Un nuevo doble enfrentamiento se abre entre las filas populares. Ni siquiera un contexto marcado por la tragedia frena a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que susurrada por la vieja 'estrella de rock' Miguel Ángel Rodríguez se ha propuesto contraprogramar al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez -algo que no sorprende- y al presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla. Esto último, no obstante, sí es llamativo, al tener en cuenta, además, que el accidente no es que solo se haya producido en la comunidad andaluza sino que la provincia más afectada, en número de víctimas mortales, ha sido otra andaluza, Huelva, que ha llorado la pérdida de hasta 27 onubenses. 

Desde que el pasado domingo 19 de enero dos trenes produjeran el accidente más grave de la alta velocidad española, tanto Junta de Andalucía como Gobierno de España, administraciones e instituciones gobernadas por signos políticos distintos, han ofrecido una muestra de gobernanza, lealtad y compromiso que ha colmado de elogios a sus protagonistas. En el caso de la Junta de Andalucía, sin embargo, la dicha, en este caso, por ser breve no fue especialmente buena. Y, desde el primer momento, las dinámicas centrifugadoras de la política madrileña, capitalizadas por Feijóo, Tellado o Ayuso, trataron de politizar la tragedia, rompiendo visceralmente con el perfil que su compañero de filas, Moreno Bonilla, quería imponer.


Ahora, la baronesa popular de la capital de España ha pedido un funeral alternativo al que tanto presidente de España como de la Junta de Andalucía pactaron y anunciaron en la tarde noche de ayer, que se celebrará el próximo 31 de enero en Huelva por ser, repetimos, la provincia más afectada. Se trata, además, de un funeral de Estado. Aún así, para Ayuso, proponer una alternativa "es el mejor homenaje que se le puede hacer a estas víctimas que son de todos", ha opinado, que no concibe que el 'respeto' y el 'silencio' sea otra de esas posibilidades de homenajear a las víctimas. Al igual que ocurrió con la Dana, donde la política madrileña devoró a Mazón para utilizar la tragedia como arma arrojadiza al Gobierno, desde Génova están tratando de hacer lo mismo con Adamuz, arrastrando por el camino a Moreno y todo su equipo, que no paran de reiterar y alabar la coordinación y lealtad entre instituciones.

"Había personas de todos los rincones de España, especialmente andaluces, pero ese dolor es compartido por todos los españoles y queremos estar cerca de las familias, de los heridos y de los fallecidos", ha agregado la presidenta madrileña este jueves en Onda Madrid sobre el acto de recuerdo que pretende que acoja la capital madrileña. Concretamene, la idea de la presidenta de Madrid no es otra que ofrecer una misa funeral en la catedral de La Almudena en memoria de las víctimas del accidente ferroviario, tanto para el acaecido en Adamuz como en Gelida. En el mismo espacio, Ayuso ha explicado que a lo largo de este jueves contactará con el Arzobispado de Madrid para buscar una fecha que quiere que sea cercana en el tiempo.

Ante esto, llama poderosamente la atención el silencio del presidente andaluz, Moreno Bonilla, ante su compañera de filas y homóloga. Durante todo estos días, Moreno tan solo ha salido a enmendar elegante y tímidamente a su líder, Alberto Núñez Feijóo, cuando Ana Rosa trató de politizar y azuzar la tragedia y el andaluz le paró los pies: "No es el momento". No obstante, durante el resto de los días, las declaraciones de dirigentes como Tellado, Esther Muñoz o la propia Ayuso tan solo han hallado por respuesta -pública- el silencio de los andaluces. Llama la atención que incluso Juan Bravo, ahora vicesecretario económico del PP y diputado en el Congreso, otrora consejero de Hacienda de Moreno, haya elevado el tono ingiriendo en las 'calmadas' aguas de la política andaluza.

En la tarde de este jueves, preguntado por las palabras de la mandataria del Ejecutivo de la Puerta del Sol, Moreno Bonilla, desde Adamuz y en rueda de prensa, ha señalado que no entrará "en polémicas" al aún estar de luto y haber extraído este jueves los dos últimos cadáveres localizados: "Al final, tiempo habrá para que se investigue y se sepa lo que ha sucedido, tenemos que saberlo, y espero y deseo que cuanto antes arroje luz y que ha generado un nivel de desconfianza sobre los trenes. Las familias también son víctimas y han de recuperar a sus seres queridos y salir de este trance", ha ahondado al respecto.

De fondo, lo que se percibe es una lucha de espadas por suceder al líder gallego, cuestionado tanto en sus propias filas como por la ciudadanía, que no termina de valorar ni otorgar su confianza al que implacablemente dominó la Xunta de Galicia durante varias legislaturas con sucesivas mayorías absolutas. Moreno parece ser el perfil que más gusta a compañeros y compañeras populares. Incluso se baraja su nombre como posible ministro en caso de que Feijóo acceda a la presidencia del Gobierno. El único barón popular que le acompañaría sería López Miras, presidente de la Región de Murcia. Ayuso, pese a su constante protagonismo televisivo y de goberar con mano de hierro la capital de España, parece no convencer de todo a sus propios compañeros, que ven con ojeriza su perfil protagonista y personalista, muchas veces incluso por encima de las propias siglas del PP y más cercana a Vox de lo que a muchos territorios les gustaría.

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