"Si quieres empleo, vota al Partido Popular". Con aquel mensaje María Dolores de Cospedal trató de convertir el trabajo en una de las grandes banderas del PP en Castilla-La Mancha durante la campaña electoral de 2011. El problema llegó después, cuando consiguió gobernar y los números terminaron contradiciendo al eslogan. Entre 2011 y 2015, la región perdió 1.059 millones de euros de riqueza y se convirtió en la segunda comunidad autónoma donde más cayó el PIB de toda España. Durante aquellos cuatro años, además, se destruyeron de media alrededor de 45 empleos al día, según los datos recopilados por el Ejecutivo autonómico.

Once años después, la fotografía es prácticamente la inversa. Desde 2015, el PIB de Castilla-La Mancha ha crecido un 46,3%, mientras que la ratio entre deuda y PIB se ha reducido un 24,1%. Una evolución que cobra todavía más importancia si se tiene en cuenta otra transformación que ha vivido la comunidad durante este periodo: cada vez vive más gente en ella.

Castilla-La Mancha ha ganado más de 100.000 habitantes desde 2015 y supera ya los 2,16 millones de residentes. No es un detalle menor a la hora de leer las cifras económicas. Más población significa también más personas buscando empleo, más demanda de vivienda y mayores necesidades de sanidad, educación, transporte e infraestructuras. Pese a ello, no solo ha aumentado el tamaño global de la economía, sino también el PIB por habitante, y Castilla-La Mancha ha reducido en 2,5 puntos la distancia que mantenía con la media española en renta per cápita.

Del desempleo a un récord histórico de ocupación

Es en el mercado laboral donde el cambio resulta más evidente. El segundo trimestre de 2026 terminó con 962.100 personas ocupadas, la cifra más alta registrada nunca en Castilla-La Mancha. Al mismo tiempo, el número de desempleados bajó hasta 128.800 y la tasa de paro quedó en el 11,81%, su nivel más bajo para cualquier trimestre desde 2008.

La comparación a largo plazo vuelve a ser contundente. Desde 2015, el paro medido por la EPA se ha reducido un 47,6%, mientras la afiliación a la Seguridad Social ha aumentado un 29,3%. Y julio dejó otro máximo: 832.598 afiliados, casi 20.700 más que un año antes. El paro registrado quedó en 114.696 personas, el dato más bajo para un mes de julio en los últimos 18 años.

No significa que el problema haya desaparecido. La tasa de desempleo de Castilla-La Mancha continúa por encima del 9,87% nacional y mantiene una brecha especialmente importante entre hombres y mujeres. Pero cuesta encajar esos máximos históricos con el retrato de una región paralizada que continúa dibujando el PP de Paco Núñez, especialmente cuando se compara con los cuatro años en los que su partido gobernó la comunidad.

Una economía que vende mucho más fuera

El empleo no es el único indicador que ha cambiado de escala. Las exportaciones prácticamente se han duplicado desde 2015, al pasar de 5.996 millones de euros entonces a un récord de 11.165 millones en 2025, lo que supone un crecimiento de alrededor del 86%

Y 2026 está llevando ese proceso todavía más lejos. Entre enero y junio, Castilla-La Mancha exportó por valor de 5.973,5 millones de euros, un 9% más que durante el mismo periodo del año pasado. Mientras las exportaciones españolas crecieron alrededor de un 2%, la región se convirtió en la comunidad autónoma con mayor incremento de las ventas exteriores durante el primer semestre. Solo en junio, el crecimiento interanual alcanzó el 17,8%.

A ello se suma la transformación del tejido empresarial y una mayor presencia industrial. Desde 2015 se han creado cerca de 24.000 nuevas sociedades en Castilla-La Mancha, mientras que la industria ha ido ganando peso hasta situarse por encima de la media nacional en su aportación a la economía regional.

El turismo también rompe sus techos

La tercera pata del cambio está en un sector que hace una década tenía mucho menor peso: el turismo. Desde 2015, los viajeros han aumentado un 34,5% y las pernoctaciones un 42,6%.

El año 2025 terminó, de hecho, con los mejores registros turísticos de la historia regional. Castilla-La Mancha superó por segundo ejercicio consecutivo los tres millones de viajeros y alcanzó 3,17 millones de visitantes, mientras rompía por primera vez la barrera de los seis millones de pernoctaciones en alojamientos reglados. Solo el turismo rural superó el millón de noches.

Un panorama difícil de relacionar con aquella Castilla-La Mancha de comienzos de la pasada década, cuando la prioridad política eran los ajustes presupuestarios y la promoción turística llegó a reducirse drásticamente. Cospedal abandonó el Palacio de Fuensalida en 2015 después de cuatro años de caída de riqueza y destrucción de empleo.

Once años después, Castilla-La Mancha tiene más habitantes, más ocupados, más afiliados, exporta mucho más y recibe más turistas, aunque siga teniendo por delante el reto de converger en renta y desempleo con las comunidades más prósperas. Ese es también el escenario que hereda la oposición de Paco Núñez cuando intenta presentar como un fracaso económico una región que hoy maneja cifras que el PP no consiguió siquiera aproximar cuando tuvo la oportunidad de gobernarla.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora