El Gobierno de Castilla-La Mancha ha aprobado una nueva orden de ayudas dotada con cerca de 23 millones de euros destinada a la prevención de incendios forestales, que permitirá actuar sobre unas 15.000 hectáreas de monte en las cinco provincias de la región antes del inicio de la época de mayor riesgo.
Las ayudas se enmarcan en la estrategia del Ejecutivo de Emiliano García-Page para reforzar la gestión forestal preventiva y reducir la carga de combustible en el medio natural mediante actuaciones directas sobre el terreno.
La consejera portavoz, Esther Padilla, ha explicado que estas subvenciones financiarán trabajos como desbroces, podas, cortas selectivas y mantenimiento de cortafuegos. En este sentido, ha subrayado que “en materia de incendios, anticiparse significa también cuidar nuestro territorio antes de que llegue la época de mayor riesgo”.
Padilla ha insistido en que la clave de esta política es actuar con antelación. “Se trata de actuar antes de que llegue el problema, reducir el riesgo y evitar tragedias. No esperamos a que se produzca el incendio, actuamos con antelación para prevenirlo”, ha señalado.
Las ayudas están dirigidas a ayuntamientos, propietarios forestales y personas que viven y trabajan en el medio rural, con el objetivo de que las actuaciones lleguen directamente al territorio. Según ha destacado la portavoz, “ellos y ellas hacen el trabajo y, desde el Ejecutivo regional, les subvencionamos para que, de manera colectiva, logremos un monte más limpio y seguro”.
Estas subvenciones podrán cubrir hasta el 100% del coste de las intervenciones, con un máximo de 3.000 euros por hectárea y 40.000 euros por entidad o persona beneficiaria. Además, se plantean con una visión a medio plazo, ya que abarcan las anualidades 2027, 2028 y 2029, lo que permite, según Padilla, “dar estabilidad y seguridad a la hora de planificar las acciones”.
Estas ayudas crean oportunidades allí donde más se necesitan
El Ejecutivo regional ha destacado también el impacto económico y social de estas actuaciones, ya que contribuyen a la creación de empleo en el medio rural y a la fijación de población en zonas afectadas por la despoblación. “Estas ayudas crean oportunidades allí donde más se necesitan”, ha señalado la portavoz.
Asimismo, Padilla ha recordado que estas actuaciones son complementarias al trabajo desarrollado por la empresa pública GEACAM, lo que permite ampliar el alcance de la prevención a montes privados y de titularidad municipal. En total, las intervenciones previstas alcanzarán las 15.000 hectáreas adicionales, que se suman a las cerca de 13.000 hectáreas anuales en las que ya se actúa, alcanzando un total aproximado de 28.000 hectáreas tratadas en el conjunto del año.
Ocho de cada diez incendios no superan la hectárea
El Gobierno regional ha subrayado que la política de prevención está dando resultados. Actualmente, alrededor del 85% de los incendios en Castilla-La Mancha no superan una hectárea, un dato que el Ejecutivo atribuye a la planificación continuada y al refuerzo de los dispositivos de extinción.
“Esto no es fruto de la casualidad, sino del trabajo sostenido durante años en prevención y de contar con equipos preparados”, ha afirmado Padilla. En esta línea, ha señalado que incluso en campañas complejas, como la de 2025, la región ha registrado más incendios pero con menos superficie afectada que otras comunidades autónomas.
La consejera ha defendido que este hecho “marca la diferencia a la hora de salvar vidas, proteger a quienes trabajan en el terreno y conservar la biodiversidad que forma parte de nuestro patrimonio natural”.
Las ayudas cuentan con financiación europea a través del Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (FEADER), que aporta el 80% del total, mientras que el Estado contribuye con un 6% y la Junta de Castilla-La Mancha asume el 14% restante. “Somos capaces de atraer recursos a nuestra tierra y ejecutarlos con eficacia”, ha destacado Padilla.
El presupuesto autonómico destinado a prevención y extinción de incendios forestales asciende este año a cerca de 126 millones de euros, lo que supone un incremento del 8% respecto al ejercicio anterior y una evolución significativa en la última década, cuando la inversión era de 81 millones.
El dispositivo de emergencia se mantiene activo con medios aéreos, helicópteros y 15 autobombas distribuidas por toda la región, con el objetivo de garantizar una respuesta rápida ante cualquier conato.
“Castilla-La Mancha decidió hace años estar preparada, y llevamos casi una década trabajando de forma planificada y constante”, ha concluido la consejera.