Ir al contenido principal
ElPlural Andalucía

Rocío Carrasco y la virtud

Al contar la verdad pero cobrar por contarla, ¿está Carrasco devaluándola o dinero y verdad van cada uno por su lado, corriendo en paralelo pero sin tocarse?

Antonio Avendaño
Rocío Carrasco en la serie de Telecinco

Rocío Carrasco en la serie de Telecinco

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

A propósito del caso Rocío Carrasco: sin por ello dejar de serlo, las víctimas que trafican con su dolor se desacreditan como víctimas, del mismo modo que quienes publicitan su virtud a los cuatro vientos se desacreditan como personas virtuosas. Los efectos de su virtud sin duda permanecen, pues, si han hecho el bien a alguien dicho bien no se anula porque quienes lo han llevado a cabo sean fanfarrones, narcisistas o traficantes de la moral, pero ponen éstos su propia bondad bajo sospecha al revelar, con la indecorosa publicidad de la misma, que sus intenciones no eran propiamente bondadosas sino más bien comerciales.

Con la denuncia de haber sufrido malos tratos que Rocío Carrasco viene haciendo en programas sucesivos en una cadena de televisión especializada en la producción y distribución de mugre moral sucede que la propia víctima ha puesto bajo sospecha las buenas intenciones que de antemano se atribuyen a toda víctima, ya que al decidirse Carrasco a comerciar de modo tan impúdico con su dolor es como si éste se viera fatalmente adulterado, de forma que, pasadas unas horas de la emisión, la empatía y la piedad que instintivamente sienten los televidentes ante el espectáculo del dolor ajeno acaban emponzoñadas por la sospecha de que la mujer maltratada que han visto llorar en la pantalla tal vez esté haciendo caja a su costa.

Por lo demás, los efectos virtuosos del documental parecen indiscutibles: las llamadas a los teléfonos públicos de atención a las víctimas de violencia machista se han disparado en varias comunidades. Y no solo eso, pues, más allá de las llamadas telefónicas, muchas mujeres habrán visto reflejado su propio infierno en el infierno relatado por Carrasco.

¿El bien que Rocío hace por un lado lo deshace por otro? Al contar descarnadamente la verdad pero al mismo tiempo cobrar –no menos descarnadamente– por contarla, ¿está devaluando la verdad misma o dinero y verdad van cada uno por su lado, como corriendo en paralelo pero sin tocarse el uno a la otra?

El caso Carrasco es a su manera un caso político. Las preguntas que le formulamos son también muy adecuadas a la política, un actividad que, para alcanzar el bien público, utiliza demasiadas veces malas artes, eso por no recordar la escandalosa y hedionda falta de pudor de todo político a la hora de publicitar sus méritos como benefactor de la comunidad o de mostrar sin recato las heridas infligidas por sus malvados adversarios. ¿Rociíto for president?

Etiquetas Rocío Carrasco
Antonio Avendaño

Sobre el autor

Antonio Avendaño

Antonio Avendaño es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Fue redactor en distintos periódicos de Castilla-La Mancha a partir de 1980 y más tarde redactor jefe de Diario Jaén entre 1985 y 1988 y director en funciones del mismo en 1989.

Tras ocupar la jefatura de redacción de El Correo de Andalucía de 1989 a 2001, fue director de los servicios informativos de la Junta de Andalucía de 2002 a 2007, año en que pasó a dirigir la delegación en en Andalucía de Diario Público, desde su fundación en 2007 hasta su cierre en 2012.

Especializado en opinión política, ha publicado cientos de columnas en distintos medios. Fue premio Andalucía de Periodismo en 1999 a una selección de sus columnas publicadas en El Correo de Andalucía.

Ha sido colaborador habitual en tertulias en de radio y televisión y conductor del programa La entrevista, de Canal Sur Radio, en la temporada 2018-2019. Fue fundador del diario digital Andalucesdiario.es, asociado editorialmente con ElPlural.com.

Comentarios

Solo los socios pueden comentar.

Únete a la comunidad de El Plural para participar en la conversación.

Hazte socio