El Ayuntamiento de Madrid, del 'popular' José Luis Martínez-Almeida, ha cerrado la venta de dos autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) a la Diputación Provincial de Toledo, una institución presidida por el PP con el apoyo de Vox, para destinarlos a oficinas móviles de información turística. La operación, formalizada por un importe total de 30.250 euros, IVA incluido, ha puesto sobre la mesa una decisión que ha generado críticas por la antigüedad de los vehículos, matriculados en enero de 2012, y por el uso intensivo que han tenido durante más de una década prestando servicio urbano en la capital.

La compraventa se ha materializado entre la EMT y la Diputación Provincial de Toledo, en un acto celebrado en el Centro de Operaciones de Sanchinarro. La entrega de los autobuses ha contado con la presencia del delegado madrileño de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, y del director gerente de la EMT, Alfonso Sánchez, junto a la presidenta de la Diputación de Toledo, Concepción Cedillo, acompañada de responsables provinciales del área de cooperación y patrimonio.

Los vehículos vendidos son autobuses de gas natural comprimido, de 9,5 metros de longitud, que habían sido asignados durante años al Centro de Operaciones de Sanchinarro. Tras haber culminado su vida útil en las calles de Madrid, fueron retirados y sustituidos por unidades 100% eléctricas, dentro del proceso de renovación de la flota municipal madrileña. Precisamente este punto ha sido uno de los más cuestionados, ya que se trata de autobuses descartados por la propia EMT tras superar ampliamente el ciclo habitual de explotación en transporte urbano, con el consiguiente desgaste mecánico y tecnológico.

Desde la Diputación de Toledo se ha defendido la adquisición como una oportunidad para impulsar la promoción turística itinerante, especialmente en municipios pequeños o con menor capacidad de difusión. La institución provincial ha anunciado que los autobuses serán customizados y adaptados para funcionar como oficinas móviles de turismo, incorporando espacios expositivos, tecnología informativa y elementos divulgativos para recorrer distintos puntos de la provincia a partir de esta primavera. El objetivo declarado ha sido acercar la oferta cultural, patrimonial y gastronómica a zonas rurales y participar en eventos deportivos y de ocio.

14 años de antigüedad y multitud de kilómetros recorridos

Sin embargo, la operación ha reabierto el debate sobre la gestión de los recursos públicos y la estrategia turística del gobierno provincial de PP y Vox. Las críticas se centran en que la Diputación haya optado por adquirir vehículos con más de 14 años de antigüedad y una larga trayectoria de servicio urbano, en lugar de apostar por soluciones más modernas, eficientes y adaptadas desde el inicio a las necesidades de la promoción turística. A ello se suma la incógnita sobre el coste final de la adaptación, que previsiblemente incrementará de forma notable la inversión inicial más allá de los algo más de 30.000 euros desembolsados en la compra.

También se ha señalado que la operación beneficia al Ayuntamiento de Madrid, presidido por José Luis Martínez-Almeida, al dar salida a material amortizado que ya no tenía cabida en su red de transporte, mientras que la Diputación de Toledo asume ahora el reto de poner en funcionamiento unos autobuses que habían sido retirados precisamente por el desgaste acumulado tras años de circulación intensiva.

Desde el equipo de gobierno provincial se ha insistido en que los autobuses permitirán combatir la despoblación y reforzar la cohesión territorial, llevando la información turística a pueblos alejados de los grandes núcleos. No obstante, la elección de vehículos anticuados como eje de esa estrategia suscita dudas sobre la imagen que se proyecta y sobre la capacidad real de estos autobuses para cumplir, sin incidencias técnicas, una función itinerante que exige fiabilidad, comodidad y una infraestructura tecnológica actualizada.