El buen funcionamiento de los servicios públicos en Castilla-La Mancha se ha convertido en una seña de identidad para el Gobierno de Emiliano García-Page, que ha vuelto a situar la educación en el centro de su acción política con la decisión de establecer ratios por debajo de la normativa nacional en las escuelas infantiles de titularidad autonómica. La medida, aplicada en el proceso de admisión del primer ciclo de Infantil, afecta a los tres niveles de 0 a 3 años y refuerza la apuesta por una atención más personalizada.

Desde la Consejería de Educación, Cultura y Deportes se ha precisado que las instrucciones de admisión han fijado en el nivel de 0 a 1 año un máximo de seis niños por aula, frente a los ocho que permite el decreto estatal. En el tramo de 1 a 2 años, el cupo se sitúa en once alumnos, dos menos de los 13 contemplados por la normativa nacional. Y en el nivel de 2 a 3 años, la ratio ha quedado en 16 menores por unidad, cuatro menos que los 20 autorizados por el marco estatal.

Esta reducción evidencia la voluntad del Ejecutivo autonómico de avanzar en la mejora de la calidad educativa desde las primeras etapas. La bajada de ratios es una reivindicación constante de la comunidad educativa, que considera que grupos más reducidos favorecen la atención individualizada, el acompañamiento emocional y el desarrollo integral del alumnado en una fase decisiva de su crecimiento.

El Gobierno regional también establece reservas de plazas para garantizar la equidad. En concreto, fija un mínimo del 6% para situaciones de urgencia social y al menos un 5% para alumnado con necesidades educativas específicas. Con ello, el sistema público refuerza su carácter inclusivo y su capacidad para atender a las familias más vulnerables.

Compromiso con la educación pública

La decisión se enmarca en un compromiso más amplio del Ejecutivo de García-Page con la bajada de ratios en todas las etapas educativas. En el ámbito del primer ciclo de Infantil, el Gobierno autonómico recuerda que ha creado 3.761 nuevas plazas a través del Programa de Impulso a la Escolarización de 0-3 años, ampliando la red pública y facilitando la conciliación familiar y laboral.

Además, se han invertido más de cuatro millones de euros en actuaciones y equipamientos en 38 escuelas infantiles de titularidad autonómica. Estas inversiones permiten mejorar infraestructuras, adaptar espacios y renovar recursos materiales para responder a las necesidades específicas de esta franja de edad.

En un contexto en el que otras comunidades gobernadas por el Partido Popular centran su discurso en la libertad de elección y en el impulso de la oferta privada, el Ejecutivo castellano-manchego opta por fortalecer la red pública con medidas concretas como la reducción de ratios. Frente a modelos que priorizan criterios presupuestarios, Castilla-La Mancha defiende que la calidad del servicio público comienza por garantizar menos alumnos por aula y más atención directa al alumnado.

La fijación de ratios inferiores a las estatales en el tramo 0-3 refuerza así el perfil propio de la política educativa de la comunidad autónoma, situando la planificación pública y la mejora de las condiciones de aprendizaje como ejes centrales del proceso de admisión que ahora se abre.