o durante el fin de semana, aunque los investigadores no abandonarán definitivamente el escenario hasta tener la certeza de que el trabajo está completado.

Junto a los perros, los especialistas de Criminalística y Policía Judicial continúan recogiendo muestras y evidencias que serán incorporadas a la investigación. Los drones de la Guardia Civil también han documentado la evolución del escenario para contribuir a su reconstrucción mediante imágenes tridimensionales.

La investigación continuará incluso cuando los agentes abandonen la zona cero, con el análisis de las pruebas recopiladas y las diligencias necesarias para esclarecer lo ocurrido.

70 denuncias por desaparición 

Mientras los trabajos avanzan entre los vagones, otra parte de la tragedia se desarrolla lejos de las vías, en los institutos de medicina legal y en los lugares donde las familias esperan noticias de sus seres queridos.

El balance provisional se mantiene en 69 personas fallecidas, aunque las autoridades no descartan que pueda aumentar. El Centro Integrado de Datos (CID) ha comunicado que se han practicado 48 autopsias y que, hasta la última actualización, únicamente cinco víctimas habían sido identificadas y sus familias notificadas. Se trata de tres mujeres y dos hombres.

Las identificaciones comunicadas se han realizado mediante huellas dactilares, mientras continúan los análisis genéticos y el cotejo de muestras de ADN aportadas por los familiares.

La Guardia Civil ha registrado 70 denuncias por desaparición, de las cuales 38 se han presentado en Toledo, 23 en Madrid, siete en Sevilla, una en Ciudad Real y otra en Logroño. Dos de las personas denunciadas como desaparecidas han sido localizadas con vida. Estas denuncias no representan necesariamente víctimas adicionales a las contabilizadas en el balance de fallecidos.

Más de una treintena de profesionales participan en las labores forenses, que se desarrollan de manera ininterrumpida desde el accidente. La complejidad de las identificaciones mantiene a numerosas familias pendientes de unas noticias que todavía no han llegado.

La emergencia se reduce, pero el trabajo continúa 

La evolución del dispositivo ha permitido al Gobierno de Castilla-La Mancha rebajar al nivel 1 la situación operativa del Plan Territorial de Emergencias (PLATECAM), después de que la Unidad Militar de Emergencias (UME) haya concluido su intervención.

La coordinación se ha trasladado al Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) de Toledo, desde donde se mantiene el seguimiento de la emergencia.

El repliegue supone el comienzo de una nueva etapa después de las intensas labores de rescate y recuperación de víctimas, aunque todavía quedan trabajos por completar y numerosas incógnitas por resolver.

Más de 3.000 comidas para quienes siguen trabajando 

En medio de este escenario, la solidaridad también ha encontrado su lugar junto a los equipos de emergencia. La organización World Central Kitchen, fundada por el chef José Andrés, ha repartido ya más de 3.000 comidas y bocadillos entre los profesionales movilizados desde que llegó a Urda el miércoles por la tarde.

Su director de respuesta a desastres y emergencias, Olivier de Belleroche, ha explicado que el dispositivo funciona durante las 24 horas del día, con ocho personas organizadas por turnos para garantizar el suministro de alimentos.

Solo durante el jueves prepararon unas 600 comidas calientes y otros 600 bocadillos. Este viernes, los fogones han continuado funcionando con platos como una fideuá de bacalao, además de cafés, chocolate, churros y alimentos preparados para los agentes, militares, voluntarios y demás integrantes del operativo.

La organización cuenta también con la colaboración de establecimientos y vecinos de Urda y de localidades próximas, como Los Yébenes y Consuegra. Su intención es permanecer, al menos, durante todo el fin de semana y continuar ofreciendo comida "hasta que haya necesidad".

Dos días después del accidente, Urda empieza a despedir a parte de los efectivos que acudieron a socorrer a las víctimas, pero todavía no puede cerrar una tragedia que mantiene a decenas de familias pendientes de respuestas. Entre los vagones continúa la búsqueda de posibles restos; lejos de ellos, los forenses trabajan para poner nombre a los fallecidos.

Y mientras unos buscan, otros investigan y muchos esperan, hay quienes siguen preparando un plato de comida caliente para quienes todavía no han terminado su trabajo.

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