La posibilidad de que el próximo Gobierno de Castilla-La Mancha dependa directamente de Vox ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en una premisa asumida por el propio presidente regional del Partido Popular, Paco Núñez. El hecho de que haya reconocido públicamente que solo podrá alcanzar la Presidencia si Vox así lo quiere ha tenido un impacto político que va más allá del cruce de declaraciones partidistas y sitúa el debate en el terreno de la gobernabilidad y del modelo de región que se proyecta para el futuro.
El diputado socialista en las Cortes regionales, Antonio Sánchez Requena, ha verbalizado este miércoles una crítica que en el ámbito político ya se viene comentando desde hace meses: la estrategia de Núñez no solo asume la dependencia de Vox, sino que puede estar favoreciendo una transferencia de legitimidad hacia la formación de extrema derecha. Según ha advertido, el líder del PP estaría alentando indirectamente la fuga de votos hacia Vox al admitir de manera reiterada que su llegada al Palacio de Fuensalida pasa necesariamente por el respaldo de ese partido.
Más allá del reproche político, la cuestión de fondo afecta a la autonomía del proyecto popular en la comunidad autónoma. La reiterada referencia a la necesidad de Vox refuerza la imagen de un PP de Castilla-La Mancha subordinado tanto a las directrices de Génova como a la estrategia nacional del partido. En ese escenario, la figura de Núñez aparece condicionada por equilibrios externos, mientras que Vox consolida su papel como actor imprescindible dentro del bloque de la derecha regional.
En sus declaraciones, Sánchez Requena ha ido un paso más allá al plantear que la dinámica actual podría desembocar en una situación en la que el propio Núñez terminara solicitando un papel subordinado en un hipotético Ejecutivo compartido con Vox, aludiendo al liderazgo regional de David Moreno. Aunque se trata de una valoración política, lo cierto es que el crecimiento sostenido de Vox en determinados territorios ha alterado el tablero y ha reducido el margen de maniobra del PP en aquellas comunidades donde no alcanza mayorías suficientes.
El PSOE reivindica el modelo de Page
Frente a ese escenario, el PSOE ha reivindicado el modelo de gestión del presidente regional, Emiliano García-Page, subrayando indicadores económicos y laborales que sitúan a Castilla-La Mancha en una posición de avance dentro del conjunto del país. Entre los datos esgrimidos se encuentra la reducción del desempleo desde la llegada de García-Page al Gobierno autonómico, el incremento de población activa y el peso creciente de la inversión extranjera sobre el PIB regional. Según el grupo socialista, estos elementos reflejan un modelo basado en la estabilidad institucional y el diálogo social.
El contraste que se plantea en el debate político no es menor. Mientras el PP regional asume que solo podrá gobernar con Vox, el Ejecutivo actual defiende una línea de mayoría suficiente que le ha permitido aprobar medidas sin depender de otras fuerzas. En términos estratégicos, la admisión pública de dependencia puede tener efectos electorales relevantes, ya que consolida la idea de que el centro de gravedad del bloque conservador se desplaza hacia posiciones más radicalizadas.
En este contexto, la discusión no se limita a una confrontación entre partidos, sino que interpela directamente a la configuración futura del Gobierno autonómico y a la orientación de sus políticas públicas. La reiteración de que Vox será determinante en un eventual Ejecutivo presidido por Núñez ha introducido un elemento de incertidumbre sobre la agenda legislativa, los consensos posibles y la estabilidad institucional en la comunidad autónoma.